INTERNACIONAL

Taj Mahal, tecnología y poder: cómo India busca convertirse en una potencia global hacia 2047

El gobierno de Narendra Modi busca combinar su identidad “civilizatoria” con crecimiento económico para dejar atrás la herencia colonial, mientras despliega una política exterior de multialineamiento para aumentar la capacidad de India de influir en la agenda global.

Gobierno de India 03092026
Gobierno de India. | CEDOC

"India se está volviendo global", es una de las frases que más resuenan en espacios empresariales y diplomáticos de Nueva Delhi. La mirada coincide con la de S. Jaishankar, uno de los principales arquitectos de la política exterior del primer ministro de India, Narendra Modi.

El renombrado canciller, que supo ser embajador ante China y Estados Unidos, cuestionó en su último libro la tendencia de algunos analistas de seguir con "moldes viejos" para entender los nuevos desarrollos del sistema internacional, en medio del cuestionamiento al orden liberal que siguió a la Segunda Guerra Mundial en el marco de los acuerdos de Bretton Woods, que marcaron la posterior hegemonía estadounidense.

"El gobierno de Modi se propuso cambiar la mirada del mundo sobre la India", escribió el canciller, que también definió al orden fragmentado a través de la disrupción tecnológica, una de las claves de la política exterior india. Con la intención de que escale a ser actor central de los debates globales, presentarse como una "solución" en medio de la competencia entre Estados Unidos y China, y cambiar, a través de herramientas de poder blando, la mirada sobre India hacia la de un "socio confiable y creíble".

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Parte de esta estrategia es la invitación al programa para familiarización con la India de periodistas, del que participó Perfil, donde un recorrido durante ocho días por las principales áreas de la política de Modi reflejó esta idea: que India se prepara para influir en la agenda global de cara a 2047, cuando se cumplan 100 años de su independencia del Imperio británico, un contexto de crecimiento económico que algunos comparan con las tasas chinas de principio de siglo.

"Cuando las potencias coloniales se fueron, no dejaron mucho a su paso”, deslizaron fuentes de la Cancillería india durante uno de los encuentros con la delegación de medios extranjeros. A casi ocho décadas de la independencia, el país-continente busca convertir ese pasado en una plataforma para proyectarse hacia el futuro, partiendo del multialineamiento en política exterior que implica posicionarse desde el Sur Global (y los BRICS) en lo político, y desde su alianza con potencias occidentales desde el plano de la seguridad y la defensa, en virtud de los conflictos territoriales con Pakistán y China.

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Una India que es más Bharat

En Por qué Bharat Importa (Why Bharat Matters), Jaishankar recupera el término Bharat, uno de los nombres tradicionales con los que se identifica a India, para plantear una mirada sobre el país que parte de una civilización de cinco mil años que combina historia, identidad y proyección internacional. Allí habla de un proceso de "rejuvenecimiento nacional", que incluye la construcción de capacidades, reformas y una mejora de la calidad institucional de la democracia más grande del mundo.

"En el país, esto se expresa en la construcción de capacidades, la realización de reformas y la mejora de la calidad de la gobernanza. En el exterior, se expresa en una mayor capacidad para influir en la agenda global", plantea el canciller.

La idea también puede verse en la forma en que India presenta su cultura, un sincretismo que combina elementos persas, musulmanes, centroasiáticos e hinduistas, como parte de las tradiciones propias del subcontinente indio.

El Taj Mahal, una obra de arquitectura indoislámica considerada una de las siete maravillas del mundo, convive con el Rashtrapati Bhavan, el palacio presidencial construido durante el período colonial británico que alberga una estatua de Mahatma Gandhi. Y con mausoleos como la Tumba de Humayun, que permiten recorrer siglos de historia en el corazón de la verde y bulliciosa Nueva Delhi. La arquitectura, los monumentos, el yoga, la meditación, los inciensos, las especias y la gastronomía forman parte de una identidad que el gobierno busca proyectar hacia afuera mientras construye una imagen de modernidad tecnológica.

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El Taj Mahal, considerado un monumento al amor, es también una expresión del poderío de la dinastía mogola, el imperio centroasiático que gobernó gran parte de la India durante más de tres siglos.
Fotos: Cecilia Degl'Innocenti/ Gentileza MOFA India
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Rashtrapati Bhavan, el palacio presidencial de la India.
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La Tumba de Humayun.

La recuperación del concepto Bharat también se conecta con el nacionalismo impulsado por Modi y con una reivindicación de la identidad hindú. La imagen del primer ministro, en el cargo hace doce años, se replica en las calles de la Vieja Delhi, en carteles y espacios públicos que conviven con puestos callejeros y los famosos tuc tuc, como parte de una narrativa política que coloca la identidad india en el centro del proyecto de país.

Jaishankar lo plantea como una convivencia entre dos dimensiones que, desde una mirada externa, podrían parecer contradictorias. "No vemos contradicción en exponer el internacionalismo hacia el exterior mientras que, al interior, articulamos un nacionalismo", escribió. "Esta es una India determinada a jugar en los grandes escenarios globales, o incluso modificarlos cuando sea necesario para avanzar en sus propios intereses. Esta es una India que es más Bharat", agregó.

