martes 16 de agosto de 2022
INTERNACIONAL en lysychansk, en el donbÁs

Feroces combates en el este de Ucrania, que acusa a Rusia de “terrorismo” por ataques a civiles

Kiev asegura que los defensores ucranianos aún resisten y lanzan contraofensivas en Lysychanks, en el este ucraniano, pese a las afirmaciones de las fueras prorrusas y de Moscú, que afirman haber tomado esa estratégica ciudad. Autoridades de Ucrania dicen que Rusia está utilizando bombas racimo y de fósforo, prohibidas por las convenciones internacionales. Y sigue la guerra del trigo.

03-07-2022 00:22

Encarnizados combates se libraron el sábado en Lysychansk, quien según los separatistas prorrusos fue rodeada, aunque el ejército ucraniano lo niega y afirma que sigue resistiendo en la ciudad más importante que controla en la cuenca del Donbás (este).

“Los combates son intensos en los alrededores de Lysychansk. Afortunadamente, la ciudad no está rodeada y se halla bajo control del ejército ucraniano”, dijo el portavoz de la Guardia Nacional de Ucrania, Ruslan Muzychuk.

Un representante de la “milicia popular de Lugansk” había asegurado poco antes que esa fuerza separatista y las tropas rusas “ocuparon las últimas posiciones elevadas estratégicas, lo que nos permite afirmar que la localidad de Lysychansk está totalmente rodeada”.

Lysychansk, en la provincia de Lugansk, quien junto a la Donetsk conforman la cuenca minera del Donbás, es actualmente la localidad más importante en manos de Ucrania en esa región, ya controlada parcialmente por los separatistas prorrusos desde 2014.

Las tropas rusas conquistaron la semana pasada Severodonetsk, separada de Lysychansk solo por un río, y la caída de ésta última les permitiría avanzar hacia Sloviansk y Kramatorsk, más al oeste.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski admitió el viernes que sus tropas afrontaban en Lysychansk una situación “extremadamente difícil”.

“Grandes pérdidas”. En Sloviansk, bombardeada día y noche desde hace al menos una semana, por lo menos cuatro civiles murieron y 12 resultaron heridos en las últimas 24 horas, según el gobernador de la región de Donetsk, Pavlo Kyrylenko.

El alcalde de la ciudad, Vadym Liaj, acusó a las fuerzas rusas de utilizar bombas de racimo, prohibidas por tratados internacionales de los que Moscú no es parte.

Más al norte, en Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania después de Kiev, los misiles alcanzaron un barrio de la ciudad sin causar víctimas, según el gobernador regional Oleg Sinegubov.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Kona-shenkov, afirmó que la fuerza aérea rusa había atacado allí una fábrica de tractores donde se encontraban tropas y equipos. Según la misma fuente, en el frente sur, el ejército ruso atacó 39 centros de mando y dos depósitos de municiones cerca de Mykolayev, con fuego de artillería y ataques aéreos.

“El enemigo está sufriendo grandes pérdidas en todos los frentes”, aseguró Kona-shenkov.

El gobernador ucraniano de esa región, Vitaly Kim, dijo que se habían escuchado explosiones por la mañana y que las autoridades estaban tratando de evaluar los daños.

“Terrorismo deliberado”. El presidente Zelenski acusó el viernes a Rusia de actos de “terrorismo deliberado” tras la muerte, según las autoridades ucranianas, de al menos 21 personas en un ataque con misiles que destruyó un edificio y un complejo turístico en Sergiyvka, a 80 kilómetros de Odesa (sur).

Se registraron además en el ataque 38 heridos, incluyendo cinco niños.

Las autoridades locales aseguran que no había ningún blanco militar en el lugar alcanzado por los misiles, pero el Kremlin afirmó que “las fuerzas armadas rusas no operan sobre objetivos civiles”.

Según el ejército ucraniano, Rusia utilizó contra Sergiyvka misiles de crucero soviéticos que datan de la Guerra Fría.

