INTERNACIONAL
al menos 25 muertos

Rusia vuelve a bombardear civiles y Kiev anuncia que tiene lista la contraofensiva

Después de dos meses, Rusia volvió a atacar con objetivos civiles en ciudades alejadas del frente de combate, incluyendo la capital. En Uman, en el centro del país, murieron 23 personas, entre ellas, cuatro niños, por un misil que cayó sobre un edificio residencial. El ministro de Defensa ucraniano avisó que ya está todo preparado para el contraataque en regiones del este y el sur.

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Horror. El edificio residencial destrozado por un misil ruso, en el que murieron varias personas, entre ellas niños. Como siempre hace, Moscú sostuvo que en realidad fueron ataques misilísticos de “alta precisión” contra objetivos militares. | AFP

Una ola de ataques rusos con misiles y drones azotó ayer a la madrugada varias ciudades de Ucrania y dejó al menos 25 muertos, en momentos en que Kiev anunció que los preparativos para su contraofensiva “llegan a su fin”.

“Los preparativos llegan a su fin”, declaró el ministro ucraniano de Defensa, Oleksiy Reznikov, en referencia a una contraofensiva esperada desde hace meses para reconquistar territorios ocupados por Rusia en el este y en el sur de Ucrania.  

“El equipamiento fue prometido, preparado y parcialmente entregado. En un sentido amplio, estamos listos”, agregó en una rueda de prensa en Kiev, en referencia al envío de material occidental, incluyendo tanques y blindados, además de municiones.

El ministro agregó: “En cuanto exista la voluntad de Dios, la meteorología y la decisión de los comandantes, lo haremos”. 

Por la madrugada, ataques rusos de gran envergadura, que fueron los primeros desde principios de marzo, alcanzaron varias ciudades ucranianas. 

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, los condenó y prometió una respuesta al “terror ruso”. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso sostuvo, como siempre ha hecho en estos casos en que se documentan muertes de civiles, que Moscú bombardeó “objetivos militares en Ucrania” con “armas de alta precisión”. 

En la ciudad ucraniana de Uman, de unos 80 mil habitantes, al menos 23 personas, entre ellas cuatro niños, murieron por un misil que cayó sobre un edificio de viviendas, según el gobernador regional, Igor Taburets. 

“Quiero ver a mis hijos, vivos o muertos”, dijo a la AFP Dmitri, un hombre de 33 años cuyo edificio en Uman fue alcanzado por un misil. “Están bajo los escombros”, añadió. El hombre contó que es originario de Lugansk, una zona del este bajo control ruso. “He visto muchas cosas, pero aún no he perdido a mis hijos”, afirmó.

En Uman, que está en el centro del país, a unos 200 kilómetros al sur de Kiev, periodistas vieron un edificio residencial destrozado y cascotes esparcidos por el suelo.

Ataques contra Kiev y Dnipró. En Dnipró, en el centro-este de Ucrania, otro ataque provocó dos muertes, según el alcalde, Boris Filatov, que informó que las víctimas son una mujer y un niño de tres años. El ejército ucraniano afirmó en Telegram que derribó “21 misiles crucero X-101/X-555 de un total de 23 y dos drones”. 

El ataque fue lanzado “hacia las 4 de la mañana” desde bombarderos estratégicos rusos de tipo Tu-95 situados en la zona del mar Caspio, indicó la misma fuente. 

En Kiev, una línea eléctrica quedó cortada por la caída de escombros que también provocaron daños en una carretera, según las autoridades.

En la localidad de Ukrainka, las esquirlas de un misil abatido cayeron sobre un edificio e hirieron a una niña, que tuvo que ser hospitalizada, indicó el gobernador local, Ruslan Kravchenko.

Rusia bombardeó continuamente las ciudades ucranianas y la infraestructura del país durante el invierno boreal, pero los ataques amainaron en los últimos meses. 

En tanto, en Donetsk, la principal ciudad controlada por Moscú en el este de Ucrania, las autoridades prorrusas afirmaron ayer que nueve personas murieron y 16 resultaron heridas en ataques de las fuerzas ucranianas.

Una esperada contraofensiva. La posibilidad de una contraofensiva del ejército ucraniano, apuntalada por el material entregado por Occidente, implicaría que la guerra entrase en una nueva fase, más de un año después del inicio de la invasión en febrero de 2022.

