Son la diez de la noche en las profundidades de Almagro. Mientras parte de la producción de Canal 7 confecciona el fuego para un asado en la vereda y arma unas mesitas tipo kermés, Celeste Cid descansa de la última escena en uno de los cuartos de IMPA, la fábrica recuperada donde tiene lugar la ficción. Saca de su cartera un paquete de cigarrillos hecho un bollo, y cuenta cómo es esto de que será una de las siete Mujeres elefantes que la dupla José María Muscari-Adrián Caetano concibió como un telefilm para el canal del Estado. Es la vuelta de la actriz a la TV, después de una breve participación en Mujeres asesinas . Lejos quedaron los tiempos de Resistiré, mega-hit televisivo después del cual Celeste puso un freno. Tuvo a su hijo André con el rockero Emanuel Horvilleur, editó Hiel, un libro de fotos y poemas, actuó en teatro y no mucho más. Sólo proyectos en los que hubiera amigos e intereses en común. Como su participación este año en el videoclip Paseo de Rosal, banda de pop de la que ella es fan.
—¿Y seguís sacando fotos?
—No tanto, estoy medio vaga ahora. Pero saco, sí. Igual, si llegara a hacer otro libro, lo haría totalmente diferente; Hiel fue demasiado espontáneo, eso está bueno, pero la gente no se banca mucho la espontaneidad. Estamos en un mundo donde todo tiene que ser muy elaborado. La verdad es que lo armé en dos meses, nada de lo que está en el libro fue especialmente hecho para él, sino que agarré textos que tenía escritos, fotos de hace mil años, y armé de todo eso un concepto. No es ni un libro de fotos, ni de collage, ni de textos; es una mezcla de todo eso y ésa era la idea, todo ese delirio.
— ¿No vas a hacer tiras nunca más?
—No sé si nunca más, por ahora no. Me llamaron para hacer tres diferentes el año que viene y no reniego de eso, pero tengo ganas de probar otras cosas. Y de verdad que si estoy haciendo una tira no puedo hacer otros proyectos paralelos, estoy internada ahí adentro.
—En un momento se comentó que ibas a hacer una novela con Furriel...
—Me llamaron pero no tenía que ver con mi momento. Ya lo hice muchos años, ni siquiera tiene que ver con la tira en sí, sino con todo lo que te genera alrededor hacerlo. Si estás trabajando en algo que sale todos los días, eso alimenta ciertos programas, salís a la calle y a alguien se le ocurre estar esperándote en la puerta... No tengo ganas de eso, tengo una familia y la quiero preservar. Si estás en determinados lugares, generás eso. No pasa por renegar de algo popular sino de algo mediático, que no es lo mismo. Si hiciera una tira ganaría mucho más, pero soy feliz con menos, y sobre todo pudiendo salir a la calle. No cambio eso por nada del mundo. Teniendo un hijo, también; poder mostrarle un mundo real, no un mundo inventado por gente que no me interesa.
—¿André te hizo frenar con tanta actividad?
—No sé si por él frené, ya tenía la necesidad de hacerlo y justo apareció mágicamente en ese momento. Agradezco también que algo tan concreto y que me da tanta felicidad haya tenido que ver. La pasamos muy bien, me gusta llevarlo al jardín y un montón de cosas que si estuviera trabajando todo el día me las perdería y no se repiten.
—¿Y ves que tu situación cambia exponiéndote menos?
—Yo vengo de diez años casi de estar en un lugar muy determinado. Me tocó eso, en ese momento tuve un trabajo, después otro, después otro, no tuve mucho tiempo de decidir, era más chica, me sentía con la mirada de los otros muy presente, y en un momento dije: ¿Cómo es? ¿Vivo mi vida a través de los ojos de los demás o a través de mis ojos? Es toda una elección, y creo que la pude sostener, porque me da felicidad. También te puede pasar que parás todo, salís a la calle y te querés pegar un tiro. El trabajo también es una excusa para perderte ciertas cosas, yo a esas cosas las quiero encontrar ahora. Yo ni siquiera terminé el colegio, y para alguien más chico es bastante quemador de cabeza.
—Querés hacer cosas de chica no tan famosa....
