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DESAFÍO ENERGÉTICO

Gas, petróleo y energía nuclear: Europa redefine su matriz energética ante el nuevo escenario mundial

La ruptura del vínculo energético entre Europa y Rusia obligó a los países del continente a buscar nuevas fuentes de abastecimiento.

Petróleo
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La guerra y las tensiones geopolíticas modificaron profundamente la relación energética entre Europa y Rusia. El periodista y corresponsal desde Francia, Juan Pablo Francia sostuvo que detrás de la ruptura también existen intereses estratégicos de Estados Unidos, que históricamente se opuso a una mayor asociación entre Europa y Moscú.

Según Francia, la relación energética entre ambas partes no debería entenderse únicamente como una dependencia europea del gas ruso, sino como una interdependencia comercial. “Uno vende, uno compra, hay una relación de tipo comercial que favorecía sobre todo a Europa y a Rusia”, explicó en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.

La ruptura de ese vínculo obligó a los países europeos a reemplazar el gas que llegaba directamente a través de gasoductos por otras alternativas, entre ellas el gas natural licuado.

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El gas licuado y los costos de una nueva infraestructura

El reemplazo del gas ruso implica un proceso mucho más complejo y costoso. El gas natural licuado debe ser transportado en barcos, posteriormente regasificado y finalmente incorporado a las redes de distribución.

Néstor Sclauzero explicó que Argentina también participa de este mercado mediante la importación de gas licuado y señaló que el proceso requiere una infraestructura específica. A diferencia del gas que llegaba directamente por gasoductos, el GNL necesita ser convertido nuevamente a estado gaseoso antes de ingresar al sistema. Esta diferencia tiene un impacto directo en los costos y obliga a Europa a administrar una infraestructura energética más compleja.

Francia mantiene su apuesta por la energía nuclear

Mientras Alemania avanzó en el cierre de sus centrales nucleares, Francia mantiene una posición diferente. El país depende fuertemente de la energía nuclear para la generación de electricidad y, según explicó Francia, no existe actualmente un consenso político para abandonar esa fuente de manera inmediata.

Sin embargo, el cambio climático también genera dificultades para las centrales. Durante períodos de altas temperaturas, algunos reactores deben reducir o detener su funcionamiento porque el aumento de la temperatura de los ríos afecta el agua utilizada para refrigerarlos.

Francia explicó que existe una discusión a largo plazo sobre el reemplazo progresivo de la energía nuclear por fuentes consideradas más limpias, pero aclaró que no se trata de una transformación que pueda concretarse en el corto plazo. “Se habla, sí, de un proceso a largo plazo de ir reemplazando por energías más limpias la energía nuclear, pero no es algo en el corto plazo”, sostuvo.

Alemania y el límite de las energías renovables

Alemania aparece como uno de los principales ejemplos de las dificultades que plantea la transición energética. El país desarrolló una fuerte apuesta por fuentes renovables como la energía eólica, pero su capacidad de generación no siempre alcanza para cubrir una demanda industrial elevada.

La discusión plantea así una contradicción: las energías renovables permiten reducir las emisiones contaminantes, pero dependen de condiciones naturales y requieren sistemas capaces de almacenar la electricidad generada cuando existe un excedente.

En ese contexto, las baterías de gran escala aparecen como una de las alternativas para administrar la producción energética y evitar que el excedente se pierda.

Estados Unidos y el impacto del petróleo

El escenario energético también tiene consecuencias directas en Estados Unidos. A pesar de haber aumentado considerablemente su producción de petróleo en los últimos años, el país continúa expuesto a las variaciones del mercado internacional.

El columnista desde Estados Unidos, Norman Poswell señaló que el precio del barril se acercó a los 90 dólares y que ese incremento repercute directamente sobre los consumidores estadounidenses. “El precio sigue aumentando, es un tema muy sensible en la población”, afirmó.

El impacto se refleja especialmente en el precio de los combustibles. Según Poswell, el valor del galón ronda los cuatro dólares y registró un aumento superior al 34% desde el comienzo de la guerra en Irán.

La evolución del precio del petróleo, además de afectar el bolsillo de los consumidores, puede convertirse en un factor político relevante y tener influencia sobre la opinión pública.

España apuesta por una vida cotidiana cada vez más eléctrica

La transformación de la matriz energética también puede observarse en la vida cotidiana. En España, Marcelo Molina explicó que la electricidad ocupa un lugar predominante en los hogares. “Básicamente es eléctrico, todo es eléctrico”, señaló al describir el funcionamiento de las viviendas españolas.

Según explicó, el gas tiene mayor presencia en propiedades antiguas, mientras que las construcciones nuevas tienden a utilizar sistemas eléctricos tanto para cocinar como para calefaccionar.

El proceso está acompañado por regulaciones vinculadas a la seguridad y a las inspecciones necesarias para las instalaciones de gas. Sin embargo, la electricidad tampoco representa una alternativa económica para los hogares.

Brasil, Vaca Muerta y una nueva oportunidad para Argentina

En Brasil, la situación es diferente según la región. Juan Pablo de la Fuente explicó que en San Pablo las cocinas son principalmente a gas, mientras que las necesidades energéticas varían considerablemente entre el norte y el sur del país.

Brasil también busca nuevas fuentes de abastecimiento frente a la disminución de las reservas de gas de Bolivia. En ese escenario, Vaca Muerta aparece como una posible fuente de provisión para el sur brasileño, tanto para los hogares como para las industrias.

“Hay una expectativa de que Vaca Muerta, con la caída de las reservas de Bolivia, Vaca Muerta sea proveedor de gas para el sur”, explicó De la Fuente. Existen diferentes proyectos para transportar ese gas, entre ellos alternativas que contemplan el paso por Bolivia, Paraguay o conexiones directas hacia el sur.

El gran desafío: almacenar la energía

Brasil posee una matriz energética con fuerte presencia hidroeléctrica y también cuenta con un importante desarrollo de energía eólica y solar. El crecimiento de estas fuentes puede generar momentos de exceso de producción.

De la Fuente señaló que uno de los grandes negocios energéticos de los próximos años será encontrar mecanismos para almacenar ese excedente. “Hoy uno de los grandes negocios para los próximos años es las baterías”, afirmó.

El almacenamiento permitiría aprovechar la energía generada en momentos de baja demanda y utilizarla posteriormente, evitando pérdidas y ayudando a estabilizar las redes eléctricas.

El desafío energético del futuro, entonces, no consiste únicamente en producir más electricidad o reemplazar los combustibles fósiles. También será necesario encontrar formas eficientes de transportar, administrar y almacenar esa energía. Europa, Estados Unidos, Brasil y Argentina enfrentan ese desafío desde realidades diferentes, pero con un mismo objetivo: garantizar el abastecimiento en un escenario internacional cada vez más condicionado por la geopolítica y el cambio climático.