Los aliados de la OTAN y sus socios entregaron a Ucrania 230 tanques y 1.550 vehículos blindados, anunció el jueves el secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg.  

Por su parte, Rusia, que controla alrededor del 20% del territorio ucraniano, ha movilizado a cientos de miles de reservistas para mantener sus avances territoriales en el este y en el sur de Ucrania y continúa con el objetivo de conquistar la totalidad del Donbás, una región oriental conocida por su actividad industrial. 

Los combates entre las tropas rusas y las ucranianas están concentrados en el este del país, donde se libra una batalla por el control de la localidad de Bajmut, que está casi totalmente destruida.

El vice primer ministro ruso, Marat Khusnullin, afirmó ayer que visitó Bajmut y prometió que Rusia reconstruirá la localidad.

En el plano diplomático, apenas se esboza la posibilidad de un alto el fuego o de un acuerdo de paz, a pesar de algunas iniciativas en este sentido en los últimos meses por parte de China o Brasil.

El presidente ucraniano pidió ayer a su homólogo chino, Xi Jinping, que lo ayude con el retorno a Ucrania de los niños ucranianos “deportados” por Rusia, que Kiev contabiliza en 20 mil. Zelenski, que días atrás mantuvo una larga conversación telefónica con Xi, reveló que, entre otros temas, habían hablado de “las fronteras de 1991” de Ucrania, que incluían la península de Crimea, ocupada hoy por Rusia.

 


Putin: las regiones anexadas son “tierras históricas” Rusas

Agencias

El presidente ruso, Vladimir Putin, declaró ayer que las cuatro regiones ucranianas anexadas en septiembre –Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia– son “tierras históricas” de Rusia, y su población es “parte de nuestro pueblo”.

“Muchos de ustedes han estado ahí, ¿en qué se diferencian de la otra parte y otras partes de nuestro pueblo? En nada, esta es parte de nuestro pueblo”, interpeló Putin a los miembros del Consejo de Legisladores durante una reunión.

Por tanto, el mandatario ruso pidió a los legisladores “defender y proteger” a los residentes de estas regiones en su “elección inequívoca de regresar a Rusia”. Y aquellos que vivan en esas regiones y no acepten convertirse en ciudadanos rusos serán considerados extranjeros y podrían ser expulsados “si representan una amenaza para la seguridad nacional”, con actividades como “participación en mitines y manifestaciones no autorizadas”, advirtió Putin. 

Así lo prevé una ley firmada y promulgada ayer por Putin tras ser aprobada por el Parlamento. La ley introduce, además, la cadena perpetua como posible pena por el delito de “alta traición”, hasta ahora castigado en Rusia con prisión de hasta 20 años. También se eleva la pena máxima por atentado terrorista de 15 a 20 años de prisión. 

Rusia anexó las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia –en el extremo este y sur de Ucrania– en septiembre de 2022 tras unos referendos de adhesión catalogados como ilegales por la comunidad internacional.

Museos. Por otra parte, Putin ordenó a su gobierno aplicarse a la creación de museos dedicados a la ofensiva que Rusia realiza desde hace más de un año en Ucrania, según instrucciones publicadas en el portal del Kremlin.

“Asegurar la creación de museos (regionales, municipales, basados en organizaciones educativas)dedicados a los acontecimientos de la operación militar especial y a las proezas de sus participantes”, se lee en este documento.

La “operación militar especial” es el nombre que Rusia da a la invasión a Ucrania, que comenzó el 24 de febrero de 2022. 

Putin también ordenó “examinar el traslado de objetos relacionados con la operación militar especial que puedan exponerse en los museos”. El gobierno tendrá además que “examinar la organización de un estudio de la historia de la operación militar especial”, en el marco del sistema educativo.

Desde el inicio de la ofensiva en la exrepública soviética, Rusia adoptó una serie de leyes represivas destinadas a impedir cualquier crítica, una de las cuales castiga especialmente la “difamación” del ejército. Opositores o simples anónimos fueron condenados a fuertes penas de prisión por esos delitos.

Las autoridades incrementaron las ayudas sociales a los combatientes y a sus familias y crearon cursos especiales en las escuelas para promover los argumentos del gobierno ante la juventud.