El grupo Rockbridge, un núcleo ultraconservador de Estados Unidos, que reúne a los dueños del más alto escalón de las industrias tecnológicas norteamericanas, además de representantes del mundo financiero y políticos estadounidenses, acaba de desembarcar en Brasil. En su misión figura la de influir en las campañas electorales y en la movilización política. Lo fundó en 2019 JD Vance, el actual vicepresidente de los Estados Unidos, y entre sus miembros más destacados se cuentan Peter Thiel y el empresario de ultraderecha Chris Buskirk, ambos como cofundadores.
Además de activistas e intelectuales de derecha, Rockbridge representa a los inversores relacionados con la inteligencia artificial, la defensa, la seguridad, la industria aeroespacial y los criptoactivos. De acuerdo con fuentes americanas, citadas por el New York Times, es una notable aproximación entre el capital de tecnología y el nuevo sector político conservador, que tiene como cabeza a Vance.
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Líderes de ese grupo ya tuvieron reuniones con el establishment brasileño; entre ellos, los dueños del frigorífico JBS y el titular del banco BTG Pactual, André Esteves. El diario Folha de Sao Paulo informó que también mantuvieron contactos con Flavio Bolsonaro, el candidato de la extrema derecha brasileña con chances de ganar en estas presidenciales. Las primeras reuniones con la élite brasileña ocurrieron en mayo de este año durante la semana de Brasil en Nueva York. La cita fue organizada por Talles Gomes, fundador de Easy Taxi y de G4 Educación; un aliado estrecho del senador Flavio.
Se supo, también, que a fines de mayo Peter Thiel llegó a San Pablo, junto a una delegación de 15 de sus colaboradores. En principio se dijo que el objetivo del multimillonario, dueño de PayPal y Palantir Technologies, buscaba explorar las posibilidades de establecer una filial brasileña, en el área de software e inteligencia artificial.

Vale recordar que Thiel se instaló este año en Argentina, donde compró una mansión y fue recibido por el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. Este acercamiento se produjo en medio de una operación empresarial: su fondo, Thiel Macro, realizó una inversión de 76 millones de dólares en Vista Energy una de las principales productoras de petróleo en Vaca Muerta.
Entre tanto, a partir de junio, la sociedad Rockbridge Network comenzó a distribuir documentos entre los más ricos del establishment de Brasil. El diario Folha, que tuvo acceso a esos papeles que circularon en la capital paulista, señaló que el grupo iría a instalarse como un "fondo de venture capital político, dedicado a la construcción de una plataforma para invertir en el área política y social" del país. Uno de los dossier explicaba cómo hacerse miembro y ofrecía dos categorías: Keystone, con una contribución anual de 500.000 dólares y Visionario, con un costo de pertenencia de 1 millón de dólares. Los pagos podrían realizarse en dólares, criptomonedas, acciones de empresas cotizadas o privadas, y a través de estructuras corporativas y fideicomisos.
Ambas categorías otorgarían acceso a reuniones privadas, cumbres anuales y videoconferencias. La membresía Visionario tendría un beneficio adicional: un puesto en el consejo estratégico de Rockbridge Brazil, con participación en la definición de prioridades, así como acceso a reuniones descritas como "ultra exclusivas", incluyendo cenas privadas con importantes donantes y políticos internacionales.
* Desde San Pablo.