El doctor en sociología, Daniel Schteingart, estuvo en Ronda de Investigación por la pantalla de +Perfil y analizó los resultados de las elecciones en Brasil, explicó cómo utilizó inteligencia artificial para proyectar el escrutinio en tiempo real y señaló los cambios en el voto de Lula y Bolsonaro.
Las elecciones en Brasil dejaron un escenario marcado por el crecimiento de Bolsonaro y una pérdida de votos de Lula en distintos sectores del electorado. Con respecto al sistema electoral brasileño, Daniel Schteingart comentó que, “la idea era tratar de ver cómo predecir el resultado final. Entonces, el método es ver cómo viene un municipio y extrapolar al 100%, teniendo en cuenta que los municipios vienen medio distinto”.
La inteligencia artificial tuvo un papel central en ese proceso. “Y ahí es donde la IA me ayudó armando un modelito sofisticado que yo hubiera tardado mucho tiempo en hacer”, planteó.
El investigador también desarrolló un sistema para actualizar las proyecciones automáticamente: “Me armé un programita que me traía cada 30 segundos del Tribunal Electoral de Brasil, me traía los resultados, me los procesaba, y me hacía todo este ejercicio de proyección en tiempo real”.
Y resumió el resultado de ese trabajo: “Entonces, cada 30 segundos se me iba actualizando la proyección. Y bueno, tempranamente me dio 47, 45 y la pegó muy bien”.
El voto de Lula perdió fuerza en casi todas las franjas
Para Schteingart, uno de los principales datos de la elección fue que Lula perdió apoyo en prácticamente todos los segmentos, aunque mantuvo determinadas fortalezas. “Sí, o sea, Lula perdió votos en casi todas las franjas y Bolsonaro ganó votos en casi todas las franjas”, indicó en +Perfil, el nuevo medio de Editorial Perfil.
El sociólogo aclaró que esto no significa que Lula haya dejado de tener un voto mayoritario entre los sectores de menores ingresos: “No, significa que en los pobres gana por menos diferencia de lo que ganó en 2022”.
Según analizó, el cambio más significativo se produjo en las ciudades pequeñas. “Ahora, el único cambio que sí es relevante y que hay que explorarlo más, que detectamos, es que Lula sobre todo perdió votos en las localidades chicas, en las de menos de 10.000 electores, ahí es donde pierde más votos y en las grandes ciudades casi no pierde votos”, expresó.
Schteingart señaló además una posible transformación del perfil electoral del progresismo brasileño: “Pareciera haber alguna tendencia hacia ese progresismo urbano de nivel educativo alto, que ya se ve mucho en las socialdemocracias europeas”.
Economía, cultura y giro hacia la derecha
El resultado brasileño tampoco puede explicarse solamente por la situación económica, según el investigador. “Claramente hay un tema de la región, más de Sudamérica que de Centroamérica, que es que a los oficialismos les ha ido muy mal, eso claramente, o sea, hay como una insatisfacción permanente que lleva al cambio”, describió.
Por eso, consideró que también debe observarse el cambio cultural: “Lo que se viene viendo es un corrimiento a la derecha en materias culturales, en materia religiosa, en materia de seguridad, en materia de aborto, toda esa agenda la agarra mejor, la catura mejor a la derecha”.