El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes al rey Carlos III y a la reina Camila de Inglaterra en la Casa Blanca, en el marco de una visita de Estado de cuatro días que conmemora el 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia del país.
Es la primera visita del monarca a Estados Unidos desde que llegó al trono, en 2022, y la primera visita de Estado de un soberano británico desde que la reina Isabel II fue recibida por George W. Bush en 2007. Ocurre en medio de una fractura entre Trump y el primer ministro británico, Keir Starmer, por la negativa de Gran Bretaña a apoyar los bombardeos contra Irán. El presidente de Estados Unidos llamó "cobardes" a los aliados de la OTAN que no se sumaron al ataque.
Malvinas: qué hay detrás del giro de Trump y el vacío estratégico del Gobierno
En ese contexto, un correo filtrado del Pentágono sugirió que Estados Unidos podría usar el reclamo argentino por Malvinas como herramienta de presión contra Gran Bretaña.
Donald Trump elogia a los británicos y evita mencionar a Keir Starmer
El rey y la reina arribaron a Washington el lunes 27 de abril y fueron recibidos por Trump y la primera dama Melania Trump con un té privado en la Casa Blanca, seguido de un saludo militar de 21 cañonazos, desfile de tropas, un sobrevuelo de cuatro cazas F-35, y un recorrido por las colmenas del jardín sur.

En su discurso de bienvenida, Trump afirmó: "En los siglos transcurridos desde que ganamos nuestra independencia, los estadounidenses no tuvieron amigos más íntimos que los británicos" . Agregó que ambos países mantienen "una relación especial", y que espera que "siempre permanezca así". También hizo referencia al encuentro entre Winston Churchill y Franklin Roosevelt a bordo del barco "Príncipe de Gales", el título que Carlos llevó durante décadas, donde se configuró el mapa geopolítico tras la Segunda Guerra Mundial.

Trump también dijo que "ningún tributo podría ser más apropiado" para iniciar las celebraciones de la independencia estadounidense que una visita del monarca británico, y bromeó sobre su supuesto parentesco lejano con Carlos, descubierto por un genealogista. La reunión bilateral entre ambos mandatarios se realizó a puertas cerradas en el Despacho Oval .

Carlos III no habló en la ceremonia de recepción. Se espera que pronuncie un discurso ante una sesión conjunta del Congreso estadounidense, tal como hizo su madre, la reina Isabel, en 1991.
El reclamo por Malvinas, un factor inesperado en la tensa relación bilateral
En las últimas semanas, Trump criticó duramente al primer ministro británico, Keir Starmer, por su negativa a sumarse a los ataques militares estadounidenses contra Irán, y lo descalificó diciendo que "no es Winston Churchill", en medio de una invectiva a los países de la OTAN que no acompañaron los bombardeos.
Esa situación tuvo una derivación inesperada en relación con la Argentina: según informó la agencia Reuters, se filtró un correo electrónico del Pentágono donde se sugiere que Estados Unidos podría "reconsiderar su apoyo a posesiones imperiales como las Malvinas". La posición histórica de Washington sobre las islas Malvinas se describe como "neutral", aunque durante la guerra de 1982 el gobierno de Ronald Reagan apoyó a Gran Bretaña .Este posible giro diplomático funciona como una represalia a Gran Bretaña por negarse a dar derechos de acceso, bases y sobrevuelo en su territorio para la campaña contra Irán.
Ante la difusión de estos rumores, el gobierno británico respondió que la soberanía del Reino Unido y el derecho a la autodeterminación de los isleños "no están en cuestión", y recordó el referéndum de 2013 en el que la población votó abrumadoramente por permanecer bajo bandera británica..
Argentina aprovechó la coyuntura para reiterar su reclamo. El presidente Javier Milei se refirió a la cuestión como un tema pendiente, y el canciller Pablo Quirno reafirmó en X la voluntad argentina de "reanudar negociaciones bilaterales con el Reino Unido" para encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía. El Ministerio de Relaciones Exteriores británico, sin embargo, trata el escenario como "hipotético", Y la administración de Estados Unidos no se expidió oficialmente sobre el tema.
MB CP