INTERNACIONAL
cortocircuitos en el mercosur

Para Brasil, Argentina resiste un acuerdo y la UE ya perdió interés

Presidenta. Dilma intentó esta semana destrabar las negociaciones comerciales con Bruselas.
| Gentileza Nat Geo

Desde San Pablo

La ansiedad de Brasil de sacar un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea tiene un obstáculo clarísimo: romper la resistencia de Argentina y llegar a una oferta que involucre el 90% del universo arancelario. Pero hay otra barrera aún más difícil de superar. Europa ha concentrado todos sus esfuerzos en el acuerdo con los Estados Unidos y ya no confía en las promesas liberalizadoras del Mercosur. Brasil, que esperaba un cambio de ofertas este mes, tuvo que aceptar la postergación de este momento clave de las negociaciones para el último trimestre del año –y está seguro de que nada pasará antes de que se conozca el sucesor de Cristina Kirchner–. Las conversaciones entre el Mercosur y la UE en Bruselas, el jueves pasado, ilusionaron a Brasil con alguna esperanza de progreso. Pero no avanzaron. Un semestre más de espera será mejor que un nuevo congelamiento, evalúan ahora los negociadores brasileños.
“Hubo un avance en Bruselas. Hemos logrado poner en marcha un proceso que estaba parado y ahora tenemos una real perspectiva de cambio de ofertas”, declaró a PERFIL Gisela Mendonça, vocera del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil (MDIC). “En los próximos meses, los equipos técnicos del Mercosur van a hacer los ajustes en su oferta. Mientras, la Comisión Europea deberá hacer las consultas a sus Estados miembros sobre su propia oferta”.

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Ninguna de estas misiones es fácil. Según Diego Bonomo, gerente de Comercio Exterior de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), además de la resistencia de Argentina, está el problema de que la negociación ya no figura entre las prioridades comerciales de la UE: “Los europeos necesitan una motivación más fuerte para retomar sus conversaciones con el Mercosur”.
La oferta actual, concluida en septiembre de 2014, fue guardada bajo siete llaves. Ni la CNI la conoce, según Bonomo. El poderoso lobby industrial brasileño sólo está informado de que el resultado es un denominador medio –conocido en detalle– de las ofertas de los socios y de que no llegó al 90% del universo de bienes. Por esta razón, no hubo todavía la teleconferencia en la cual los dos lados iban a informar los parámetros de sus ofertas. Sin estos parámetros, la Comisión europea dice que es imposible obtener la aprobación previa de los 27 miembros del bloque a un mandato de negociación con el Mercosur. En especial, de los países que más resisten a un acuerdo –Francia, Irlanda, España e Italia– porque la contrapartida será la apertura del mercado agrícola europeo.

Lo que le resta a Brasil es presionar a Buenos Aires. Después, todo dependerá de sus contactos con el gobierno de Cristina Kirchner y de sus consultas con los candidatos a sucederla y con la Unión Industrial Argentina (UIA). “La UIA está callada”, observó Sandra Rios, directora del Centro de Estudios de Integración y Desarrollo (Cindes). “Argentina siempre fue más proteccionista que los sectores más proteccionistas de Brasil, pero ahora tiene que acomodar su calendario electoral a las negociaciones con la UE”, agregó a PERFIL.