Mucho antes de que existieran las pantallas de cine, las salas comerciales, los efectos especiales y las complejas teorías de la física cuántica, la humanidad ya se reunía alrededor del fuego para escuchar la historia de un hombre que solo quería volver a su hogar. Escrita en el siglo VIII a.C. y atribuida tradicionalmente al poeta ciego Homero, "La Odisea" es, sin lugar a dudas, la obra fundacional y más influyente de la literatura de Occidente.
Hoy, con el inminente estreno de la ambiciosa y esperada versión cinematográfica dirigida por Christopher Nolan, el mito del héroe griego vuelve a estar en boca de todos. Sin embargo, para entender la magnitud del fenómeno cinematográfico actual, es indispensable adentrarse en los pilares de este relato que ha logrado mantenerse fascinante y vigente después de casi tres mil años de historia.
El viaje de Ulises: de la gloria de Troya a la deriva del destino
La obra funciona originalmente como la continuación directa de La Ilíada. Tras la sangrienta caída de Troya gracias a la astucia del famoso caballo de madera, una idea nacida del propio Ulises (u Odiseo, según su nombre en griego), el héroe emprende el viaje de regreso a su reino de Ítaca.
Allí lo esperan desesperadamente su fiel esposa Penélope, quien debe lidiar con decenas de pretendientes que dan por muerto al rey, y su hijo Telémaco. Sin embargo, lo que debía ser una travesía marítima de unas pocas semanas se termina convirtiendo en un tortuoso calvario de diez años de desvíos y desgracias debido a la furia del dios Poseidón.
Durante este interminable trayecto, el protagonista debe enfrentarse a una serie de peligros y criaturas que con el tiempo se convirtieron en símbolos universales de la cultura popular. Entre los episodios más célebres se encuentra el enfrentamiento con el temible Cíclope Polifemo, el gigante de un solo ojo al que Ulises logra derrotar utilizando únicamente su ingenio y el engaño de llamarse a sí mismo "Nadie".

Asimismo, destaca el inolvidable encuentro con las Sirenas, criaturas míticas cuyo canto irresistible enloquece a los marineros y los empuja a la muerte; para sobrevivir a ellas, Ulises obliga a su tripulación a taparse los oídos con cera mientras él se hace atar firmemente al mástil de su propio barco.
Finalmente, la travesía alcanza uno de sus puntos más dramáticos al cruzar el estrecho custodiado por Escila y Caribdis, un monstruo devorador de múltiples cabezas y un remolino gigante que obligan al líder a tomar la durísima decisión de cuántos de sus hombres debe sacrificar para salvar al resto.
Por qué conecta perfectamente con el universo de Nolan
Aunque a simple vista parezca una simple sucesión de combates y maravillas fantásticas, el verdadero corazón de La Odisea no reside en los monstruos, sino en un concepto sumamente humano: la nostalgia. Curiosamente, este término proviene de las palabras griegas nostos, que significa "regreso", y algos, que se traduce como "dolor".
Es decir, el dolor o la herida que produce el deseo de volver a casa. Este sufrimiento interno, sumado a la obsesión por el inevitable paso del tiempo y la pérdida progresiva de la identidad a lo largo de los años de destierro son temáticas que Christopher Nolan ha explorado de manera obsesiva en casi toda su filmografía.
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A diferencia de los héroes planos y perfectos de otras mitologías, Ulises es un personaje profundamente complejo, imperfecto y moderno. Es un estratega mentiroso, un sobreviviente egoísta que comete graves errores de orgullo y que sufre la distancia y el olvido de una manera desgarradora. Es precisamente esta riqueza psicológica la que convierte a la obra de Homero en el material ideal para que el cine contemporáneo se apropie de ella, demostrando que, sin importar la época o la tecnología, el viaje de vuelta a casa sigue siendo la mayor aventura jamás contada.
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