ESPECTACULOS
Arnaldo Andre

Un extranjero que se impuso en Argentina

Desde el año pasado Arnaldo André integra el elenco del espectáculo teatral Mentiras inteligentes de Joe Di Pietro, junto a Betiana Blum, Mariano Martínez y Florencia Torrente, con dirección de Valeria Ambrosio, que se repuso en el Astros.

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Otredad. El actor recuerda que fue a vivir a Venezuela por trabajo y sintió la discriminación. | Piemonte

Desde el año pasado Arnaldo André integra el elenco del espectáculo teatral Mentiras inteligentes de Joe Di Pietro, junto a Betiana Blum, Mariano Martínez y Florencia Torrente, con dirección de Valeria Ambrosio, que se repuso en el Astros.

Es un actor que desde su llegada a la televisión argentina se transformó en sinónimo de Paraguay, y fue protagonista de las más exitosas novelas de Alberto Migré.

Pocos saben que lo dirigió Inda Ledesma en Israfel de Abelardo Castillo, el protagónico era de Alfredo Alcón. “Cuando estudiaba teatro –recuerda– también hice un bolo en Orfeo desciende, donde llegaba para linchar a Alcón”. Muchos años después Ledesma fue su compañera en 40 quilates, cuando Mirtha Legrand tuvo que faltar una semana. También fue su madre en Gerente de familia. “Era muy inteligente, la admiré y quise mucho”.

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—¿Por qué aceptaste “Mentiras inteligentes”?

—Primero el elenco, Betiana, también Mariano Martínez, un actor con mucho carisma con el que compartí trabajos. Solo no conocía a Florencia (Torrente), ahora puedo decir que es un encanto. Me gustó la comedia ya que puede provocar risas y al mismo tiempo no es un texto que busca solo eso. Es un espectáculo que te ayuda a reflexionar. Nuestro primer contrato fue hasta el 11 de noviembre del año pasado, como anduvo bien, el productor quiso seguir y todos podíamos.

—¿Alguna vez te sentiste discriminado?

—Nunca. Y siempre que tengo oportunidad de decirlo subrayo que este país fue de puertas abiertas a la inmigración. Lo sentí en otro, uno que amo mucho, Venezuela. Me contrataron para sumarme por el éxito de Pobre diabla. Pero el periodismo cuestionaba por qué un extranjero trabajaba. Mi representante me aconsejó que comprara un departamento ahí para que vieran que invertía en esa tierra y aparecieron los otros comentarios “con lo que gana compra propiedades…”.

—El único Martín Fierro lo recibiste en 2010...

—Estuve nominado dos veces como actor de comedia, pero siempre me ganaron grandes. Uno tiene que pedir con la mente lo que uno desee, pero nunca pedí ganar un Martín Fierro. Me encanta que me den premios, pero el gran premio es el público, lo que me dicen ellas es inolvidable. Tengo miles de anécdotas que me llenan el espíritu. De alguna manera creo que ayudé con la fantasía y les hacemos compañía para que se entretengan. No considero que sea una injusticia tener un solo Martín Fierro.

—¿Qué recuerdos te dejó “Monstruos sagrados”, con dirección de Szuchmacher?

—Aprendí mucho de este director talentoso, lo miraba y observaba. Me gustaba su tranquilidad. Los actores somos susceptibles, Rubén es respetuoso y tiene humor. Tuve buenos comentarios, pero siento que hay una cierta resistencia para convocarme, tal vez porque tengo mucha imagen televisiva. Pero no me siento mal por hacer comedia, es un género difícil. Yo soy un actor popular que intento arañar el prestigio. Busco ascender profesionalmente. Es difícil negarse, pero lo hago.