Del Taj Mahal a la inteligencia artificial

Detrás de la imagen del Taj Mahal existe un país que desarrolla inteligencia artificial, impulsa la industria de semiconductores, tiene uno de los mayores ecosistemas de startups del mundo y cuenta con capacidad nuclear. Con un mercado de 1.400 millones de personas, India busca convertirse en un hub de producción innovación y tecnología.

"India es la economía de más rápido crecimiento del mundo", aseguró Jyoti Vij, de la Federación de Cámaras de Comercio e Industria de la India (FICCI). Ante la consulta de este medio, el dirigente empresarial comentó la posibilidad de relanzar la relación con América Latina a través de las cámaras empresariales.

"Queremos contar la verdadera historia” de India, planteó Vij, en la misma sintonía que el gobierno indio, al destacar la expansión de los vínculos comerciales y de inversión con la región. Tecnología, inteligencia artificial, agricultura y farmacéutica aparecen entre los sectores con mayor potencial de cooperación. Y, en el caso argentino, Vaca Muerta y minerales críticos.

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El Instituto Tecnológico Madrás es financiado en gran parte por el estado indio y otorga becas a estudiantes internacionales.

El objetivo es desarrollar capacidades propias para que el país pueda participar en las cadenas globales de valor desde una posición de mayor fortaleza. Semiconductores, electrónica, inteligencia artificial, innovación, industria y energías renovables aparecen entre los sectores estratégicos para esa transformación.

En tanto, la dimensión tecnológica del programa indio alcanza incluso proyectos de investigación que superan las fronteras, incluidos la exploración espacial (luego del exitoso lanzamiento de Linux) e instituciones dedicadas a proyectos de investigación que buscan comprender y mapear el cerebro humano.

Tecnología y poder

Pero la transformación tecnológica del gigante asiático también tiene una dimensión geopolítica. India es una potencia nuclear, cuenta con una de las fuerzas armadas más grandes del mundo y desarrolla capacidades propias en sectores considerados estratégicos. La búsqueda de autonomía tecnológica forma parte de una aspiración más amplia de autonomía estratégica y capacidad de decisión en un escenario internacional cada vez más competitivo.

Parte de esta estrategia es el multialineamiento, algo que dista de las supuestas "áreas de influencia" que muchos analistas le otorgan a una supuesta partición del mundo en tres esferas: la estadounidense, la rusa y la china. Pero India, por su parte, no pareciera casarse con nadie.

Si bien alza la plataforma del Sur Global desde los BRICS, donde es socio de países como China o Irán, desde el plano de la seguridad y la defensa se mantiene en línea con Occidente, en el marco del Quad, particularmente por los problemas de delimitación territorial con China y con Pakistán.

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Ante la consulta de PERFIL sobre esta convivencia entre espacios, un funcionario de la Cancillería india explicó que "BRICS no está en contra de otras agrupaciones, sino que las complementa". En ese sentido, destacó que la posición oficial es que India puede profundizar sus vínculos de seguridad con Estados Unidos y, al mismo tiempo, cuestionar la imposición de aranceles y otras medidas unilaterales desde la plataforma política de BRICS.

El Sur Global y la búsqueda de influencia

India busca además posicionarse como una voz del llamado Sur Global y construir vínculos con países en desarrollo mientras intenta aumentar su capacidad de incidencia en los grandes debates internacionales.

Para Nueva Delhi, el Sur Global constituye una plataforma para ampliar su influencia, mientras BRICS funciona como uno de los espacios para disputar una mayor representación de los países en desarrollo en el sistema internacional. En 2026, India ejerce la presidencia del bloque y será sede de la cumbre que se realizará el 12 y 13 de septiembre en Nueva Delhi.

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Pero India también busca crear plataformas propias para posicionarse como potencia emergente. Un ejemplo es la Coalición para una Infraestructura Resiliente ante Desastres (CDRI), una iniciativa global impulsada por Nueva Delhi para reunir países y organizaciones alrededor de políticas destinadas a mejorar la resiliencia de las infraestructuras frente a desastres.

América Latina, un nuevo espacio

La estrategia tiene además una dimensión económica concreta. India busca ampliar sus vínculos con América Latina y encuentra en la región oportunidades en energía, minerales críticos, tecnología, agricultura y farmacéutica. "Queremos fortalecer los vínculos directos con América Latina", señalaron desde la cámara empresarial (FICCI), que considera que "la expansión está en marcha" en la relación entre India y el Mercosur.

Ante la consulta de PERFIL sobre las reformas impulsadas por Javier Milei y la apertura de la economía argentina, el empresario Rudra Kumar Pandey, destacó el interés de empresarios indios en ampliar las inversiones. "Hay mucha sinergia entre el Gobierno de India y la cámara para conectar a los países, compartir información sobre oportunidades de negocios y generar interés para invertir en Argentina", explicó.

Entre los sectores mencionados aparecen tecnología, semiconductores, electrónica, productos químicos, cemento, acero, minerales críticos y farmacéutica. También hubo una mención concreta a Vaca Muerta.

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cp