El presidente Donald Trump dijo no estar del todo satisfecho con la última propuesta de Irán para reactivar negociaciones de paz. En medio de un alto al fuego frágil, el régimen islámico aseguró que este viernes 1 presentó su “última propuesta” para retomar el diálogo con Estados Unidos.
“En este momento no estoy satisfecho con lo que están ofreciendo”, dijo Trump a los periodistas, y agregó que el régimen “ha hecho avances” en las negociaciones con su país. De todos modos, admitió no estar seguro de si llegará a cumplir los requisitos exigidos por Washington.

Además, fue consultado respecto de los viajes a Pakistán y sobre si enviará otra delegación para continuar las negociaciones. Trump respondió: “Sentimos un gran respeto por Pakistán e Islamabad, y un enorme respeto por el primer ministro y el mariscal de campo. Están colaborando con nosotros. Siguen colaborando con nosotros”.
“Pero el viaje es muy largo y estamos haciendo todo lo posible en cuanto a negociaciones en este momento”, agregó el presidente, al describir que, por ahora, el contacto es mediante llamadas telefónicas.

Por su parte, la agencia oficial IRNA explicó: “La República Islámica de Irán entregó el jueves por la noche el texto de su última propuesta de negociación a Pakistán, como mediador en las conversaciones con Estados Unidos”.
Idas y vueltas en una larga disputa
El nuevo acercamiento entre Irán y Estados Unidos se da después de que el régimen desafiara a Trump al asegurar que protegería sus capacidades nucleares y de misiles como un activo nacional y que no cedería el control del Estrecho de Ormuz, un punto clave para Washington en las negociaciones.

“Han avanzado pero no estoy seguro de que lleguen a la meta. Hay una tremenda discordia. Tienen serios problemas para llevarse bien en Irán”, dijo también Trump. “El liderazgo está muy fragmentado. Hay dos o tres grupos, tal vez cuatro. Y es un liderazgo muy desorganizado. Dicho esto, todos quieren llegar a un acuerdo, pero están todos perdidos”, señaló.
Irán y Estados Unidos mantuvieron una sola instancia de diálogo en el marco de un alto al fuego alcanzado tras casi 40 días de conflicto, iniciado el 28 de febrero.
Sin avances posteriores, las conversaciones quedaron interrumpidas. En ese escenario, Estados Unidos impuso un bloqueo naval sobre puertos iraníes, mientras Irán restringió el paso en el Estrecho de Ormuz y limitó la circulación a un número reducido de buques desde el comienzo de la guerra.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, mantuvo este viernes una serie de conversaciones telefónicas con sus pares de Arabia Saudita, Qatar, Turquía, Irak y Azerbaiyán para abordar las más recientes gestiones diplomáticas de Teherán orientadas a poner fin a la guerra, según informó la cancillería iraní.

En este contexto, Estados Unidos sugirió el pasado jueves 30 la posibilidad de autorizar nuevos ataques “cortos pero potentes” contra Irán para presionarlo a volver a la mesa de diálogo con una mayor apertura.
Asimismo, el medio estadounidense Axios informó que, hasta hace unas horas, las autoridades militares no descartaban la posibilidad de un desembarco de fuerzas terrestres con el objetivo de reabrir el Estrecho de Ormuz.
Desde Irán aseguraron que no aceptarán imposiciones. El jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhossein Mohseni Ejei, aseguró este viernes que Teherán mantiene abierta la posibilidad de retomar conversaciones con Estados Unidos, aunque advirtió que no aceptará negociaciones condicionadas por amenazas ni presiones.
“La República Islámica nunca renunció a las negociaciones (...) pero efectivamente no aceptamos imposiciones”, afirmó el funcionario, en declaraciones difundidas por el sitio oficial Mizan Online.
Reformas, seguridad y polémica: las decisiones de Trump que tensionan a Estados Unidos
“No queremos la guerra; no queremos que siga”, enfatizó Ejei. Pero Irán “no va a abandonar para nada sus principios y valores ante este enemigo malicioso, con el objetivo de evitar la guerra o prevenir su continuación”, matizó el funcionario.
Ejei insistió en que Washington no logró “nada” en esta guerra y remarcó que Teherán no será intimidado en las negociaciones.
El enojo con la Unión Europea
A pesar de los esfuerzos europeos por administrar su compleja relación con Donald Trump, la guerra en Medio Oriente volvió a exponer las tensiones de fondo entre ambos lados del Atlántico. La señal más reciente llegó desde Washington, donde el mandatario republicano anunció que elevará al 25% los aranceles a autos y camiones importados desde la Unión Europea, en una nueva escalada comercial que profundiza el malestar con Bruselas.

“Dado que la Unión Europea no está cumpliendo con el acuerdo comercial que acordamos plenamente, la próxima semana aumentaré los aranceles que se aplican a la Unión Europea por los automóviles y camiones que entran en Estados Unidos. El arancel se incrementará al 25 %”, apuntó Trump desde su red social Truth.
“Se entiende y se acuerda plenamente que, si se fabrican automóviles y camiones en plantas de EEUU, no se aplicarán aranceles. Actualmente se están construyendo numerosas plantas de automóviles y camiones, con una inversión de más de 100 mil millones de dólares, una cifra récord en la historia de la fabricación de automóviles y camiones", remarcó Trump.
Y completó: “Estas plantas, con personal estadounidense, abrirán pronto. ¡Nunca antes se había visto algo así en Estados Unidos! Gracias por su atención a este asunto".

El presidente no dio más precisiones sobre el alcance de la suba arancelaria, aunque el anuncio llegó apenas un día después de un nuevo cruce con el canciller alemán, Friedrich Merz. En ese intercambio, Trump le reclamó que concentrara sus esfuerzos en la guerra en Ucrania y evitara “interferir” en la crisis con Irán.
La advertencia encendió alarmas en Berlín. Alemania aparece como uno de los países más expuestos a una eventual suba de aranceles, dado su peso en las exportaciones automotrices del bloque y la fuerte dependencia de la Unión Europea del sector para colocar vehículos y autopartes en el mercado estadounidense.
RG/DCQ