Son del mismo tipo que los que impactaron el lunes un centro comercial de Kremenchuk (centro), matando a 21 personas, según el balance más reciente proporcionado por el alcalde de la ciudad, Vitali Malesky.

El ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, dijo en Twitter que había hablado con el jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, y que ambos coincidieron “en la necesidad de un séptimo paquete de sanciones de la UE contra Rusia”.

Guerra del trigo. Ucrania, con sus puertos ocupados o bloqueados, pidió el viernes a Turquía que intercepte un carguero ruso que zarpó de Berdiansk, en la zona ocupada del mar de Azov, por sospechar que transporta miles de toneladas de cereales robados por Moscú.

La guerra en Ucrania y las sanciones impuestas por los países occidentales contra Rusia han generado grandes tensiones en los mercados de los cereales, los fertilizantes y la energía, con una inflación disparada y riesgos de hambrunas en todo el mundo.

El gobierno ruso se retiró esta semana de la isla de las Serpientes, en el mar Negro, alegando que se trataba de un “gesto de buena voluntad” con el que pretendía facilitar los esfuerzos de la ONU para facilitar la exportación de cereales ucranianos.

Pero el ejército ucraniano acusó el viernes a Rusia de haber atacado con bombas de fósforo esa isla, que se había convertido en un símbolo de la resistencia en los primeros días de la invasión rusa, iniciada el 24 de febrero.

 

Bielorrusa amenaza con sumarse a los combates

Agencias

El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, afirmó ayer que su ejército interceptó misiles lanzados desde Ucrania, en pleno auge de versiones sobre la creciente implicación de su país, aliado de Rusia, en la guerra de Ucrania.

“Nos provocan. Debo decir que hace unos tres días, tal vez más, trataron de bombardear desde Ucrania objetivos militares en Bielorrusia. Gracias a Dios, nuestros sistemas antiaéreos Pantsir interceptaron todos los misiles disparados por las fuerzas ucranianas”, declaró Lukashenko, citado por la agencia estatal bielorrusa Belta.

“Lo repito, como ya lo he dicho hace más de un año: nosotros no tenemos la intención de combatir en Ucrania”, precisó. “Solo combatiremos en un caso: si ustedes entran en nuestra tierra, si matan a nuestra gente, entonces responderemos”, agregó.

El presidente bielorruso, que poco tiempo atrás reprimió salvajemente protestas prodemocracia en su país, repitió la narrativa rusa sobre Ucrania: el “nuevo nazismo se alza en toda su altura. Lo vemos en la voracidad geopolítica de nuestros vecinos occidentales que ansían el territorio de Bielorrusia y Ucrania, y hablan ya sin pudor abiertamente de una posible anexión”, lamentó. 

En particular, Lukashenko criticó a los países bálticos, que “están tan obsesionados con hacer daño a la economía bielorrusa que están dispuestos a sacrificar a su propio pueblo. El típico comportamiento fanático”.

Retaguardia. Desde el inicio de la ofensiva contra Ucrania, el 24 de febrero, Bielorrusia sirvió de base de retaguardia a las fuerzas rusas. En los primeros días, las columnas rusas que trataron de avanzar hacia Kiev, la capital de Ucrania, partieron de Bielorrusia, pero se toparon con una inesperada resistencia que las obligó a replegarse.

El gobierno de Lukashenko enfrenta duras sanciones internacionales y es sumamente dependiente de Rusia en los planos militar y económico. La semana pasada, el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció que su país entregará a Bielorrusia “en los próximos meses” misiles Iskander-M, capaces de cargar ojivas nucleares.

Ayer, Lukashenko afirmó que respondería “instantáneamente” a cualquier ataque enemigo contra el territorio de Bielorrusia, en un mensaje visiblemente destinado a Ucrania y los países occidentales.

“Hace menos de un mes, ordené a nuestras fuerzas armadas que tengan en el punto de mira, como se suele decir ahora, a los centros de decisión de sus capitales”, afirmó, mencionando los misiles prometidos por Putin y el sistema de lanzacohetes bielorruso Polonez.