INTERNACIONAL
alianza con gobiernos de derecha

Con Bolivia como modelo, crece la intervención de EE.UU. en la región

Ante la ola de protestas en el país andino, y bajo la protección de la alianza Escudo de las Américas, Washington brinda “apoyo logístico” y de inteligencia al gobierno de Rodrigo Paz. No solo envía víveres y medicamentos a través de corredores aéreos, también ofrece monitoreo de rutas a fuerzas de seguridad para que puedan intervenir.

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| afp

La crisis política y social en Bolivia está tomando un giro de escala regional. El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump salió en defensa del conservador Rodrigo Paz frente a la caótica situación que vive el país por las protestas de la oposición, y lo hizo bajo el “Escudo de las Américas”, una alianza de seguridad con mandatarios de la misma corriente política en Latinoamérica.

Washington oficializó esta semana una intervención de carácter humanitario y operativo en la nación andina, manifestada a través del envío de asistencia alimentaria de emergencia y un estratégico “apoyo logístico” para sostener a la gestión de Paz, frente a los pedidos de renuncia de los manifestantes.

Ayer, los 13 países que integran el Escudo de las Américas denunciaron que hay un intento por “derrocar” al gobierno boliviano. “Respaldamos al gobierno democrático de Paz en su lucha contra los intentos de hacer retroceder a Bolivia. Quienes están financiando estas protestas con dinero sucio procedente del narcotráfico y el crimen transnacional deben rendir cuentas”, afirmaron, en directa alusión al expresidente Evo Morales y sus seguidores.

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El mandatario boliviano, quien asumió el cargo hace poco más de seis meses interrumpiendo dos décadas casi hegemónicas del Movimiento al Socialismo (MAS), enfrenta una ola masiva de protestas, huelgas sectoriales y bloqueos de rutas que han paralizado los principales ejes viales del país.

La crisis socioeconómica, marcada por una aguda escasez de dólares, falta de combustibles y una inflación cercana al 20% anual -la más alta en décadas-, escaló rápidamente hacia el conflicto civil tras las protestas de campesinos, mineros artesanales, gremios de transportistas y sectores leales a Evo Morales.

Frente a este escenario de asfixia que mantiene desabastecidas e incomunicadas a ciudades clave como La Paz, El Alto y Cochabamba, la Casa Blanca decidió mover sus piezas de forma directa en el tablero geopolítico sudamericano.

Logística e Inteligencia. Aunque las declaraciones oficiales iniciales del Departamento de Estado se manejaron con cautela diplomática bajo el marco de la “ayuda por crisis humanitaria”, altas esferas de Washington señalaron que el apoyo logístico estadounidense, lejos de limitarse a la simple donación de víveres, va mucho más allá.

Debido a que al menos 15 puntos estratégicos de las rutas y autopistas troncales están tomados por los manifestantes, bloqueando el paso de camiones con insumos básicos, el apoyo estadounidense se centra en proveer la estructura y aeronaves necesarias para tender puentes aéreos de emergencia.

Esto permite mover alimentos esenciales, medicinas de urgencia y cargamentos de combustible directamente a los centros urbanos sitiados, saltándose el cerco terrestre.

El soporte logístico incluye el uso de capacidades técnicas de geolocalización y reconocimiento. El objetivo es proporcionar mapas en tiempo real e inteligencia sobre el estado de las rutas y la densidad de los bloqueos a las Fuerzas Armadas bolivianas y a la policía. Esta información es crítica para el diseño de operativos de desbloqueo, permitiendo esquivar emboscadas viales como la denunciada recientemente por el gobierno boliviano.

Tras la llegada de Rodrigo Paz al poder, Bolivia se adhirió a la alianza de seguridad regional denominada Escudo de las Américas, impulsada por Washington. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, y el secretario de Estado, Marco Rubio, quienes se ocupan directamente de la crisis de su aliado, confirmaron que se están intensificando las operaciones logísticas y de inteligencia.

El panorama para Paz es complejo. Las protestas se nutren del descontento por el modelo de restauración neoliberal y las medidas de ajuste fiscal. El presidente, en un intento por detener los piquetes, promueve un proyecto de ley en el Congreso para otorgar mayores facultades y facilidades legales a los militares encargados de levantar los bloqueos viales por la fuerza.

Para Paz, este escenario no representa una disputa estrictamente gremial, sino una lucha de supervivencia institucional. Según la retórica gubernamental, las movilizaciones están impulsadas por el ala dura del MAS y por mafias del narcotráfico que buscan restaurar el orden político previo para operar sin control estatal.

Washington advirtió esta semana que “está vigilando” la situación y sostuvo que “Bolivia no debe permitir que el viejo statu quo de dominio narco-terrorista en la región vuelva a imponerse”. El desenlace de esta crisis definirá si el giro conservador andino logra consolidarse con el auxilio estadounidense o si el bloqueo social termina por fracturar los cimientos del nuevo gobierno.

Mientras tanto, en las calles la violencia recrudece. Los operativos conjuntos de policías y militares para reabrir rutas ya han dejado un saldo de al menos diez personas muertas. Siete de ellas ocurrieron de forma indirecta por la imposibilidad de recibir atención médica oportuna, mientras que las tres restantes se produjeron en enfrentamientos directos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Cómo funciona el Escudo de las Américas

Bolivia es solo una pieza dentro de un engranaje mucho más grande. El Escudo de las Américas (Shield ofthe Americas) es una iniciativa multinacional de cooperación militar y de seguridad lanzada formalmente por el presidente estadounidense Donald Trump el 7 de marzo de este año durante una cumbre en Florida.

Bajo este programa, la Casa Blanca articula una red de apoyo e intercambio de inteligencia con otros once gobiernos de Latinoamérica.

Los países que integran esta alianza y reciben o coordinan ayuda con EE.UU. son Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago.

El corazón del Escudo de las Américas, coordinado operativamente mediante un enviado especial y el fortalecimiento del Comando Sur de EE.UU., se basa en tres pilares para los países miembros:

1. Intercambio de Inteligencia Militar: Washington provee acceso a tecnología de geolocalización, satélites y rastreo para interceptar cargamentos y desmantelar la infraestructura logística de cárteles y redes delictivas.

2. Uso de “Fuerza Letal” y Apoyo Operativo: la declaración del plan establece el compromiso de cooperar mediante el uso de capacidades militares para destruir las estructuras criminales transnacionales. Los países miembros pueden solicitar asistencia directa de socios (incluido el Pentágono) si sus capacidades internas se ven desbordadas.

3. Contención Geopolítica: además de combatir el narcotráfico, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha enfatizado que el plan busca asegurar que “amenazas externas malignas” (haciendo clara alusión a la fuerte influencia comercial y de seguridad de China e Irán en la región) no sigan expandiéndose en el hemisferio occidental.