INTERNACIONAL
gabriel puricelli

En América Latina hay “impaciencia antioficialista, no un giro a la derecha”

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“Outsider”. De la Espriella, el presidente electo en Colombia. | cedoc

El mapa político de América Latina atraviesa una significativa recomposición. El avance de las derechas y ultraderechas se consolida y redefine el pulso de la región.

El triunfo de José Antonio Kast en Chile, al alcanzar el 58,17% de los votos frente a Jeannette Jara del PC, imprimió el ritmo de una tendencia. En Honduras, Nasry Asfura logró imponerse en un escrutinio agónico con el respaldo explícito y las advertencias geopolíticas de Donald Trump; mientras que Perú y Colombia confirmaron el giro definitivo hacia la derecha en batallas electorales hiperpolarizadas y al milímetro. La victoria de Keiko Fujimori sobre el legado de Pedro Castillo y el triunfo de Abelardo de la Espriella frente al oficialismo en Colombia sellaron el fin del ciclo progresista de Gustavo Petro, dibujando un continente donde la derecha no solo gana elecciones, sino que impone la nueva hegemonía política.

Para entender el cambio, PERFIL dialogó con Gabriel Puricelli, analista internacional, sociólogo e integrante del Laboratorio de Políticas Públicas.

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—Vos cuestionás el término “ola rosa” para los gobiernos de izquierda. ¿Vale lo mismo para “giro a la derecha”?

—No me satisface la idea de ola porque exagera la influencia exterior en la opción de voto del electorado de cada país y sugiere una homogeneidad ideológica en votantes de distintas nacionalidades que no es tal. Las elecciones se siguen dirimiendo dentro de coordenadas políticas mayormente propias de cada país. Si hay un espíritu de época es la impaciencia antioficialista, no una ideología determinada.

—¿Qué distingue a este ciclo –Milei, Kast, De la Espriella– de las derechas conservadoras anteriores?

—Estamos ante un ciclo en el que predomina la extrema derecha, no la antigua derecha conservadora. Ya sea que se trate de una escisión (Kast), de un advenedizo (Milei) o de un hombre de la élite que encara una aventura individual (De la Espriella), las promesas de campaña no son conservadoras, sino contrarrevolucionarias. Estos tres hacen planteos que rompen la pared derecha del sistema político de sus respectivos países. Noboa, Paz y Keiko sí son más convencionales.

—La “mano dura” y la “bukelización” de la seguridad: ¿demanda social o imposición desde arriba?

—Las propuestas de “mano dura” son el modo con el que los políticos de extrema derecha decodifican la demanda de seguridad de una parte importante de la ciudadanía. Esta demanda está centrada en la preservación de la vida, la propiedad y la tranquilidad: la “mano dura” (o la xenofobia, en el caso de Kast) es el tipo de oferta con el que la extrema derecha busca atenderla.

—Trump respaldó a Milei, Bukele y Asfura. ¿Dónde termina el gesto y empieza la influencia real?

—La influencia es indirecta. No se trata de una consigna de voto que los electores obedezcan directamente. Lo que incide no es Trump indicando una opción, sino la presencia misma de Trump en la Casa Blanca, que actúa como legitimadora de las propuestas políticas extremistas en todas las democracias del mundo.