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IDEAS / Cara a cara
viernes 11 octubre, 2019

Táctica y estrategia del debate

Una mirada histórica de los debates presidenciales en Argentina y las expectativas de lo que ocurrirá hoy en Santa Fe

por Carlos De Angelis

A partir de 2014 la ONG CIPPEC comienza a promover la idea para generar un debate para las elecciones presidenciales del 2015 Foto: Cedoc Perfil
viernes 11 octubre, 2019

La mitad de la biblioteca es taxativa: los debates no cambian la intención de voto de los ciudadanos. Se valora la oportunidad para conocer en ese espacio a los candidatos, el ejercicio republicano de la deliberación, conocer programas, la confrontación de ideas, etc. Pero no le cambiarían la percepción a nadie. La otra mitad de la biblioteca dice lo contrario, el debate es la gran oportunidad de los políticos para destacarse, para mostrar sus habilidades discursivas, y si en todo caso no sirven para ganar las elecciones (sobre todo para los candidatos de partidos más chicos) los posiciona mejor en el campo político.

Una historia muy breve. Lo más probable es que no exista una teoría general de los debates. En diferentes contextos se pueden llegar a distintos resultados. En mayo de 1989 hubo un debate preparado para que asistieran Carlos Menem y Eduardo Angeloz organizado en el programa televisivo Tiempo Nuevo, conducido por Bernardo Neustadt y Mariano Grondona. Menem no fue a la cita, lo que se transformó en una entrevista entre los conductores y el candidato radical y “la silla vacía” se transformó en un lema de campaña de la UCR. Sin embargo, con crisis cambiaria, hiperinflación y adelantamiento de las elecciones la ausencia de Menem no impidió ganar las elecciones con el 48,5% de los votos. En 1995 Menem dejaría también la silla vacía esta vez frente a José Octavio “Pilo” Bordón y Horacio Massaccesi. Menem lograría su ansiada reelección dejando un apotegma que sigue vigente: “el que va ganando no debate”.

En 1999 los contrincantes Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa, a pesar la intención manifiesta de ambos candidatos los equipos de campaña no se pondrían de acuerdo. Las reglas, los contenidos, los moderadores y el lugar serían obstáculos para organizar debates donde la imparcialidad debe ser la norma. En 2003, la situación sería diametralmente opuesta, Menem de nuevo candidato era quién insistía organizar la tertulia con Néstor Kirchner. El patagónico rápido de reflejos decía que no iba a discutir “con el pasado” y recordaba las propias palabras del riojano “siempre quiere debatir el que pierde”. También el jefe de campaña de Néstor Kirchner, Alberto Fernández le respondía a Menem “el debate es totalmente inútil”. La cuestión de los debates presidenciales sería cancelada hasta las elecciones de 2015.

ONGs al poder. A partir de 2014 la ONG CIPPEC comienza a promover la idea para generar un debate para las elecciones presidenciales del 2015. Armonizaba con un nuevo clima de época donde las Organizaciones No Gubernamentales comenzarían a tallar en el debate público, más aún que los centros académicos e instancias gubernamentales. Así es como se constituyó Argentina Debate. Con apoyo de organizaciones, expertos internacionales, encuestas que planteaban la demanda ciudadana de ver a los candidatos debatiendo y el apoyo de importantes medios de comunicación, la movida resultó imparable.

De los seis candidatos presidenciales cinco serían de la partida: Mauricio Macri, Sergio Massa, Margarita Stolbizer, Nicolás Del Caño y Adolfo Rodríguez Saá. Daniel Scioli el candidato decidía no concurrir. Un poco a caballo de la regla de quien va ganando no debate, y un poco desconfiando del armado de la organización del evento, prefirió dar una explicación con su sello propio: "los debates toman muchas veces un tono de agresión y no corresponde eso con el espíritu de lo que espera la gente". El debate se haría igual el 4 de octubre en la Facultad de Derecho de la UBA. No obstante, ya en la era de las redes sociales, sería muy cuestionado por su ausencia cambiando su parecer para el balotaje: el mano a mano definitivo con Mauricio Macri.

El debate pre-balotaje sería transmitido masivamente el domingo 15 de noviembre. Con unos 50 puntos de rating se transformaría en una suerte de pesadilla para Daniel Scioli. Un Macri muy preparado y ofensivo lanzó una serie de frases filosas inesperadas para el gobernador bonaerense: "Daniel, ¿en qué te has transformado? Parecés un panelista de 678" quizás la más recordada. Frente al aluvión verbal, Scioli adoptaría una posición defensiva, intentando explicar que Macri llevaría adelante un plan de ajuste, devaluación y baja de salarios: "No volvamos a ponernos de rodillas ni frente al Fondo, ni frente al Juez Griesa" fue quizás su profecía del final. Dos elementos más para recordar: El veloz salto de Juliana Awada hacia la tarima y el beso final a su marido marcando a fuego la imagen de un Daniel Scioli en soledad política, persuadiendo a muchos espectadores de que Macri era definitivamente lo nuevo. El otro elemento significativo, varios de los organizadores de Argentina Debate terminaron siendo funcionarios de Cambiemos.

