Las metas de inflación y crecimiento para 2027 planteadas en el proyecto de Presupuesto quedaron bajo análisis por las dificultades que podrían surgir para alcanzarlas. La proyección oficial contempla un crecimiento del 4% del PBI y una inflación promedio del 21,1% para el próximo año.
En una nueva emisión de Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, Isaac Rudnick, director del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), cuestionó la posibilidad de concretar esas metas y puso el foco en la evolución de los alimentos, los servicios y el mercado interno. También advirtió que un eventual crecimiento podría concentrarse en determinados sectores mientras una parte importante de la sociedad continúa atravesando una reducción de sus recursos.
Las dudas sobre las metas del Presupuesto 2027
Rudnick comenzó por poner en contexto las proyecciones de los presupuestos nacionales. Según recordó, históricamente los proyectos elaborados durante un año no necesariamente reflejaron lo que finalmente ocurrió durante el período siguiente.
En ese sentido, sostuvo que las estimaciones oficiales pueden incluir modificaciones tanto al alza como a la baja de determinadas variables. También recordó que, en diferentes períodos, se utilizaron proyecciones de crecimiento y recaudación que luego terminaron alejándose de la evolución efectiva de la economía.
Al referirse específicamente a la inflación prevista para 2027, el director del ISEPCI fue más crítico y sostuvo: "El de la inflación, bueno, sí, es cuestionable".
La estrategia para bajar la inflación
Según Rudnick, la política económica actual busca reducir la inflación mediante una contracción del mercado interno. El mecanismo, de acuerdo con su interpretación, implica un menor nivel de actividad en los sectores vinculados con el consumo doméstico.
El comportamiento de los precios durante los próximos meses constituye uno de los principales interrogantes. El economista señaló que, pese al registro de una inflación mensual del 1,7% mencionado durante el programa, existen presiones específicas sobre algunos componentes de la canasta.
En particular, puso el foco en los alimentos, que según indicó podrían registrar nuevos aumentos durante septiembre.
Alimentos y canasta básica bajo presión
Rudnick señaló que los alimentos que integran la canasta básica ya habían registrado aumentos superiores al nivel general mencionado para agosto. Según detalló, la canasta está compuesta por 57 productos y algunos de los artículos de mayor consumo tuvieron incrementos todavía más elevados.
Entre los ejemplos mencionó productos como papas y cebollas, además de otros alimentos de consumo masivo. Su planteo es que la evolución de estos productos puede dificultar una desaceleración sostenida de la inflación.
En este punto, sostuvo que "no hay ninguna perspectiva de que esa proporción vaya a cambiar", en referencia a la diferencia entre el comportamiento general de la canasta y el de los productos con mayor peso en el consumo cotidiano.
Tarifas y combustibles suman presión
Otro de los componentes señalados fueron los servicios y las tarifas. Para Rudnick, la proporción de aumentos de estos rubros tampoco presenta señales claras de modificación en el corto plazo.
A esto se suma el impacto del precio de los hidrocarburos sobre los combustibles. La evolución del petróleo puede trasladar presión hacia otros precios de la economía, especialmente por su incidencia sobre los costos de transporte y producción.
El economista señaló que hasta ahora el Gobierno logró contener parte de esos incrementos para evitar un traslado directo a los precios. Sin embargo, planteó que todavía resta observar cuánto tiempo puede sostenerse esa estrategia.
El crecimiento del 4% y la distribución sectorial
Rudnick también cuestionó la forma en que debe interpretarse la meta de crecimiento del 4% del PBI. A su entender, una cifra agregada puede ocultar diferencias importantes entre los distintos sectores de la economía.
El director del ISEPCI sostuvo que determinadas actividades vinculadas con las exportaciones podrían crecer a un ritmo superior al promedio. Entre ellas mencionó hidrocarburos, productos agropecuarios, economía del conocimiento y minería.
En contraposición, planteó que otros sectores vinculados con el mercado interno atraviesan una dinámica descendente. Por eso afirmó que "el crecimiento del 4%, así planteado en general, en realidad no está dando una lectura de lo que puede llegar a suceder en el 2027 en el conjunto de la sociedad".
La brecha entre los sectores exportadores y el mercado interno
El planteo de Rudnick apunta a que una expansión del producto no necesariamente se traduciría de manera uniforme sobre el conjunto de la economía. La evolución favorable de determinadas actividades podría convivir con un menor nivel de consumo y de ingresos en otros sectores.
En ese sentido, sostuvo que los sectores vinculados con hidrocarburos, agro, economía del conocimiento y minería podrían ubicarse por encima del crecimiento promedio proyectado, mientras que buena parte del mercado interno continuaría atravesando dificultades.
Para el economista, esta diferencia es relevante porque el resultado agregado del PBI no permite por sí solo conocer cómo se distribuye el crecimiento entre las distintas actividades y grupos de la sociedad.
El impacto del ajuste sobre los ingresos
Rudnick también hizo hincapié en la situación de los hogares que dependen principalmente del mercado interno. Según su análisis, el ajuste no solamente limita la posibilidad de beneficiarse de una eventual expansión del producto, sino que también puede traducirse en una reducción de los recursos disponibles.
"La mayoría de la sociedad está viviendo una situación de ajuste muy fuerte", afirmó. A partir de ese diagnóstico, sostuvo que una parte importante de la población podría continuar atravesando dificultades aun si algunos sectores muestran tasas elevadas de crecimiento.
El economista fue más allá y señaló que, bajo el escenario que describe, una porción de la sociedad no solamente quedaría al margen del crecimiento, sino que estaría atravesando "un decrecimiento, una reducción de sus recursos".
Presiones para flexibilizar el ajuste
Durante su intervención, Rudnick también planteó que existen sectores relevantes de la economía que estarían presionando para modificar parcialmente la intensidad del ajuste. Incluyó tanto a grupos locales como a empresas multinacionales y a sectores que se encuentran entre los beneficiados por la actual etapa.
Según su lectura, esas presiones apuntarían a que una parte de los recursos vuelva al circuito de consumo y a la adopción de otras medidas destinadas a modificar el ritmo del ajuste.
Al mismo tiempo, recordó que el Gobierno viene sosteniendo públicamente que no tiene previsto flexibilizar su estrategia. Rudnick marcó así una tensión entre la continuidad del programa económico y las demandas de distintos sectores productivos.
El escenario que queda abierto para 2027
El principal interrogante planteado por Rudnick quedó concentrado en la posibilidad de sostener el actual esquema durante el comienzo de 2027. A su entender, la continuidad del ajuste puede profundizar las diferencias entre los sectores exportadores y aquellos que dependen del mercado interno.
También será determinante la evolución de los alimentos, las tarifas y los combustibles, tres componentes que pueden ejercer presión sobre la inflación durante los próximos meses.
En ese contexto, Rudnick dejó planteada la necesidad de observar cómo evolucionan las variables económicas una vez iniciado el próximo año. "Quiero ver qué es lo que va a pasar a principio del año que viene", señaló.