El presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, volvió a poner este jueves el foco sobre el funcionamiento de la Justicia en Rosario y dejó un mensaje especialmente dirigido a quienes tienen la responsabilidad de investigar y juzgar al crimen organizado. Aunque destacó que las estadísticas muestran una mejora en la situación del narcotráfico en la ciudad, advirtió que todavía queda una parte importante del entramado por desarmar y apuntó no solo contra quienes terminan en prisión, sino también contra quienes permiten que las organizaciones funcionen.
“Hay mucho que corregir, hay mucho que limpiar todavía y lo vamos a seguir haciendo”, afirmó Rosatti durante el acto de juramento del nuevo juez federal Florentino Malaponte, realizado en la Cámara Federal de Rosario. La definición llegó después de un repaso por la respuesta institucional que comenzó a construirse en la ciudad frente al avance del narcotráfico y que, según el titular de la Corte, permitió mejorar algunos de los principales indicadores de violencia.
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Rosatti recordó que hace cuatro años la Corte había elegido Rosario para realizar un encuentro destinado a poner el problema del narcotráfico en el centro de la escena. Ahora, al evaluar lo ocurrido desde entonces, consideró que hubo una reacción de las instituciones y de la propia sociedad, aunque evitó dar por cerrada la pelea. “Esto no ha terminado ni mucho menos, ni mucho menos, ni mucho menos”, remarcó.
El presidente del máximo tribunal sostuvo que detrás del delito visible existe un “entramado muy complejo” que requiere investigaciones más amplias. “No se agota con el delincuente que puede hoy estar en la cárcel”, explicó, y señaló que las organizaciones también dependen de quienes lavan el dinero, brindan protección o simplemente adoptan conductas de “mirar para otro lado”. Para Rosatti, avanzar sobre esos eslabones resulta indispensable para evitar que la persecución penal termine concentrándose únicamente en los integrantes más expuestos de las estructuras criminales.

En ese punto, el mensaje también alcanzó a los integrantes del Poder Judicial. Rosatti reconoció a los fiscales y jueces provinciales y federales que, según dijo, “honraron el cargo”, pero marcó una diferencia con quienes se apartan de sus obligaciones. “Los que no honran el cargo deben merecer el condigno castigo”, sostuvo, en una jornada atravesada precisamente por referencias a casos de corrupción dentro de la Justicia federal rosarina.
El escenario quedó expuesto poco antes, cuando el presidente de la Cámara Federal de Rosario, Aníbal Pineda, destacó los avances institucionales y el impacto de la implementación del sistema acusatorio, pero también mencionó una situación inédita en el fuero: dos jueces con prisión preventiva. Se trata de Marcelo Bailaque, procesado por lavado de dinero y quien renunció antes de enfrentar un proceso de destitución, y Gastón Salmain, procesado por el presunto cobro de coimas a cambio de fallos, cuyo jury comenzará el próximo 6 de octubre.
La discusión sobre la integridad de la Justicia apareció también en la intervención del juez federal de Garantías Daniel Rodríguez Da Cruz, quien se refirió a la corrupción dentro del propio Poder Judicial. Las referencias cobraron particular peso en el acto porque Malaponte asumió un cargo que permanecía vacante desde hacía diez años, en un fuero que durante largo tiempo tuvo dificultades para completar su estructura.
A Malaponte, a quien aclaró que no conocía previamente, Rosatti le dejó una recomendación que sintetizó buena parte de su discurso. “Hay muchas tentaciones en esta ciudad. Le pido que no pierda la ‘doble H’: humildad y honestidad”, le dijo. Y agregó una definición sobre la responsabilidad que implica ejercer la magistratura: “Se es juez las 24 horas del día, los 365 días del año”.
El Gobierno y el refuerzo de la Justicia federal
El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, destacó durante la jornada la cantidad de vacantes que fueron cubiertas en el fuero durante la gestión de Javier Milei. Su intervención estuvo alineada con la idea de que el Estado necesita fortalecer sus propias estructuras para enfrentar a organizaciones que, durante años, lograron aprovechar las debilidades de distintos organismos.
“El crimen está organizado, pero ahora el Estado también está más organizado”, afirmó Mahiques. La frase buscó resumir el cambio de estrategia que el Gobierno pretende mostrar frente al narcotráfico, con mayor coordinación entre las fuerzas de seguridad y la Justicia y una apuesta por avanzar sobre las estructuras económicas que sostienen a las organizaciones.

Rosatti, sin embargo, evitó presentar la situación como un problema ya resuelto. En su intervención volvió sobre la metáfora del “reflector” que había utilizado cuatro años atrás: cuando se ilumina un problema, explicó, aquello que estaba claro se vuelve todavía más visible, pero también quedan expuestas las zonas oscuras.
“Hay mucho que corregir, hay mucho que limpiar todavía y lo vamos a seguir haciendo”, insistió. Y planteó que el compromiso institucional debe continuar precisamente sobre esas zonas que todavía no fueron alcanzadas por la respuesta del Estado.
Del encuentro participaron además integrantes de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, en una jornada que combinó el respaldo institucional a los magistrados que enfrentan al narcotráfico con un reconocimiento explícito de los problemas que persisten dentro de la propia Justicia.
MSS