miércoles 21 de agosto de 2019 | Suscribite
INTERNACIONAL / Dos años de Trump
domingo 20 enero, 2019

Mayor crecimiento y menor desempleo: la economía le sonríe a Trump

La reforma impositiva y la guerra comercial con China son dos marcas indelebles de estos primeros años del magnate. Tres expertos analizan el andar de la economía norteamericana desde la llegada de Donald al poder.

por Juan Pablo Álvarez

Los números de la economía le sonríen a Trump. Foto: Bloomberg

La llegada de Donald Trump al poder fue mirada con desconfianza, tanto desde los sectores socialdemócratas, por su retórica conservadora y xenófoba, como por algunos integrantes del propio Partido Republicano, debido a la impronta antisistema del magnate y a su postura restrictiva en relación al comercio exterior.

Sin embargo, en sus primeros dos años de gestión, los resultados económicos parecieran sonreirle al presidente estadounidense. "El país creció 2,5% en 2016 y 3,1% en 2017; el desempleo continuó bajando y alcanzó un nivel mínimo en décadas, al reducirse a 3,7%; la tasa de pobreza en 2017 bajó a 12,3% desde 12.7%; el índice de valores tuvo una notable suba entre octubre de 2016 y septiembre de 2018", señaló el economista argentino Sebastián Galiani, que trabaja en la Universidad de Maryland.

Si bien estos números muestran incrementos que no se veían desde hace casi dos décadas y permiten afirmar que ya quedaron atrás los resabios de la crisis internacional, también algunos analistas señalan que durante el mandato del antecesor de Trump, es decir, Barack Obama, ya se habían comenzado a encaminar los números de la economía estadounidense

La política económica Trump se puede analizar desde dos aristas: un proteccionismo en materia de comercio internacional, con aumento de aranceles (con el aluminio y el acero como emblemas), y un liberalismo en la cuestión doméstica.  

“El cambio más importante que introdujo fue la reforma impositiva. Bajó mucho los impuestos a las empresas”, destacó Diego Ferro, portfolio manager en Wall Street del fondo Greylock Capital.

“Acá los impuestos a las empresas eran altísimos. Trump cambió los incentivos para que las compañías americanas no retengan beneficios afuera y los traigan a Estados Unidos. Había un montón de multinacionales que por los costos altos de impuestos en USA tenían gran parte de sus ganancias afuera y no las repatriaban”, sostuvo Ferro.

Trump amenaza con cerrar toda la frontera con México

El analista explicó también que el mercado reaccionó "muy bien" a estos cambios, debido a que consideraban que con Obama había “demasiadas regulaciones” y, precisamente, Trump vino a desregular.

No obstante, el cambio impositivo no tuvo tanto impacto respecto de lo que tributan las personas. Si bien hubo una baja, fue bastante acotada. "Bajaron los impuestos federales para ya no te dejan deducir los del estado en el que vivís. Por lo que si estás en un estado con pocos impuestos te beneficia, pero si vivís en lugares como Nueva York o California te perjudica. La reforma impositiva importante fue para las empresas", redondeó Ferro.

Precisamente, uno de los aspectos clave de la reforma es la reducción del 35% al 21% en el impuesto de sociedades que pagan las empresas.

“Hoy Estados Unidos está prácticamente en un nivel de pleno empleo, con cifras que no se veían desde hace, por lo menos, 18 años”, destacó el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina, Alejandro Díaz. "El crecimiento de la economía norteamericana tiene mucho que ver con los servicios y con el nivel de consumo retail", puntualizó.

Respecto del futuro, Díaz asegura que existe el interrogante de qué pasará con la guerra comercial de Estados Unidos y China. Si bien el país del Norte logró ampliar sus exportaciones durante el Gobierno de Trump, es muy posible que el comercio exterior empiece a retraerse por la mala relación de Trump con el gigante asiático y la Unión Europea, entre otros actores comerciales de peso.

“Si la guerra comercial hace que caigan los commodities, eso va a afectar a los exportadores, en particular a los farmers. Y eso va a obligar a Trump a asignar fondos para que los farmers no se vean perjudicados” consideró Díaz.

Por otra parte, se espera que los aranceles al aluminio y el acero chino, que fueron colocados en el marco del conflicto comercial, tengan efectos adversos sobre la industria automotriz que depende de estos insumos.

Tasas. Uno de los sellos de la economía norteamericana de este último año es la suba de tasas dispuesta por la Reserva Federal (FED), incluso, en el último caso, pese al enojo de Donald Trump. Este hecho trajo efectos negativos sobre los países emergentes, como Argentina, ya que muchos fondos que estaban en distintos mercados regresaron a Estados Unidos. Este suba estuvo justificada por el recalentamiento de la economía estadounidense, que no paró de crecer en los últimos años.

