José Varela, el caricaturista atrincherado en el Nuevo Herald de Miami, decidió entregarse a las 2.15 pm, hora local, luego de permanecer amotinado en la redacción durante más de cuatro horas.
Según trascendió, Varela exigía la renuncia del director del diario, Humberto Castelló, y del director ejecutivo, Tom Fielder. Además, el dibujante denunció que en el periódico “se burlan de los exiliados”, según las declaraciones que publicó el propio Nuevo Herald.
“Estás hablando con el nuevo director del periódico, y estoy aquí para desenmascarar los verdaderos conflictos. Aquí se burlan de los exiliados, hay problemas con el pago...”, había dicho el caricaturista en conversación telefónica con un periodista del periódico, cuando aún se encontraba atrincherado.
“Es tiempo suficiente, se están burlando de la gente. Pero alguien tiene que pagar y ese va a ser Castelló”, agregó.
José Varela ingresó a la redacción del diario a las 10.40, hora local, vestido con uniforme militar y con una arma que, según testigos, parecía una subametralladora. Según la página de Internet del diario, tras sostener una fuerte discusión con uno de los editores de fotografía, Varela entró a la oficina del director que se encontraba vacía, adonde se atrincheró.
“Al entrar sacó el arma y comenzó a botar cosas al piso y a decir “que alguien tenía que pagar lo que está sucediendo. Yo estaba hablando por teléfono, colgué, me refugié en el baño”, relató la periodista Alejandra Chaparro, en declaraciones que reprodujo el sitio del diario
Pero fue durante una segunda conversación con otro de los periodistas del medio, que Varela comenzó a hablar de que también quería la renuncia de Fielder, el director ejecutivo, y admitió que concebía la posibilidad de morir en el transe.
“Puedo morir aquí, pero esto tiene que saberse en Miami. Lo digo porque tengo que decirlo”, dijo Varela.
En una conversación posterior con el periodista Tomás García Fusté, el caricaturista pidió hablar con el padre Alberto Cutié, de la comunidad hispana de Miami.
La semana pasada, según informó el Nuevo Herald, Varela había relatado a por lo menos dos de sus compañeros que había adquirido una subametralladora UZI y una escopeta de cañones recortados, porque no se sentía seguro en la zona de Júpiter adonde se había mudado.
El caricaturista tiene dos hijos y se divorció de su esposa hace sólo unos meses.
Se entregó el caricaturista atrincherado en Miami
Lo informó el mismo periódico, tras recibir un reporte de la Policía. El dibujante José Varela había tomado la redacción de Miami para pedir la renuncia del director y del director ejecutivo del medio. Denunció que el periódico “se burla” de los exiliados cubanos.