Tu trabajo integra cuerpo y voz. ¿Cómo nace este enfoque interdisciplinario?
Nace de mi propia experiencia como actriz y docente, y también de momentos de quiebre personal y artístico. Entendí que no podía separar la técnica vocal del cuerpo ni de la emoción, la imagen y la acción, porque en escena todo sucede al mismo tiempo.
Mi formación en teatro, antropología teatral, danza, clown y canto me llevó a crear un sistema donde el cuerpo no sea solo soporte, sino motor expresivo, energía, y donde la voz sea consecuencia de un cuerpo disponible.
¿Qué es lo que más te interesa investigar con las personas que guiás?
Me interesa cómo cada persona construye presencia a partir de soportes técnicos, principios fisiológicos: peso, oposición, centro— y cómo, desde ahí, empieza a sentir confianza para comunicar.
Muchas personas trabajan exponiéndose, y eso no es algo natural. Por eso es clave adquirir una base sólida de herramientas para ganar seguridad, sostener la energía y sumar nuevos recursos expresivos y así ganar confianza.
¿Tu método está enfocado solo en artistas?
Tengo programas presenciales y online como Anatomía Escénica para actores, actrices y artistas, donde trabajamos sobre el entrenamiento, leyes compositivas para la creación de personaje, y otros como Mutá tu Voz, que está orientado a cualquier persona que quiera explorarse, transformarse y ampliar sus posibilidades de cuerpo y voz.
Podcasters, speakers, docentes, vendedores, influencers o simplemente personas que quieren ganar seguridad y sentirse mejor al transmitir.
Venís de un recorrido que cruza actuación, docencia y creación. ¿Cómo dialogan esas áreas en tu método?
Para mí no están separadas. La docencia se nutre de la escena y la escena se transforma con y en la pedagogía.
Mi método, Potenciá tu Presencia Escénica®, surge de esa conjunción: de probar en escena, observar procesos y sistematizar lo que realmente funciona para generar impacto, verdad y conexión con el público.
De ahí nacen lo que llamo texturas corporales, cualidades energéticas para la acción, como El esqueleto y Bastóncentro, que son ejercicios para integrar cuerpo y voz, junto con rituales para generar confianza, resonadores vocales y otros tantos procedimientos.
¿Por qué creés que hoy es tan importante entrenar cuerpo y voz de forma integral?
Porque estamos en un momento donde se exige mucho rendimiento expresivo: redes, cámara, escenarios, clases, presentaciones.
Y si no hay organización con registro corporal y eficiencia vocal, aparece el desgaste, la rigidez y la desconexión.
Entrenar de forma integral permite sostener procesos largos, diversificar registros y, sobre todo, disfrutar más del acto de expresarse.
¿Qué buscás que se lleven quienes pasan por tus programas?
Confianza en su propio instrumento, en si mismas/os que encuentren su poética personal, recursos y técnica para tener un soporte.
Que sepan cómo volver al cuerpo cuando aparece el miedo, cómo usar la voz sin esfuerzo y cómo crear desde un lugar más lúdico y menos exigente.
Mi objetivo es que cada persona descubra su potencia expresiva, su universo personal, y pueda trasladarlo tanto a la escena como a donde lo necesite para andar más liviana/o y con mayor disfrute: eso valioso que tiene para entregar al mundo, eso único, eso que nos da singularidad.
Por último, estuviste nominada como actriz revelación en los prestigiosos Premios Trinidad Guevara. ¿Cómo recibiste la noticia?
Con gran alegría. Una nominación es un símbolo de continuidad en un arte que es efímero y me recuerda que el trabajo puede dejar huella. En Adorno interpreté a Alicia, un personaje desde el humor, que es algo que forma parte de mi poética. Busqué que el público atraviese un viaje, vea la potencia y las contradicciones de un cuerpo en escena, y no salga igual que como entró.
Ariana Caruso www.arianacaruso.com 153 399 1739 /@alacaruso