En un escenario de mayor estabilidad cambiaria y con la mirada ya puesta en 2027, el especialista en finanzas Mariano Ricciardi, de BDI Consultora, recomendó revisar la composición de las carteras y reducir la concentración en activos locales. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, sostuvo que la prioridad debería pasar por proteger el patrimonio mediante una mayor diversificación.
“Con un ojo puesto en 2027 yo priorizaría el resguardo patrimonial y ahí tenemos que armar una cartera diversificada”, afirmó. Para Ricciardi, esa estrategia implica incorporar activos internacionales y disminuir la dependencia que los argentinos ya tienen respecto de la economía doméstica.
Oro, tecnológicas y activos internacionales
Dentro de las alternativas mencionadas, Ricciardi puso el foco en el oro y en acciones de grandes compañías internacionales. Entre los ejemplos señaló a Google, Amazon y Meta, empresas que, según su análisis, mostraron capacidad para atravesar diferentes crisis y ganar participación dentro de los grandes índices bursátiles.
La recomendación apunta principalmente a evitar que todos los ahorros estén expuestos al mismo riesgo. El especialista considera que una cartera con activos internacionales puede ayudar a compensar eventuales cambios políticos, económicos o cambiarios dentro de Argentina.
Ricciardi aclaró, sin embargo, que la composición depende siempre del perfil de cada inversor. No todas las alternativas tienen el mismo nivel de volatilidad ni resultan adecuadas para quienes buscan simplemente preservar capital.
El S&P 500 como opción para el pequeño ahorrista
Al ser consultado sobre alternativas accesibles para personas con menor capital, Ricciardi mencionó específicamente al S&P 500. “Para el intermedio sí”, respondió al analizar si podía ser una opción adecuada para ese tipo de inversor.
También destacó el acceso mediante Cedears, que permiten exponerse desde Argentina a activos del exterior. “Con 50 mil pesos puede comprarlo y va a estar comprado en las 500 empresas más grandes del mundo”, explicó Ricciardi al dimensionar la posibilidad de diversificar incluso con montos relativamente bajos.
El argumento se relaciona con la elevada exposición que ya poseen los argentinos al riesgo doméstico. “Nosotros ya estamos invertidos, todo nuestro patrimonio está en Argentina, nuestro ingreso es en pesos, nuestro patrimonio, nuestra propiedad, nuestra casa es en pesos”, señaló.
Las obligaciones negociables perdieron atractivo
Ricciardi también analizó las obligaciones negociables, uno de los instrumentos que ganó protagonismo durante los últimos años. Según explicó, después del blanqueo de capitales algunas emisiones llegaron a ofrecer rendimientos muy elevados en dólares, pero el aumento de la demanda fue reduciendo progresivamente esas tasas.
“Cuando las obligaciones negociables, que fue la inversión, el boom de los últimos años, post blanqueo, empezaron rindiendo 12% anual en dólares, libre de impuestos, la TIR fue comprimiendo, cada vez rendía menos”, sostuvo. De acuerdo con su análisis, actualmente algunas alternativas ofrecen retornos cercanos al 5% o 5,5% anual.
Para Ricciardi, esos niveles obligan a comparar con mayor detenimiento otras posibilidades disponibles fuera del mercado local. La menor rentabilidad potencial de las ON vuelve más relevante la búsqueda de instrumentos que permitan diversificar tanto por activo como por geografía.
“Es momento de buscar otras alternativas”
El horizonte político de 2027 aparece como uno de los motivos para anticipar esa estrategia. Aunque todavía exista tiempo hasta el próximo proceso electoral, Ricciardi considera que el inversor debería pensar con anticipación cómo proteger su patrimonio frente a posibles cambios de escenario.
“Entonces es momento de buscar otras alternativas y diversificar y tratar de salir del riesgo argentino”, concluyó. Su planteo parte de una idea sencilla: si los ingresos, las propiedades y buena parte de los ahorros ya dependen de Argentina, incorporar activos internacionales puede funcionar como una herramienta para distribuir mejor el riesgo.