INTERNACIONAL
“derrotamos al enemigo”

Marchas multitudinaras en Irán por aniversario de la revolución

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Teherán. Una de las marchas de seguidores de la revolución islámica. El presidente Raisi (der.). | AFP

Cientos de miles de iraníes conmemoraron ayer el 44° aniversario de la Revolución Islámica con marchas en varias ciudades y un desfile militar en Teherán abanderado por el despliegue de misiles balísticos y aviones no tripulados de fabricación nacional y con el presidente, Ebrahim Raisi, que proclamó “el fin” de las protestas populares que estallaron en septiembre tras la muerte de la joven Mahsa Amini cuando estaba en poder de la policía moral, que la había detenido por llevar mal el velo.

Las calles de la capital se convirtieron en el escenario del misil Emad y del avión táctico no tripulado Shahed-136, el mismo modelo que, denuncian Ucrania y sus aliados occidentales, está siendo empleado por Rusia durante la guerra. Hubo también conmemoraciones en 3.400 ciudades y 3.800 pueblos del país.

Como es tradición, las multitudes se congregaron en la inmensa plaza Azadi (Libertad) de Teherán y en otras ciudades del país, enarbolando banderas y retratos del guía supremo Alí Jamenei y clamando frases contra Estados Unidos e Israel.

En su discurso ante la multitud, el presidente de Irán, Ebrahim Raisi, afirmó que “el enemigo ha sido derrotado” por la “nación iraní”, que al manifestarse ayer volvió a “jurar lealtad” a la República Islámica. Para él, el “complot” no era para defender a “las mujeres, la vida o la libertad” –la consigna de las protestas–, sino para “amenazar la independencia” y “la vida pacífica del pueblo iraní”.

Pese a “la guerra mediática” en los países occidentales, Irán no se detuvo y “sigue vendiendo su petróleo” en el extranjero, añadió Raisi.

Por su parte, durante la apertura de la conmemoración, el líder supremo de Irán, el ayatolá Jamenei, participó en un encuentro con un grupo de comandantes y oficiales de la Fuerza Aérea y la Defensa Aérea de Irán, donde ha reiterado la existencia de un “malvado complot” contra el país contra el que es necesario mantener “una estrategia de unidad”.

Las autoridades iraníes achacan ña mayor parte de los disturbios a “alborotadores” a sueldo de potencias extranjeras, mientras ONG estiman que entre 400 y 500 manifestantes han fallecido por la represión de las fuerzas de seguridad. El gobierno intentó apaciguar la situación con la declaración de su habitual amnistía a miles de presos, entre ellos detenidos por las manifestaciones.

Entre las miles de personas detenidas estos últimos meses, entre ellas personalidades de la sociedad civil, un número indeterminado fue liberado. Este fue el caso de Farhad Meysami, médico y activista por los derechos humanos, detenido en julio de 2018 y liberado el viernes. Imágenes del activista extremadamente delgado tras una huelga de hambre circularon recientemente por redes sociales. 

Historia. La Revolución Islámica, que puso fin a la monarquía y alzó al poder al ayatolá Ruholá Jomeini, supuso un terremoto político que reconfiguró la región y cuyas consecuencias siguen vigentes a nivel político y social en la actualidad, marcada por la creciente contestación a las autoridades y la proyección regional de Teherán, lo que ha provocado la reacción de los rivales en la zona.

La vuelta de Jomeini al país tuvo lugar en un momento en el que la dinastía Pahlevi, una de las principales aliadas de Estados Unidos en la región, estaba a punto de colapsar a causa de la crisis económica y social y el aumento de la oposición al régimen debido a la represión de las protestas de los años anteriores.

El golpe final al régimen llegó en 11 de febrero, cuando el Consejo Militar Supremo se declaró “neutral” tras el estallido de enfrentamientos de guerrillas en las calles, lo que descartó la posibilidad de un levantamiento militar a favor del sha.