Este 1 de mayo, Donald Trump declaró “terminadas” las hostilidades con Irán en una carta que envió al Congreso, justo el mismo día en que vencía el plazo que lo obligaba a obtener autorización legislativa para continuar con el conflicto bélico.
La carta fue dirigida a Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, y a Chuck Grassley, presidente del Senado. Hace exactamente 60 días, Trump había notificado formalmente al Parlamento el inicio de las operaciones militares contra Irán.

Eso responde a la Ley de Poderes de Guerra, sancionada durante la era de Vietnam, que exige al presidente poner fin al uso de las Fuerzas Armadas luego de dos meses, salvo que el Congreso le otorgue una prórroga de 30 días para una “retirada ordenada” de las tropas. Sin embargo, el Senado rechazó por sexta vez un intento demócrata de frenar el conflicto y los legisladores abandonaron Washington ese mismo día por una semana.
La administración sostiene que el plazo del viernes no aplica porque las hostilidades concluyeron en los hechos cuando entró en vigor un cese al fuego a principios de abril. “No ha habido intercambio de disparos entre las Fuerzas Armadas de Estados Unidos e Irán desde el 7 de abril de 2026. Las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero de 2026 han cesado”, escribió Trump en la carta.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, reforzó esa postura ante el Congreso el jueves. “Estamos en un cese al fuego ahora mismo, lo que según nuestro entendimiento significa que el reloj de 60 días se pausa o se detiene”.

Del otro lado, algunos funcionarios sostienen que el cese al fuego no equivale al fin de la guerra y consideran que el conflicto sigue activo.
Richard Blumenthal, senador por Connecticut, fue más categórico en redes sociales. “No hay botón de pausa en la Constitución ni en la Ley de Poderes de Guerra. Estamos en guerra. Llevamos 60 días en guerra. El bloqueo por sí solo es un acto de guerra continuo”.
En su carta, Trump reconoció que la amenaza iraní sigue siendo significativa a pesar del alto al fuego y que las operaciones buscan “asegurar la paz duradera”.
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En ese punto, esas líneas se contradicen de forma directa con la declaración de “hostilidades terminadas”, sobre todo mientras se mantiene el bloqueo naval de Estados Unidos en Ormuz.
De todos modos, Trump se mostró reacio a buscar la aprobación del Congreso.
“Ningún otro presidente lo ha pedido antes. Nunca se ha usado antes. ¿Por qué deberíamos ser diferentes?”. Añadió que considera la Resolución de Poderes de Guerra “totalmente inconstitucional”, una postura que también sostuvieron presidentes anteriores como Bill Clinton y Barack Obama para esquivar sus restricciones.

En sintonía con él, el líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, rechazó el jueves la posibilidad de someter a votación una autorización para el uso de la fuerza. “En este momento no veo que eso vaya a ocurrir”, sostuvo el senador por Dakota del Sur. Aun así, dentro del bloque republicano comenzó a crecer el malestar por la extensión del conflicto y su impacto sobre el precio de los combustibles.
La senadora Susan Collins, de Maine, votó el jueves por primera vez junto a los demócratas para frenar el conflicto y sostuvo que el límite de 60 días “no es una sugerencia, es un requisito”. Otros republicanos también comenzaron a reclamar una definición del Congreso. Entre ellos, John Curtis, Thom Tillis, Lisa Murkowski y Josh Hawley, quienes plantearon la necesidad de someter la cuestión a votación. Curtis, además, advirtió que no respaldará nuevos fondos para la guerra hasta que exista una autorización formal del Capitolio. “Es momento de que tanto la administración como el Congreso tomen decisiones, y eso puede ocurrir de manera conjunta, no en conflicto”.
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El senador Todd Young, de Indiana, supeditó su posición a la evolución del escenario y señaló que, si la guerra vuelve a escalar, espera que la Casa Blanca avance junto al Congreso en una autorización para el uso de la fuerza. En la misma línea, Kevin Cramer, de Dakota del Norte, afirmó que acompañaría esa iniciativa si Trump la pidiera, aunque cuestionó la constitucionalidad de la propia Ley de Poderes de Guerra. “Nuestros fundadores crearon un ejecutivo muy fuerte, les guste o no”, sostuvo.
Desde la oposición, el demócrata Adam Smith, representante por Washington y principal referente de la minoría en el Comité de Fuerzas Armadas de la Cámara, sintetizó la posición de su partido en diálogo con The Associated Press. “¿La expectativa es que la administración Trump va a cumplir la ley? Yo no tengo esa expectativa”.
RG