El diálogo entre gobierno y oposición por un acuerdo que termine con la crisis desatada en Bolivia se encontraba hoy a la mañana en punto muerto, mientras prevalecían las diferencias sobre un sistema de votación de la Asamblea Constituyente, la ley agraria y el control de los prefectos.
Seis de los nueve gobernadores (prefectos) de las provincias bolivianas se reúnen hoy en medio de una creciente tensión en la cuidad central de Cochabamba, donde "estudian medidas" de fuerza contra el presidente Evo Morales.
Los gobernadores (prefectos) de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, Cochabamba y La Paz sostienen desde media mañana en esa ciudad a 400 kilómetros al este de La Paz, una sesión en que podrían convocar a "un paro" en el territorio de sus jurisdicciones contra la decisión de Morales de imponer el mecanismo de aprobación por mayoría de la nueva Carta Magna en la Constituyente.
La reunión es seguida por cientos de indígenas y transportistas a favor de Morales que han ganado las adyacencias de la Plaza de Armas, en uno de cuyos edificios tiene lugar el encuentro, fuertemente resguardado por la policía.
En la cita no están presentes los gobernadores de Oruro, Chuquisaca y Potosí, leales al presidente.
Por su parte, el vicepresidente Álvaro García Linera, resaltó ayer a la noche la complejidad de las negociaciones al anunciar una cuarta reunión para la noche de mañana-las otras tres se realizaron el jueves, sábado y domingo- para acercar posiciones.
" No hay resultados todavía", repitió García Linera a medianoche del domingo, luego de casi tres horas de infructuosa reunión.
Los delegados de la oposición, el diputado Peter Maldonado, de Unidad Nacional (UN) y el senador Walter Guiteras, de Podemos, la principal formación contraria al gobierno, protestaron al cabo de la reunión porque el Ejecutivo "no propuso nada" y desarrolla una estrategia para "cansar a la oposición".
La oposición se quejó por que "mientras nosotros tratábamos algún mecanismo protectivo al tema de fondo que es el (voto) de dos tercios (en la Asamblea Constituyente) ellos desarrollaban una estrategia de estigmatización de los sectores" que defendemos, como los ganaderos, según Guiteras.
El oficialismo intenta imponer un método de votación mixto que combine la mayoría absoluta (50 por ciento) y los dos tercios en la Asamblea Constituyente, que debería redactar una nueva Carta Magna antes de agosto de 2007.
La posibilidad de un entendimiento en la mesa de negociaciones se complica con la llegada a La Paz de la primer columna de indígenas que marchan para intentar presionar al Senado -dominado por la oposición de derecha- para que apruebe cambios a la ley agraria, entre ellas la reversión de latifundios ociosos y la entrega de tierras a campesinos pobres.
Ambos aspectos de la ley agraria, aprobados en primera instancia por la mayoría oficialista de la cámara de Diputados, son rechazados por la derecha y una huelga de hambre de unas 20 mujeres de la alta sociedad de Santa Cruz, la región más rica del país y cuyas organizaciones civiles y empresariales están opuestas a las transformaciones del presidente Evo Morales.