INTERNACIONAL
En las tres grandes automotrices

Más de 10 mil trabajadores arrancan con una histórica huelga en los Estados Unidos

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Reclamo. Piden mejores contratos por las ganancias extraordinarias de las empresas. | BLOOMBERG

Más de 10 mil trabajadores de los sindicatos de tres grandes fabricantes de automóviles de los Estados Unidos comenzaron hoy una huelga simultánea sin precedentes, en tres plantas de Estados Unidos para exigir aumentos salariales, una medida que amenaza la economía y que recibió el respaldo del presidente Joe Biden.

Frente a la planta de Ford en Wayne, en la región de Detroit, en Michigan, bocinas y aplausos saludaron la llegada del presidente del poderoso sindicato United Auto Workers (UAW), Shawn Fain, quien poco antes había anunciado los tres sitios elegidos para iniciar el paro, uno en cada grupo involucrado: General Motors, Stellantis y Ford.

“Esta noche, por primera vez en nuestra historia, iremos a la huelga a la vez en los ‘Tres Grandes’”, había dicho Fain un poco antes del plazo límite para llegar a un acuerdo para el convenio colectivo, en particular sobre el aumento de los salarios.

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Será una huelga del tipo “Stand Up” que, según define el propio sindicato en su página web, prevé “un nuevo enfoque huelguístico” que consiste en convocar algunos paros locales e ir sumando cada vez más, lo que proporciona “máxima influencia y flexibilidad en la lucha por conseguir un contrato justo en cada uno de los tres grandes fabricantes de automóviles”.

Además de Wayne, los otros dos centros que van a la huelga son plantas de montaje en Wentzville (Misuri), de GM, y en Toledo (Ohio), de Stellantis. Según el sindicato, alrededor de 12.700 empleados comenzaban ayer el paro. 

Pero el movimiento podría extenderse, subrayó Fain, quien instó a los aproximadamente 146 mil miembros del sindicato que trabajan para estos fabricantes, a estar dispuestos a hacer huelga en función de la evolución de las negociaciones. 

Un conflicto social prolongado podría tener consecuencias políticas para Biden, cuya gestión de la economía recibe críticas, en particular debido a la persistente inflación. No obstante, el mandatario respaldó ayer el reclamo de los trabajadores, al asegurar que las “ganancias récord” de los fabricantes de automóviles deben repartirse de forma “justa”. “Las compañías han hecho ofertas significativas, pero creo que deberían ir más allá para asegurar que las ganancias empresariales récord se traduzcan en convenios récord para la UAW”, dijo Biden en una declaración en la Casa Blanca, instando a un acuerdo que sea “justo y beneficioso para ambas partes”.

El mandatario agregó que enviará dos representantes a Detroit para ayudar con las negociaciones.

Cuarenta por ciento de aumento. En campaña para la reelección en 2024, Biden se mueve en un terreno espinoso y debe hacer un equilibrio entre el apoyo expresado a los sindicatos y el temor por las consecuencias, para la economía estadounidense de esta huelga.

Según la consultora Anderson Economic Group (AEG), una huelga de diez días podría representar más de US$ 5 mil millones en ingresos perdidos, para la economía estadounidense.

Las negociaciones entre sindicatos y constructores para elaborar los nuevos convenios colectivos por cuatro años comenzaron hace dos meses. Los empleados del sector exigen aumentos salariales y más beneficios, mientras que los fabricantes, que han registrado grandes ganancias en los últimos años, apretaron las tuercas tras la crisis financiera de 2008. En ese momento, recuerdan los sindicatos, los trabajadores perdieron muchos beneficios “cuando las empresas carecían de liquidez y estaban al borde de la quiebra”.

La última huelga del sector, que se remonta a 2019, sólo afectó a GM. El paro duró seis semanas. El UAW exige un aumento salarial de alrededor de 40% en cuatro años, mientras que los tres fabricantes no han superado el 20% (Ford), según el gremio.

“Esta empresa lleva años generando dinero gracias a nosotros”, dijo Paul Sievert, un empleado que trabaja en la planta de Ford en Wayne desde hace 29 años. “Creo que ya es hora de que nos den algo a cambio”.

Los tres gigantes históricos de Detroit también se negaron a conceder días adicionales de vacaciones y  aumentar las pensiones, proporcionadas por fondos específicos de cada empresa.

Oferta “competitiva”. En un comunicado, Ford dijo que estaba “absolutamente comprometido a alcanzar un acuerdo que recompense a los empleados y proteja la capacidad de Ford para invertir en el futuro”. El grupo calificó la oferta que hizo al sindicato hace más de dos días, como “históricamente generosa con aumentos salariales significativos” y otros beneficios.

Consultada, Mary Barra, directora de GM, defendió las propuestas de los fabricantes, que incluyen “no sólo un aumento del 20% del salario bruto, sino también una participación en los beneficios, una asistencia sanitaria de clase mundial y varias características más”.  “Creo que tenemos una oferta muy competitiva sobre la mesa”, afirmó.

La compañía Stellantis, en tanto, dijo en un comunicado estar “extremadamente decepcionada por la negativa de los líderes del UAW a comprometerse responsablemente para llegar a un acuerdo justo”.

Intentando calmar las aguas, Biden habló por teléfono el jueves por la noche con Fain y los líderes de los constructores. A mediados de agosto, abogó por un acuerdo “justo” y en el que todos ganen, fortaleciendo los derechos de los trabajadores durante la transición a los vehículos eléctricos.