INTERNACIONAL
NOBEL DE LA PAZ RUSOS EN BUENOS AIRES

Cómo vivir en Rusia y oponerse a Putin y a la guerra

Los premios Nobel de la Paz rusos están de visita en Buenos Aires. La Unión Europea presentó “Diálogos con los premios Nobel”: una gira que tiene como destinos Argentina, Uruguay, Brasil y Chile. Tres opositores rusos son los protagonistas del ciclo: el periodista Kirill Martynov, editor del diario independiente más antiguo de Rusia, “Novaya Gazeta Europe”; Konstantin Eggert, analista político con una vasta carrera periodística alrededor del mundo; y Pavel Andreyev, de la junta directiva de la ONG Memorial, condecorada con el Premio Nobel de la Paz 2022. ¿Cómo es vivir siendo el objetivo de Putin?

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Zar. No lo afectan las sanciones y modificó la Constitución para permanecer en el poder. | cedoc

Pavel Andreyev, ONG MEMORIAL

“Todo el mundo está en riesgo en mi país” 

“Si se les pregunta, la mayoría de los rusos están de acuerdo con el régimen de Putin. Uno diría que los rusos, entonces, aceptan la guerra. Pero no. Solo toman lo que se les fue dado de por vida”, asegura el representante de Memorial, ONG en defensa de los derechos civiles que recibió el Premio Nobel de la Paz 2022, junto al activista bielorruso Alés Bialiatski, y a la organización ucraniana Centro para las Libertades Civiles.

Memorial fue fundada en 1987, durante la Unión Soviética, y opera en Rusia y en otros ex estados soviéticos. Uno de sus fundadores fue Andrei Sajarov, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1975. 

Durante las dos guerras de Chechenia, Memorial recopiló información sobre crímenes de guerra cometidos contra la población civil, y en 2009 la jefa de la oficina de Memorial en Chechenia, Natalia Estemirova, fue asesinada por su trabajo.

En 2016, la organización fue clasificada en Rusia como “agente extranjero” y en 2022, a un mes del comienzo de la guerra, la asociación fue declarada ilegal y el gobierno tomó posesión de sus oficinas. “Es una atmósfera de miedo y descontrol”, indica Andreyev.

En 2021 la Suprema Corte de Justicia de Rusia dictaminó que Memorial Internacional, una parte de la ONG que se dedica a la investigación de los crímenes en la época soviética, defendió los derechos de personas que “tenían vínculos con organizaciones terroristas”. En octubre de 2022, horas después del anuncio del galardón del Premio Nobel, la Justicia rusa ordenó la incautación de la sede de la asociación. 

El activista fue consultado sobre si cree que su vida está en riesgo, y si teme por su seguridad y la de su familia. Contestó: “La respuesta es que sí. Casi todo el mundo en Rusia ahora está en riesgo”. De los tres representantes que participaron de la actividad organizada por la Unión Europea, Andreyev es el único que sigue viviendo en Rusia. Los otros dos debieron irse a vivir a otros países para resguardar sus vidas, como tantos otros activistas y opositores debieron hacer.

 

Kirill Martynov, ‘NOVAYA GAZETA’

“Puede ser el presidente eterno”

“Ya probaron destruir a la oposición política rusa, pero en 2020 comenzaron a hacerlo con ímpetu. Intentaron matar a Alexei Navalny. Ese es el nivel de violencia”, afirma el periodista sobre el episodio que casi le cuesta la vida al líder opositor ruso (Navalny) que ahora se encuentra detenido en Rusia. En agosto de 2020 el dirigente fue internado de urgencia en Siberia, y por aquel momento su portavoz dijo: “Suponemos que ha sido envenenado con alguna cosa mezclada en su té”. El 22 de marzo de 2022, fue sentenciado a nueve años de prisión por “fraude y desacato a tribunales rusos”.

