El juicio por la muerte de Diego Maradona avanzó este martes 13 con los alegatos finales de los abogados que representan a dos de los hijos del futbolista.
Sin embargo, la exposición de Félix Linfante, representante de Jana Maradona, marcó una diferencia con el resto de la acusación. Pidió la absolución de Carlos Díaz: “En definitiva, no vemos su actuación profesional como buena, pero no logramos vincular sus acciones y omisiones con el deber de su rol de psicólogo”, sostuvo.

Ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, Linfante describió la conducta de Díaz como “errática, poco clara, nada agradable”, pero consideró que no había pruebas suficientes para atribuirle responsabilidad penal por la muerte del exfutbolista.
“Se inmiscuía en todo, pero poca posición de poder tenía”, resumió al explicar que, según su planteo, el psicólogo no tenía capacidad para decidir sobre el cuadro clínico de Diego ni sobre las decisiones médicas que se tomaron durante la internación domiciliaria.

“Él no participaba de las decisiones tomadas a espaldas de su familia”, afirmó el letrado, que también cuestionó que el psicólogo no hubiera impulsado con mayor firmeza una internación en un centro médico. Consideró, además, que esas críticas no alcanzaban para vincular su conducta con una responsabilidad penal por la muerte.
Se refirió al aislamiento de Diego y sostuvo que esa situación no podía atribuirse exclusivamente a Díaz.
“De la prueba surge que todos quisieron darle espacio. Todos los médicos estuvieron de acuerdo a pesar de su iniciativa”, planteó.

Acusan a un ex futbolista de la Selección de vender títulos truchos en Brasil
Esta postura contrastó con la del abogado Mario Baudry, representante de Dieguito Fernando Maradona, quien había reclamado una condena de 12 años de prisión para Díaz por "homicidio con dolo eventual". Y con la de la Fiscalía, que había pedido 5 años de cárcel para el psicólogo por homicidio culposo.
Las acusaciones contra Luque y Cosachov
La postura fue distinta cuando el abogado analizó el rol del neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, dos de los principales acusados en el juicio. Para ambos reclamó condenas por homicidio simple con dolo eventual, una figura penal que implica que una persona habría advertido la posibilidad de provocar una muerte y, aun así, habría seguido adelante con su conducta.
Acerca de Cosachov, Linfante sostuvo: “No fue solo una acción, fueron decisiones”. Entre ellas, enumeró que el paciente fuera atendido en una casa en lugar de permanecer en un centro médico, quiénes podían acompañarlo y qué medicamentos recibía.

Consideró también que la psiquiatra conocía los problemas cardíacos del exfutbolista y los signos de acumulación de líquido que presentaba su cuerpo. Por eso, pidió que sea condenada a ocho años y dos meses de prisión, además de la inhabilitación correspondiente, por homicidio simple con dolo eventual y falsedad ideológica.
Sobre Luque, sostuvo que el neurocirujano "sabía que su corazón estaba enfermo, que podía morir, y que su cuerpo se llenaba de agua”, afirmó. El representante de Jana pidió 12 años de prisión para Luque y 10 años de inhabilitación para ejercer la medicina.
También lanzó la frase: “Luque no iba a ver al paciente, mandaba a preguntar si estaba vivo”.
Qué planteó sobre los enfermeros y la médica de Swiss Medical

Linfante también reclamó condenas para Nancy Forlini, la médica de Swiss Medical encargada de coordinar la internación domiciliaria, y para los enfermeros Mariano Perroni y Ricardo Almirón.
Acerca de Forlini, sostuvo “ella era garante”, al argumentar que quien asume el cuidado de un paciente debe responder por las medidas necesarias para proteger su vida. Para ella pidió 10 años de prisión por homicidio simple con dolo eventual. Según su planteo, la falta de controles durante las horas previas a la muerte impidió advertir a tiempo el deterioro del estado de salud del exfutbolista.
Respecto al caso de Perroni, coordinador de los enfermeros, consideró que sabía que podían producirse complicaciones y que, aun así, no modificó su conducta. Por eso, solicitó tres años de prisión y seis años de inhabilitación para ejercer la enfermería por homicidio culposo.
También cuestionó al enfermero Almirón: “No le reprochamos diagnosticar, le reprochamos no controlar, no decir la verdad, no avisar ninguna orden”, sostuvo. Para él, Almirón también debía responder por homicidio culposo y pidió la misma pena que para Perroni.
MV