A casi una semana de las elecciones presidenciales, Colombia atraviesa un escenario político marcado por la polarización, la discusión sobre seguridad y el debate alrededor del legado de Gustavo Petro. El próximo 31 de mayo, los colombianos volverán a las urnas para elegir al próximo presidente en una elección que aparece completamente abierta.
Si ningún candidato supera el 50% de los votos en primera vuelta, el país deberá ir a un balotaje el 21 de junio. En ese escenario, oficialismo y oposición ya se preparan para una disputa voto a voto.

Las últimas mediciones muestran una competencia ajustada entre tres figuras que representan modelos políticos distintos: el senador oficialista Iván Cepeda, el abogado y empresario Abelardo de la Espriella y la senadora uribista Paloma Valencia.
Según CB Global Data, Cepeda encabeza la intención de voto con 36,8%, seguido muy de cerca por de la Espriella con 35,3%. Más atrás aparece Valencia con 17%, mientras que el exalcalde de Medellín Sergio Fajardo alcanza el 5,8%, aunque el escenario todavía permanece abierto de cara a una eventual segunda vuelta. A continuación, quiénes son y qué proponen los candidatos que hoy aparecen como los perfiles más competitivos de la carrera presidencial colombiana.
Iván Cepeda, el candidato que busca continuar el proyecto de Petro
La candidatura de Iván Cepeda quedó rápidamente asociada a la continuidad del oficialismo. Desde el entorno de Petro lo consideran una de las principales figuras capaces de sostener el rumbo político iniciado en 2022.
Nacido en Bogotá en 1962, Cepeda construyó buena parte de su carrera alrededor de la defensa de los derechos humanos y de las víctimas del conflicto armado colombiano. Es hijo de Manuel Cepeda Vargas, dirigente de la Unión Patriótica asesinado en 1994 en un crimen vinculado a estructuras paramilitares y agentes estatales.

Durante años participó en organizaciones sociales y luego ingresó a la política institucional, donde se transformó en una de las voces más influyentes de la izquierda colombiana. También tuvo un rol activo en los procesos de negociación con las FARC y en las discusiones sobre la política de “Paz Total” impulsada por el gobierno de Petro.
En campaña, Cepeda propone profundizar las reformas sociales iniciadas por el oficialismo. Entre sus ejes aparecen la ampliación de programas estatales, cambios laborales, una reforma agraria más amplia y la continuidad de las negociaciones con grupos armados ilegales.
Su figura conserva un respaldo sólido dentro de los sectores progresistas, aunque también concentra niveles altos de rechazo en parte de la oposición, especialmente en espacios vinculados al expresidente Álvaro Uribe.
Abelardo de la Espriella, el outsider de derecha que creció en redes sociales
La irrupción de Abelardo de la Espriella alteró el escenario político colombiano en pocos meses. Con un discurso duro contra el oficialismo y una campaña centrada en redes sociales, el abogado logró instalarse como uno de los candidatos con mayor crecimiento.
Nació en Bogotá en 1978 y alcanzó notoriedad pública por intervenir en causas judiciales de alta exposición mediática. Entre sus clientes estuvieron Alex Saab, empresario señalado por presuntos vínculos con el gobierno de Nicolás Maduro, y David Murcia Guzmán, creador de una estructura financiera ilegal que afectó a miles de ahorristas en Colombia.

A lo largo de los últimos años, también protagonizó distintas controversias públicas por sus declaraciones políticas y sus posiciones frente al chavismo venezolano.
En esta campaña se presenta como un dirigente ajeno a la política tradicional y construyó un discurso basado en la reducción del Estado, la baja de impuestos y el endurecimiento de las políticas de seguridad.
Entre sus propuestas aparecen la construcción de megacárceles, una estrategia de combate al narcotráfico inspirada en el modelo aplicado por Nayib Bukele, y una fuerte apuesta por reactivar el sector petrolero y minero.
Su estilo confrontativo y personalista generó comparaciones con el presidente argentino Javier Milei, especialmente por el tono de sus discursos y el uso intensivo de redes sociales.
Mientras sus seguidores destacan su perfil empresarial y su postura frontal contra el gobierno, sus críticos cuestionan su falta de experiencia electoral y sus antecedentes profesionales.
Paloma Valencia y la apuesta del uribismo tradicional
Paloma Valencia representa al sector más histórico del uribismo y busca consolidarse como la candidata de una derecha más institucional dentro del escenario opositor.
Nacida en Popayán en 1978, es abogada, filósofa y senadora desde 2014. Además, pertenece a una de las familias tradicionales de la política colombiana: es nieta del expresidente Guillermo León Valencia.

En los últimos años se convirtió en una de las dirigentes más críticas del gobierno de Petro y de las negociaciones de paz impulsadas desde el oficialismo.
Su campaña pone el foco en la seguridad. Valencia propone reemplazar la política de “Paz Total” por un esquema de “seguridad total”, con mayor presencia militar y un fortalecimiento de las fuerzas policiales.
Entre sus principales medidas aparecen la incorporación de nuevos efectivos, el regreso de la fumigación de cultivos ilegales y un mayor nivel de cooperación militar con Estados Unidos.
En materia económica plantea reactivar la exploración petrolera, minera y gasífera, incluso mediante fracking, junto con una reducción de impuestos para atraer inversiones.
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También propone subsidios sociales destinados a adultos mayores y mujeres jefas de hogar, además de impulsar programas de construcción de viviendas.
A diferencia de De la Espriella, Valencia intenta mostrarse como una figura con experiencia legislativa y mayor estructura política, aunque comparte con otros sectores opositores una fuerte crítica al gobierno actual.
Una elección atravesada por el balance del gobierno de Petro
La campaña presidencial colombiana terminó convirtiéndose en una discusión permanente sobre la gestión de Petro. El oficialismo intenta defender las reformas impulsadas durante los últimos años, mientras la oposición busca capitalizar el desgaste económico, la inflación, la inseguridad y el malestar social.
Las encuestas coinciden en que el escenario más probable es una segunda vuelta entre Cepeda y de la Espriella, aunque Valencia todavía conserva margen para disputar ese lugar.
Con actos cada vez más masivos, discursos más confrontativos y un electorado dividido entre continuidad y cambio, Colombia se encamina hacia una elección que puede redefinir el mapa político del país para los próximos años.
LB