Por otra parte, el dólar se fortaleció frente a otras monedas. Este aspecto, que para algunos analistas podría implicar un problema de competitividad, fue motivo de orgullo para Trump, que se jactó de tener un dólar fuerte, una baja inflación y, por ende, criticó a la FED por haber subido las tasas en ese contexto.

Futuro. PERFIL consultó a los especialistas respecto de si este crecimiento de la economía norteamericana puede llegar a incubar una nueva burbuja, como la que estalló en 2008. Al respecto, Ferro señaló: “Las burbujas son más fáciles de ver en retrospectiva que hacia el futuro. Sin embargo, no pareciera haber algo de eso. El nivel de endeudamiento de la economía subió, pero no como antes”. Por su parte, Díaz agregó que “no hay previsiones de recesión para los próximos años”.

Por otra parte, pareciera haberse iniciado un cierto recorrido de movilidad social ascendente para algunos sectores de la población. Al respecto, Galiani afirmó: “Ha habido una creación de empleo muy fuerte, que impactó significativamente sobre los trabajadores menos calificados, y que redujo fuertemente su desempleo, por lo cual esperaría que la pobreza haya bajado aún más que lo que arrojaron las últimas cifras difundidas”.

Liviana herencia. Si bien Trump busca adjudicarse el crecimiento de los últimos años, el país del cual se hizo cargo el 20 de enero de 2017 no es el mismo que heredó Barack Obama allá por 2009.

Alejandro Díaz afirmó: “Normalmente, las políticas públicas de los demócratas tienden a solucionar los problemas que les generan los republicanos, que suelen ser menos conservadores en el gasto público, ya sea porque participan de guerras o porque aumental el déficit fiscal. Si nos remitimos al pasado, Bill Clinton tuvo que corregir lo que había heredado de Bush padre y Obama se encontró con la que fue, quizás, la mayor crisis desde 1930. Trump, en cambio, heredó todo el empuje de muchísimos meses en que la economía americana creció durante la administración de Obama y también se venía reduciendo el desempleo”. Asimismo, Díaz reconoció que Trump le dio un nuevo empuje a la actividad, debido a la reforma impositiva.

Cierre de gobierno. Por decimonovena vez en la historia estadounidense, el gobierno federal "cerró" sus prestaciones "no esenciales". Esto sucede cuando el Poder Ejecutivo y el Congreso no se ponen de acuerdo en materia de asignación de recursos. En esta ocasión, las actividades se encuentran suspendidas desde el 22 de diciembre, en lo que significa la mayor parálisis de la historia. Esta vez el punto de desacuerdo entre oficialismo y oposición son las partidas que solicita Donald Trump para construir el muro en la frontera con México.

La Argentina y Trump. Más allá de los coletazos que recibió Argentina debido a las subas de las tasas de interés de la FED, que en definitiva es independiente del Gobierno, las decisiones económicas de los últimos años en relación a nuestro país han tenido aspectos diversos. Alejandro Díaz los analizó de la siguiente forma: "Entre las medidas positivas está el haber vuelto a incluir a nuestro país en el régimen de preferencias para exportadores (Argentina estuvo exluida entre 2013 y 2017). El segundo elemento fue el acuerdo que logró Argentina para que las cuotas de acero y el aluminio sigan siendo exportados casi en las mismas condiciones que existían antes de la implementación de las medidas proteccionistas contra China y otros países". 

Respecto de los aspectos negativos, el CEO de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina explicó: "La decisión comercial que más perjudicó a la Argentina es la restricción para exportar biodiésel por cuestiones de dumping. Era un mercado muy importante para nuestro país y hoy está práctiamente cerrado". 

No obstante, el especialista añadió que la balanza entre Argentina y Estados Unidos ha sido deficitaria para nuestro país durante los últimos 70 años, con la excepción del período 2004-2007.


Comentarios

Lo más visto

RECOMENDAMOS...

Periodismo puro

© Perfil.com 2006-2018 - Todos los derechos reservados

Registro de Propiedad Intelectual: Nro. 5346433 | Edición Nº 4728

Domicilio: California 2715, C1289ABI, CABA, Argentina  | Tel: (5411) 7091-4921 | (5411) 7091-4922 | Editor responsable: Ursula Ures | E-mail: perfilcom@perfil.com | Propietario: Diario Perfil S.A.

Positive SSL Wildcard