—Esa palabra me da fobia. Famoso puede ser cualquiera. Ferriols puede ser famoso (risas). Es vacío eso. Aparecer en ciertos programas, que no quiere decir que yo no vea esos programas a veces y me cague de risa, pero no quiero verme ahí. Porque además no hablan “de mí”, hablan de algo que te mete en “una”.
—¿Cómo te convocaron para este telefilm?
—Me llamó José, me contó una idea bastante general, y en seguida me entusiasmé de trabajar con ellos. Me contó esa idea surrealista de estas mujeres que se quedan encerradas en una fábrica, y no siempre aparecen esas cosas para hacer de este estilo, que tengan dramatismo y también humor a pesar de la situación tremenda y me pareció divertido meterme.
— ¿Y de qué se trata Perra, el unitario que estás por hacer?
—Lo va a producir y tal vez dirigir Gustavo Marra, que fue el productor de Resistiré , entre otras cosas. Empieza a filmarse en diciembre, serían tres meses, todavía no tiene canal, vamos a hacer el primer capítulo y después salir a ver en qué canal; igual hay bastantes interesados pero todavía no está concreto en ningún lado, ni tampoco está fijo el elenco, estarían Sandra Ballesteros y Claudio Quinteros. Estoy contenta porque un poco lo generé yo; con Gustavo somos amigos, una vez le tiré una idea de hacer algo y se copó.
—¿Cuál fue esa idea?
—Contar una historia que no sea hombre-mujer, sus imposibilidades y cosas que pasan en las parejas, sino una historia de una mujer sola que sale al mundo. Ella vive en el campo, cuida una casa de familia, y en un momento se aburre de esa vida, del sometimiento de estar siempre atrás de esa gente poderosa y se va de la ciudad, se pierde en la ciudad. Es una historia de autoconocimiento.
— ¿Y por qué lo definieron como un drama erótico?
—Lo definimos así porque tiene mucho de su despertar sexual, todo lo que le pasa con descubrir ese mundo nuevo. Esta chica además es muy lectora; en esa casa donde vive hay una gran biblioteca y ella siempre está escondida en esa biblioteca leyendo y descubriendo, es muy curiosa con cosas que no tienen que ver con el ámbito donde ella vive que es el campo, el letargo y la vida más monótona; por eso decide seguir su camino y abrirse de su familia y ver qué pasa con eso.
—¿Qué te importa hoy en relación con tu trabajo?
—Estar acá con Muscari y Caetano, estar en el unitario que estoy armando, hacer una película con Raúl de la Torre que estoy por hacer, estar más abajo ( hace gestos para abajo con las manos), cosas no tan brillosas... Eso me da ganas, romper ciertos esquemas, hacerme preguntas. Saber que hay un campo mucho más amplio que un drama o un culebrón y la cosa tremendista. Probar, probar cosas diferentes, esto creo que es algo diferente para mí, así que estoy viendo de qué va.
En público, ella está sola
Ya salió en las revistas del lujo y del corazón: la hermosa pareja que formaban Celeste Cid y Emmanuel Horvilleur se terminó en febrero de este año.
Habían empezado a estar juntos en 2003 y como un rayo sucedió todo, conocerse, enamorarse, irse a vivir juntos a una casa antigua en Palermo y tener un hijo. Intenso y también fugaz. En el inicio del amor la actriz tenía 19 años y estaba en pleno apogeo de su carrera. Se acompañaron mutuamente en los proyectos de cada uno y compartieron los primeros dos años de vida de su hijito André. Pero hoy el vínculo entre el ex Illya Kurya-ki & The Valderramas y Celeste está terminado definitivamente. Viven en casas separadas –él volvió a la suya de soltero y ella quedó en la que fue de la pareja– y se reparten amablemente el cuidado del pequeño.
Hay quien vincula a la actriz con el cineasta Luis Ortega, pero todavía no se mostraron juntos en público. Por el momento, ella se dedica a ensayar las escenas de la película que rodará con Raúl de la Torre, prepararse para otra que hará para España y pensar ideas, locaciones y personajes para el unitario Perra que comenzará a filmar en diciembre. Del amor, en esta entrevista, prefirió no hablar.