“Y luego comenzó la gran campaña contra los ‘agentes extranjeros’. Es algo entretenido –ironiza–. Aún no entiendo cómo pueden catalogar a alguien de esa forma”, se cuestiona Martynov, que es él mismo clasificado con esa etiqueta que supuestamente indica que una persona trabaja para los intereses de otra nación.

Martynov vino a Buenos Aires en representación del diario independiente más antiguo y con más alcance de Rusia, Novaya Gazeta, del que fue subeditor en jefe. Trabajó codo a codo con el editor en jefe, Dmitri Murátov, quien, en 2021, recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor en el periódico procurando la libertad de expresión. 

Novaya Gazeta es conocido por su cobertura investigativa, y a menudo crítica de asuntos políticos y sociales rusos. “Sus periodistas cubrieron las dos guerras en la República de Chechenia y siete de estos trabajadores han sido asesinados en cumplimiento de su labor profesional desde el año 2000”, indican desde la organización del evento. En 2022, también a un mes tras el comienzo de la invasión, el gobierno ruso suspendió el sitio web del medio y luego le prohibió publicar tanto online como en papel, acusados de propagar noticias falsas. Novaya Gazeta no tuvo más remedio que cerrar. 

“Toda la evidencia indica que la sociedad rusa nunca quiso la guerra. No hay un solo ruso que un día se despierte y diga “¡Vamos a atacar Ucrania! Nunca hubo una preparación tal”, indica el investigador. Y agrega: “Putin puede ser reelecto dos veces más, por seis años cada mandato. Puede ser reelecto el resto de su vida. Dirigió toda la Constitución para que pueda ser el presidente eterno. O, al menos, hasta que físicamente ya no pueda serlo”, asegura. 

 

Konstantin Eggert, PERIODISTA INDEPENDIENTE

“Es una sociedad traumatizada”

“Yo vivo en la Unión Europea. Allí recibimos millones de refugiados de Ucrania; en su mayoría niños y mujeres, porque los hombres se quedan a pelear. En una fiesta lanzaron fuegos artificiales y, de repente, la mitad del show estaba llorando. Los niños se preguntaban: “¡Mami, mami! ¿Qué está pasando?”. Es que ahora los chicos saben que si algo explota es culpa de Rusia”, relata el periodista. Alrededor de ocho millones de ucranianos que escaparon de la guerra viven en Europa desde febrero de 2022. 

Para él, económicamente, el “régimen de Putin no puede ir mejor”: “Está vendiendo commodities y gas. China, India y Sudáfrica están ayudándolo a esquivar las sanciones, porque ellos le compran combustible”. A pesar de que más de 1.200 empresas occidentales se fueron de Moscú, que decenas de países impusieron sus reprimendas económicas, y que se estima que el líder del Kremlin gastó más de 300 millones de dólares para mantenerse en combate, el cálculo sigue a favor de Putin, y por mucho: expertos creen que gana más 800 millones en exportaciones. Inclusive, terminó el año con un superávit (diferencia positiva entre exportaciones e importaciones) récord. El Producto Bruto Interno ruso apenas se contrajo un 2,5% en 2022, demostrando que un país tan grande como Rusia se mueve bajo sus propias reglas y que los movimientos de Occidente no llegan a convertirse en una molestia. 

Konstantin Eggert se graduó del Instituto de Estudios Asiáticos y Africanos de la Universidad de Moscú y actualmente trabaja como analista de asuntos rusos para la emisora Deutsche Welle, donde además presenta un programa de entrevistas en ruso. Fue nombrado Miembro Honorario de la Orden del Imperio Británico y trabajó para TV Rain, un canal de televisión independiente de Rusia, así como para Kommersant, el grupo de medios privados más antiguo del país.

“Vinimos aquí en búsqueda de la solidaridad argentina. Esta es una guerra que nunca esperé ver en toda mi vida. Ucrania tiene todo el derecho a defenderse. Y en Rusia la gente está acostumbrada a la violencia. Al menos que la guerra se les venga muy cerca, van a intentar seguir. Pero no porque la gente sea mala, sino porque es un país traumatizado”, concluye.