Hace un mes, tras una seguidilla de cruces con Claudia Villafañe y sus hijas –Dalma y Giannina– que le causó un pico de presión, Verónica Ojeda, embarazada de seis meses de Diego Maradona, acudió al abogado Jorge Auruccio. Dejó de lado a su anterior vocero, Alberto Domínguez, y apeló a una estratégica preventiva: bozal jurídico para la ex de su pareja, Claudia Villafañe. Apañada por el Diez, que aún está en Dubai, Ojeda dio su primer golpe de esta batalla no buscada.
"Defendete", le habría dicho Maradona cuando Ojeda lo llamó para explicarle la delicada situación luego de que corriera el rumor de una separación entre ellos, que Giannina confirmó a Viviana Canosa vía mensaje de texto y que ella, a través de Domínguez, negaba. Y que incluyó versiones de lo más desopilantes y un comunicado de las hijas del Diez en el que confirmaban la separación de su padre con Ojeda y se desligaban de todo tipo de influencia sobre esa decisión.
Entonces, Ojeda acudió a Auruccio, quien le recomendó imponer un bozal jurídico contra Villafañe. Inmediatamente la jueza Alicia Taliercio, del Tribunal de Familia número 4 de Lomas de Zamora, dio curso a la medida precautoria. Dictada bajo la Ley 12.569, le impide a Claudia hablar de Ojeda y acercarse a menos de 300 metros de la quinta llamada "El Perfume" –de Ezeiza, donde vive la novia de Diego– y a menos de cien metros de ella.
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