Al final, fue en el Sur. Cuando ya tenían “todo armado” como ellos mismos confiesan para pasar su luna de miel en Mónaco y Saint Tropez, el flamante matrimonio Wanda Nara-Maxi López decidió finalmente desconcertar al periodismo de espectáculos cambiando la caliente primavera europea por el muy frío otoño patagónico.
La propia Wanda explicó en exclusiva a la revista Caras los motivos que llevaron a la pareja a disponer tan radical cambio de destino, diciendo que, debido al cercano comienzo de la nueva temporada del fútbol de Rusia, Maxi -quien juega en el CSK de Moscú- “debía reintegrarse al club el lunes 9”, y por eso “no teníamos el tiempo suficiente para disfrutar de un viaje tan largo”.
La cuestión es que, cuando todos los programas de chimentos daban por seguro su viaje a la aristocrática costa francesa, la pareja terminó abordando un vuelo de Aerolíneas Argentinas rumbo a El Calafate, donde se alojó en la más lujosa de las 114 habitaciones de la exclusiva posada Los Alamos: la Suite Real.
Allí, los flamantes esposos disfrutaron de una espectacular vista a la Cordillera y el Lago Argentino, aunque, mirar el paisaje no fue precisamente aquello a lo que más se abocaron dentro del cuarto según reveló la propia Wanda. “Como ahora estaremos separados durante un mes, porque Maxi regresa a Moscú y yo me voy un par de semanas a Brasil con mis amigas, nos debíamos esta fogosa despedida”, confió la vedette a Caras.
“La pasamos bárbaro. Un viaje maravilloso. Fueron poquitos días pero disfrutamos a full de cada momento”, resume Wanda Nara la experiencia al final de la nota, antes de admitir l a “fogosa” despedida que tuvo con su marido en la lujosa suite de la Posada. Algo que, teniendo en cuenta los antecedentes de la niña, nadie seguramente podrá poner en duda.
Wanda Nara y Maxi López casi derriten el Perito Moreno
Tras su fastuosa boda, la pareja pasó por El Calafate y no por la costa francesa como se pensaba. Fotos y detalles íntimos de la fogosa luna de miel. Galería de fotos