Debate es ley. El domingo se lleva a cabo el primer debate obligatorio presidencial dispuesto por la Ley 27.337 y organizado por la Cámara Nacional Electoral en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral, habrá otro la semana siguiente y un tercero en caso de segunda vuelta. Los moderadores de esta etapa serán Rodolfo Barili (Telefé), María Laura Santillán (Canal Trece), Gisela Valone (Canal 7) y Guillermo Andino (América). Asegurar la imparcialidad de los moderadores fue y es una de las mayores preocupaciones de los equipos de campaña. Los ejes de discusión formales serán cuatro para este primer encuentro: Relaciones Internacionales; Economía y Finanzas; Derechos Humanos; Diversidad y Género y Educación y Salud. Sin embargo, el principal interés de la audiencia estará centrado en la cuestión económica que sin dudas subsumirá a los demás temas.

También serán seis los participantes: Mauricio Macri, José Luis Espert, Juan José Gómez Centurión, Roberto Lavagna, Alberto Fernández y Nicolás del Caño. Sólo el primero y el último tienen experiencia en la materia. Se debe decir que el debate tiene tantas reglas que va a ser difícil ver un real intercambio. Por ejemplo, no podrán contar con apuntes ni materiales de apoyo, por lo que para plantear datos los candidatos deberán concurrir a su memoria.

Fuego cruzado. Las estrategias de los participantes probablemente estén cruzadas. Mauricio Macri, es el que más frentes tendrá que atender, y será el blanco más directo de los demás. Primero intentará ir por los votos de Espert, y Gómez Centurión buscando ese cinco los que lo acerque al balotaje, y castigando a Fernández, tratando de repetir su performance con Scioli. Funcione o no en este nuevo entorno las referencias a Cristina, La Cámpora, Venezuela, y el narcotráfico estarán al orden del día. Además, tendrá que aprovechar la oportunidad para intentar acercar nuevos votantes a la elección por lo que se esperaría un mensaje hacia las personas de más de 70 años donde el voto es optativo.

Por el lado de Fernández, seguramente intentará marcar su propia senda, mostrándose un poco ajeno a los mensajes filosos de los demás contendientes. Buscará mostrar un perfil de estadista, casi un presidente en ciernes, conocedor del Estado, y organizando planes de contingencia, planteando las dificultades que le deja Macri, en particular la renegociación de la deuda. Será un discurso casi especular al de la pesada herencia tan transitado por Macri durante su mandato. El riesgo de un rol tan pragmático, es cerrar la puerta de la esperanza, más allá de las complicaciones, la sociedad siempre precisa avizorar un futuro mejor.

El rol de Roberto Lavagna es el más trabajoso. Más ducho en el mano a mano y en situaciones donde tiene tiempo para explayarse debe diferenciarse de Fernández ya que en un plano ambos se muestran artífices del período de crecimiento de la economía 2003-2007. Consciente de que debe evitar fugas de votos pondrá a prueba los rumores que lo muestran cercano al candidato de Frente de Todos, en cuyo caso sus mayores críticas apuntarán a Mauricio Macri.

Gómez Centurión es quien de alguna forma tiene la situación más sencilla al plantarse como partido monotemático con la causa antiabortista como bandera. Tiene como bloque específico para explayarse: el de Diversidad y género. Sin embargo, en los últimos días le surgió la competencia del propio Macri quien adoptó abiertamente la bandera de las dos vidas. Por su parte, Espert quedó golpeado por los resultados decepcionantes de las PASO y tiene un acuerdo para apoyar a Rodríguez Larreta en la Ciudad. Se podrá apreciar si el creador de la definición “kirchnerismo con buenos modales” para referirse al macrismo, orienta sus cuestionamientos hacia a Fernández como extensión de aquel acuerdo en CABA. Finalmente, el representante de la izquierda dura, probablemente ataque más a Fernández que a Macri, si bien su electorado esperaría lo contrario, la polarización entre los dos frentes más importantes probablemente lleve a una reducción de los votos del FIT, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde Kicillof es un duro contendiente.

Es la primera prueba. Todos tendrán su revancha el 20 de octubre, cuando el temporizador marque una semana hacia la elección.


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