Cuba enfrenta una severa crisis energética que golpea de lleno a su principal industria: el turismo. Tras la suspensión del suministro de petróleo desde Venezuela y bajo el bloqueo energético impulsado por Washington, el impacto ya es visible en plena temporada alta con hoteles cerrados, vuelos suspendidos y excursiones canceladas.
El gobierno anunció el cierre de una treintena de hoteles con baja ocupación, incluidos establecimientos en La Habana y Varadero.
Además, tres aerolíneas canadienses –de donde provienen la mayor cantidad de turistas a la isla– suspendieron operaciones por falta de combustible aéreo, mientras que dos compañías rusas adoptaron la misma medida. Agencias privadas dejaron de organizar viajes a la ciudad colonial de Trinidad, al este de la capital.
El turismo emplea a más de 300 mil personas y constituye la segunda fuente de ingreso de divisas del país. Entre 2019 y 2025, los ingresos del sector cayeron un 70%, según cálculos basados en cifras oficiales.
Antes de la última escalada, la llegada de visitantes ya había descendido un 17,8%, con retrocesos en Canadá, Rusia y entre cubanos residentes en el exterior.
Frédéric Monnet, un turista francés que visitaba Viñales, ubicado 185 km al oeste de La Habana, tuvo que acortar unos días su estancia ante la preocupación de no poder regresar a la capital. “Solo encontré un taxi”, explicó este turista a AFP vía telefónica. Además, precisó que el propietario de la casa donde se aloja le había dicho que temía “que no hubiese más taxis para volver a La Habana”.
Para hacer frente a esta situación, el gobierno puso en marcha un paquete de emergencia que incluye racionamiento de combustible, semana laboral de cuatro días en la administración pública, teletrabajo y clases universitarias a distancia.
El ministro de Salud informó además la reducción de personal presencial en hospitales y de la actividad quirúrgica.
Ayuda en camino. Dos buques mexicanos llegaron al puerto de La Habana con 814 toneladas de alimentos y productos de higiene. Además de la ayuda humanitaria, el gobierno de México negocia una eventual entrega de petróleo, pero sin exponerse a sanciones estadounidenses.
En México aún quedan “más de 1.500 toneladas de leche en polvo y frijol pendientes de ser enviadas” a la isla, según informaron autoridades de ese país.
“Gracias, querida Claudia Sheinbaum Pardo”, escribió el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en sus redes sociales. El mandatario aseguró que “las ayudas humanitarias de nuestros hermanos mexicanos valen no solo como carga material” y calificó el gesto como una muestra de la “solidaridad” y la “amistad” entre ambos países.
En Chile, el gobierno saliente de Gabriel Boric confirmó que proyecta enviar ayuda humanitaria a la isla, “tomando en cuenta la dramática situación que está viviendo” y “más allá de las características políticas que pueda tener su régimen” declaró.
Por su parte, el diario ruso Izvestia informó el jueves que Rusia podría suministrar petróleo a Cuba, su aliado estratégico en el Caribe, como parte de su asistencia “humanitaria”.
“Hasta donde sabemos, se espera que Rusia pronto suministre petróleo y derivados de petróleo a Cuba como ayuda humanitaria”, dijo el Ministerio de Desarrollo Económico de Moscú, citado por el periódico
El lunes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, denunció las “medidas asfixiantes” de Estados Unidos contra la isla, que enfrenta una situación “realmente crítica”.
Relatores especiales en derechos humanos advirtieron desde Ginebra –de manera no oficial– que interferir en las importaciones de combustible podría provocar una grave crisis humanitaria con efectos en cadena sobre los servicios esenciales.
De todas maneras, la situación no es nueva para los cubanos. La isla arrastra seis años de grave crisis económica, con fuerte inflación, prolongados apagones y escasez de alimentos y medicinas.