jueves 02 de febrero de 2023
INTERNACIONAL Nada cambi en la Repblica Checa

Prostituyen y venden a sus hijos para sobrevivir

Cheb es uno de los lugares de mayor turismo sexual. La venta de menores es frecuente desde los `90. Un niño de cada cuatro considera que es una manera de ganarse la vida.

26-12-2006 12:12
Helena, una joven gitana nacida en República Checa que empezó en el oficio de la prostitución a los 16 años, cuando su madre la vendió a un "macarra", desconoce también el paradero de su hermana, llevada a un "cliente" cuando tenía apenas seis años.

El recorrido de Helena, que dice haber pasado por las manos de una veintena de chulos y haber tenido " entre 20 y 30 clientes al día", ilustra una plaga social persistente en República Checa, donde la pobreza y el desamparo social llevan a algunas familias a prostituir a sus hijos, a veces desde muy niños.

Surgido a principios de los 90 con el final del comunismo y la apertura de las fronteras, el fenómeno perdura desde entonces, según Jiri Istvanik, jefe de la unidad especial de la policía de Cheb, una pequeña ciudad de 36.000 habitantes cercana a Alemania y conocida como uno de los lugares con mayor turismo sexual.

La integración del país en la Unión Europea supuso pocos cambios.

"Mientras la situación económica no evolucione y haya diferencias en los niveles de vida de ambos lados de la frontera, esto continuará", asegura Ludmilla Irmscher, militante de la ONG alemana Karo, que actúa en este ámbito desde hace 10 años.

Esta asociación recorre desde hace 10 años la zona fronteriza, repartiendo preservativos y jeringuillas a las prostitutas, además de intentar romper su aislamiento y ayudarlas.

Pero es muy difícil "porque tienen miedo de hablar con su chulo cerca", subraya Martina, otra colaboradora.

En 2005, 119 adultos fueron procesados por proxenetismo infantil, 20 de ellos reincidentes, según el ministerio checo de Interior, una cifra que las asociaciones especializadas creen que debería multiplicarse si pretende reflejar la realidad.

Entre el 5% y el 10% de las mujeres víctimas del proxenetismo en territorio checo son menores de edad, según un informe publicado en 2004 por el Instituto de Criminología Checo (IKSP). Los clientes proceden esencialmente de Alemania, Austria y Gran Bretaña, según el ministerio checo.

En Cheb, algunos afirman que la prostitución infantil es un mito alimentado por los gitanos, que utilizan sobre todo a los niños como cebo para atraer a pedófilos a los barrios bajos y atracarlos.

Las autoridades municipales y la policía, por su parte, condenan la prostitución infantil y aseguran que hacen todo lo posible para erradicarla. "La comunicad gitana es la principal abastecedora, la gente es pobre y para ellos es un medio de sobrevivir", comenta Jiri Istvanik, el jefe de policía de Cheb.

Según el alcalde de Cheb, Jan Svoboda, la ley checa contribuye a atraer a los amantes de la carne fresca, ya que fija la mayoría de edad sexual en los 15 años, frente a los 18 de Alemania.

La banalización del problema es tal que, en los jardines públicos de la ciudad, los niños juegan "a las prostitutas y los macarras", según una encuesta del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) de junio de 2005.

En Cheb, un niño de cada cuatro considera la prostitución como una manera de ganarse la vida de forma legítima y uno de cada tres dice haber visto a un niño prostituirse, revela la encuesta.

Helena, que hoy tiene 26 años, pasó su infancia en una institución donde dice que sufrió violencias sexuales; y afirma que recordar su historia le "duele en el corazón".

Vendida, revendida, golpeada, drogada, trabajó durante años en la carretera o en los bares de la frontera checo-alemana. Trabajó como prostituta incluso encinta de nueve meses, y en la maternidad del hospital nunca vio a su hijo, al que sus proxenetas dieron en adopción sin pedirle permiso.

El verano pasado, para intimidarla, le mostraron un vídeo donde unos presuntos mafiosos rusos degollaban a una chica que conoció en un club nocturno. Eso la decidió a "cambiar de vida", con la ayuda de Karo.

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