La Fiscalía General de Justicia del Estado de México reconstruyó las horas previas y posteriores a la masacre de la familia del músico Jonathan Meléndez, ocurrida el 1 de septiembre en Atizapán de Zaragoza. Por el múltiple crimen está detenido el argentino Diego Sebastián Rosen Ferlini, de 51 años, quien había sido socio de la víctima. Una de las principales pruebas de la investigación es la reconstrucción de sus movimientos antes y después de los asesinatos.
La escena que encontraron los investigadores dentro de la vivienda fue estremecedora. Meléndez estaba muerto sobre un sofá del dormitorio principal, con un disparo en la cabeza y atado con cinta adhesiva. En el mismo ambiente, su esposa Ana Paula fue encontrada maniatada en el baño, también con un tiro en el cráneo y embarazada de cuatro meses.

Sobre las piernas de la mujer estaba la hija de ambos, una nena de 3 años que había sido amordazada y asesinada de un disparo en la cabeza. En el primer piso de la casa también encontraron a la empleada doméstica, que estaba atada y había recibido dos disparos en la espalda.
El perro de la familia también fue asesinado. Tenía el hocico amordazado y un disparo. En medio de la masacre hubo un sobreviviente: el hijo de 5 años de la pareja, que logró esconderse debajo de una cama.

La llegada del argentino a la casa
Según la reconstrucción de la Fiscalía, un día antes del crimen, Rosen Ferlini le había pedido a un socio identificado como Gerardo “N” que consiguiera varios elementos. Entre ellos había destornilladores, guantes negros, cinta adhesiva y cubrebocas. Le habría dicho que después le pagaría.
El 1 de septiembre, Rosen Ferlini y Gerardo “N” llegaron a las 17:23 a la vivienda de Meléndez a bordo de un Kia gris. Una cámara del ascensor registró el rostro del argentino cuando ingresó al edificio.
Ana Paula no se encontraba en la casa en ese momento. Según la investigación, autorizó por teléfono el ingreso porque conocía a Rosen Ferlini por la relación que tenía con su marido. Dentro de la vivienda estaba Aleyda, una empleada doméstica de 21 años.
A las 17:42, Ana Paula regresó a la casa junto a sus dos hijos. Jonathan todavía estaba jugando al pádel y llegó cerca de las 19:28.
El músico estaba acompañado por un amigo, a quien le pidió que se quedara en el lugar ante cualquier eventualidad. Según su testimonio, Meléndez parecía preocupado y antes de entrar le dijo: “Esperame aquí abajo, si no contesto pide ayuda”.
El amigo esperó afuera del domicilio. Cuando Jonathan dejó de responder sus mensajes, llamó a la Policía para pedir ayuda.
La amenaza antes de escapar
Las cámaras registraron a Rosen Ferlini saliendo de la vivienda a las 19:41 por el estacionamiento. Dos minutos más tarde, el Kia gris abandonó el complejo.
Antes de irse, el argentino habría amenazado a una empleada de seguridad privada. Según el testimonio incorporado a la investigación, le mostró un arma y le advirtió: “Decí que me viste y te mato como a mis amigos”.
La Fiscalía también reconstruyó que el acusado insultó al personal de seguridad y exigió que le abrieran la salida del estacionamiento. Las cámaras no registraron su salida por el ascensor, como sí habían hecho con su ingreso.
El arma y el insólito recorrido después de la masacre
Según la investigación, Rosen Ferlini habría descartado el arma utilizada en los asesinatos. El propio acusado declaró que tenía un silenciador. Ese dato coincide con otro elemento de la causa: los vecinos de la familia no dijeron haber escuchado detonaciones durante el momento del ataque.
Después de abandonar la vivienda, Rosen Ferlini y Gerardo “N” habrían intentado ir a comer tacos a un restaurante del centro de Ciudad de México. Sin embargo, cuando llegaron encontraron el local cerrado y continuaron su recorrido hasta la colonia Del Valle.

La principal hipótesis de los investigadores apunta a un conflicto económico entre Meléndez y Rosen Ferlini. Los dos habían sido socios en un emprendimiento relacionado con el alquiler de propiedades para turistas.
De acuerdo con la investigación, las diferencias económicas entre ambos serían el posible origen del enfrentamiento. Sin embargo, los investigadores también analizan por qué ese conflicto habría derivado en un ataque de semejante violencia.
Horas antes de morir, Meléndez le habría contado a un amigo que tenía previsto reunirse con su socio. También le pidió que avisara a la Policía si no volvía a comunicarse en un determinado plazo.
Ese llamado finalmente se produjo cuando el músico dejó de responder. Para entonces, según la reconstrucción de la Fiscalía, la masacre ya había ocurrido y el argentino acusado había abandonado la vivienda.
LB/AF