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Lula rechaza con dureza nuevas exigencias de la UE para el acuerdo con el Mercosur

El presidente brasileño, que está en París para participar de una cumbre sobre un nuevo pacto financiero global convocada por Emmanuel Macron, repudió la “carta adicional” presentada por Bruselas, que impone nuevas condiciones para la firma del tratado negociado durante dos décadas por ambas partes. “No es posible tener una asociación estratégica y que haya una carta adicional amenazando a un socio”, afirmó.

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Torre Eiffel. Lula habló ante una multitud en París, antes de reunirse con Macron para conversar temas bilaterales. | AFP

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, redobló ayer desde París la presión sobre la Unión Europea (UE) en su negociación de un acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur, objeto de exigencias y frustraciones cruzadas.

“Los acuerdos comerciales tienen que ser más justos: me muero por firmar el acuerdo con la UE, pero la carta adicional que hizo no permite hacer un acuerdo”, declaró Lula en la Cumbre por un Nuevo Mundo Pacto Financiero, evento en París convocado por el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

El líder brasileño tuvo un almuerzo de trabajo con Macron, quien, presionado por su sector agropecuario, defiende nuevas exigencias de regulación ambiental que entierran en la práctica el acuerdo. Horas antes del encuentro, Lula aireó públicamente la cuestión en el foro de una cumbre internacional consagrada a la financiación de la lucha contra el cambio climático.

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El mandatario brasileño arremetió enérgicamente contra la carta que la UE envió en marzo al Mercosur, conformado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. En ella, el bloque europeo de 27 países formula una serie de exigencias ambientales adicionales relativas al sector agropecuario y hace obligatorio el cumplimiento de varios compromisos del Acuerdo del Clima de París de 2015.

Los partidarios de ese endurecimiento alegan el riesgo de que los productores europeos sufran una competencia desleal por la diferencia de reglamentaciones entre los dos bloques y de que los consumidores se vuelvan cómplices de la deforestación en América del Sur, debido a la apertura de las fronteras a muchos productos de ese origen.

“Vamos a responder esa carta, pero no es posible tener una asociación estratégica y que haya una carta adicional amenazando a un socio estratégico”, dijo Lula ante la audiencia, donde estaban entre otros el mandatario francés y el jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz. Según Lula, dicho documento adicional “no permite que se haga un acuerdo” en lo inmediato. Su ministro de Economía, Fernando Haddad, dijo el jueves que las exigencias suplementarias de Bruselas muestran una voluntad de “postergar la decisión” de ratificar la alianza. Los cuatro países sudamericanos, a su vez, prevén responder la semana próxima al planteamiento del bloque europeo.

En una alusión a las exigencias formuladas por los europeos, Lula se explayó también ayer sobre las metas climáticas de su país y reiteró el objetivo de “cero deforestación” ilegal en 2030.

De momento, y tras asumir su tercer mandato presidencial en enero, la deforestación en la Amazonia brasileña se redujo de enero a mayo un 31% respecto del mismo período del año anterior, según datos oficiales. Bajo la presidencia de su predecesor, el ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), la deforestación anual promedio en la Amazonia aumentó más de un 75% respecto de la década anterior.

Un largo proceso negociador. Lula y Macron se despidieron entre abrazos tras su almuerzo en el Palacio del Elíseo, pero no dieron detalles a los reporteros.

El acuerdo UE-Mercosur fue anunciado en 2019, tras dos décadas de negociaciones. El proceso de ratificación quedó, sin embargo, bloqueado y se complicó aún más al filtrarse la carta de la UE en marzo con las nuevas exigencias. Sindicatos y asociaciones agrícolas francesas pidieron el jueves a Macron dar un “no firme y definitivo” al acuerdo comercial con el Mercosur en su forma actual.

Fuentes de la delegación brasileña señalaron que son bien conocedoras de la pulsión proteccionista en el sector agropecuario francés. Pero también apuestan por la nueva realidad geopolítica generada por la guerra de Ucrania y las disrupciones en las cadenas de suministro, que obligan a diversificar las fuentes de abastecimiento de energía y alimentos. Terrenos donde Brasil aspira a ser un socio estratégico para la UE.

El gigante latinoamericano no oculta tampoco su as en la manga: seguir fortaleciendo su relación comercial con China, su mayor socio comercial. La posición de Lula respecto del conflicto de Ucrania afloró también durante su visita. El diario izquierdista Libération hizo su tapa ayer con una foto del exlíder sindical y la fórmula “La decepção” (La decepción). El rotativo le afeó sus “posiciones antiatlantistas”, por marcar distancia con Washington y negarse a tomar partido por Ucrania.

El artículo destacó además que Lula “necesitará apoyos occidentales si quiere respetar sus compromisos medioambientales” frente a las presiones del agronegocio brasileño y de un Congreso mayoritariamente conservador. Fuentes de la delegación brasileña indicaron que Lula espera el momento y el espacio propicios para tratar de promover la paz entre Rusia y Ucrania, un escenario por ahora alejado.