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La trampa del tiempo ganado

La inteligencia artificial promete liberarnos de tareas. Pero si cada minuto que ahorra se convierte en una nueva exigencia, la productividad sube y el bienestar baja. Galería de fotos

La trampa del tiempo ganado
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Hace unos años, redactar un informe, ordenar datos o responder un mail delicado podía llevarnos una mañana entera. Hoy, con herramientas de inteligencia artificial, muchas de esas tareas se resuelven en minutos. La promesa es tentadora: trabajar menos, pensar mejor, recuperar tiempo. Sin embargo, en la práctica, muchas personas describen otra experiencia. Terminan el día igual de cansadas que antes. O más.

La trampa del tiempo ganado

¿Qué pasa con el tiempo que la tecnología nos devuelve?

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En la mayoría de los casos, no se transforma en descanso ni en reflexión. Se llena. Si antes una tarea llevaba dos horas y ahora lleva veinte minutos, esa hora y cuarenta disponible rara vez queda libre: aparece enseguida otra tarea, otro pedido, otra reunión. Si ahora se puede hacer más, se espera que se haga más.

Esta dinámica no es nueva. Cada avance que acelera el trabajo tiende a elevar, casi sin que nadie lo decida, el piso de lo que se considera normal. Lo que antes era un logro pasa a ser lo mínimo esperable. Y así, la eficiencia se convierte en una vara cada vez más alta.

Hay además un costo menos visible. Cuando la inteligencia artificial se ocupa de lo repetitivo y mecánico, lo que queda en manos de las personas es justamente lo más demandante: tomar decisiones, resolver problemas complejos, sostener conversaciones difíciles, evaluar si lo que produjo la máquina es correcto. Hacemos menos trabajo liviano y concentramos más trabajo exigente en la misma jornada. La carga no desaparece: cambia de forma y se vuelve más intensa.

El cerebro humano no se actualiza como un software. Sigue necesitando pausas, momentos de foco sin interrupciones y tiempo para procesar. Cuando el ritmo externo se acelera y esos espacios desaparecen, el resultado no es solo cansancio. Es irritabilidad, dificultad para concentrarse, sensación de estar siempre en deuda con la propia agenda.

Para las organizaciones, esto plantea una pregunta de fondo. La discusión no puede limitarse a cuánto puede producir un equipo con inteligencia artificial. La pregunta más importante es qué expectativas se están poniendo sobre ese equipo. ¿El tiempo ganado se destina a más volumen o a trabajar mejor? ¿Se revisan los criterios de rendimiento o simplemente se aumentan las metas?

Si la productividad crece a costa del agotamiento, la ganancia es solo aparente. El costo se posterga y aparece más adelante, en forma de rotación, errores, desmotivación o licencias por estrés.

Pero la pregunta también es individual. Cada vez que una herramienta nos regala una hora, tenemos una pequeña decisión en las manos: dársela a otra tarea o dárnosla a nosotros.

La tecnología puede ser una gran aliada. Pero decidir para qué la usamos no es una cuestión técnica. Es, profundamente, una cuestión humana.

Lic. María del Rosario Patti (MN 38.733). Psicóloga y coach organizacional. Directora de Giro Empresarial.

IG: Lic.rosariopatti/ tik tok: Lic.rosariopatti/ www.giroempresarial.com. Tel: 11 3561- 4318