JUDICIALES
Investigación penal

La Fiscalía española abrió una causa contra Julio Iglesias por agresiones sexuales y trata

El Ministerio Público inició las averiguaciones tras una denuncia presentada. El proceso tiene carácter reservado y busca determinar la responsabilidad del cantante en delitos de abuso y explotación laboral cometidos en sus mansiones del Caribe.

Julio Iglesias
Julio Iglesias | redes sociales

La Fiscalía de la Audiencia Nacional de España abrió una investigación penal contra el cantante Julio Iglesias. La medida respondió a una denuncia en la que ex empleadas del servicio doméstico lo acusaron de agresiones sexuales y malos tratos. El Ministerio Público calificó las diligencias como "pre-procesales y reservadas", y aclaró que no brindará detalles adicionales para garantizar la protección prioritaria de las presuntas víctimas.

La justicia española asumió la competencia del caso bajo el artículo 23.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Esta normativa permite que los tribunales de España investiguen delitos cometidos en el extranjero cuando los responsables sean ciudadanos españoles y el hecho sea “punible” en el país de origen. En este caso, la nacionalidad de Iglesias habilitó la intervención de la Audiencia Nacional para analizar sucesos que ocurrieron fuera del territorio europeo.

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Los delitos que se le atribuyen al artista de 82 años, incluyeron trata de seres humanos con fines de trabajo forzado y servidumbre, además de múltiples cargos contra la libertad sexual. La denuncia puntualizó casos de acoso, agresiones sexuales y lesiones físicas. Según el escrito presentado, estos hechos se desarrollaron en un contexto de abuso de poder, donde el cantante habría aprovechado su posición de influencia para someter a las trabajadoras.

Las denunciantes, identificadas bajo los nombres ficticios de Laura y Rebeca para resguardar su seguridad, contaron con el respaldo de la organización internacional Women’s Link Worldwide. Sus abogadas solicitaron el anonimato estricto de las mujeres debido a su situación de vulnerabilidad socioeconómica. Las letradas remarcaron el temor de las víctimas a posibles represalias, dada la capacidad de intimidación y los recursos económicos que maneja el intérprete.

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La investigación judicial se nutrió de un trabajo periodístico previo de tres años realizado por elDiario.es y Univisión Noticias. Los medios recabaron pruebas documentales, mensajes de WhatsApp, informes médicos y testimonios de otras quince ex empleadas que trabajaron para el cantante entre 1990 y 2023.

Hasta el momento, ni Julio Iglesias ni su equipo legal emitieron declaraciones oficiales respecto a la causa. La Fiscalía enfocará ahora sus tareas en la recolección de pruebas y en la toma de declaraciones bajo un sistema de confidencialidad. Mientras avanza el proceso, la justicia española busca determinar si la estructura de las mansiones del artista funcionó como un sistema de “captación y abuso sistemático” contra mujeres jóvenes.

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El proceso judicial destapó un esquema de contratación y convivencia que las ex trabajadoras describieron como una forma de esclavitud moderna. Según los testimonios, el ingreso al servicio doméstico de Iglesias requería el envío previo de fotografías de cara y cuerpo entero, sin entrevistas personales tradicionales. Una vez en las mansiones, las empleadas enfrentaron preguntas de índole privada sobre su sexualidad y cirugías estéticas, seguidas de “tocamientos” que el cantante justificaba bajo supuestos pretextos de control médico.

La investigación periodística reveló la existencia de una jerarquía estricta donde las encargadas del hogar cumplían un rol fundamental. Estas mujeres, también señaladas en la denuncia ante la Fiscalía, funcionaron presuntamente como colaboradoras necesarias que facilitaban el acceso del cantante a las habitaciones de las trabajadoras. El ambiente de aislamiento en las propiedades del Caribe dificultó que las víctimas pudieran pedir ayuda o abandonar sus puestos de trabajo ante el acoso.

Una de las denunciantes, de origen dominicano, relató que ingresó a trabajar en 2021 cuando tenía 22 años y desconocía la magnitud de la fama de Iglesias. En sus declaraciones a la prensa, afirmó que se sintió "como un objeto" y que fue presionada para mantener encuentros sexuales nocturnos bajo un sistema de control absoluto. La joven detalló que los abusos incluyeron penetraciones forzadas, bofetadas y constantes humillaciones verbales en un entorno de servidumbre disfrazado de empleo doméstico.

TC/DCQ