El financiamiento de los vencimientos de deuda de 2027 volvió al centro del debate económico ante el reciente aumento del riesgo país y el mayor costo exigido por los inversores. Mientras el Gobierno sostiene que cuenta con los dólares necesarios para cumplir sus compromisos, en Ronda de Economistas, por +Perfil, los especialistas analizaron las señales que muestran los mercados y el impacto que podría tener el escenario político internacional sobre los activos argentinos.
Fernando Meaños contrapuso el mensaje oficial con algunos de los indicadores que siguen los inversores. “La suba del riesgo país, los resultados de la licitación, la exigencia de una tasa mayor, digo, eso también es una señal de que algunas dudas van apareciendo”, sostuvo.
El riesgo país volvió a encender las alertas
El movimiento reciente de los bonos soberanos volvió a colocar al riesgo país entre las variables centrales. El indicador superó los 600 puntos básicos durante los últimos días de septiembre, después de haber rondado los 400 puntos en julio, en un contexto marcado tanto por factores internacionales como por interrogantes locales sobre reservas y financiamiento.
Meaños lo definió como “el indicador que tiene alerta a todo el mundo económico desde hace ya un par de semanas”. La preocupación no se limita a su nivel: cuanto mayor es el rendimiento exigido a los bonos argentinos, más costoso resulta para el Tesoro intentar recuperar un acceso sostenido al mercado voluntario de deuda.
La última licitación también dejó señales mixtas. El Tesoro consiguió renovar prácticamente la totalidad de los vencimientos, pero debió reconocer mayores rendimientos en algunos instrumentos y volvió a evitar una colocación del Bonar 2029 en dólares para no convalidar el costo financiero que reclamaba el mercado.
“El mercado está con muchísimas dudas”
Para Santiago Llull, el escenario debe analizarse dentro de un contexto de fuerte volatilidad. “El mercado está con muchísimas, muchísimas dudas”, afirmó el analista financiero al describir la actitud que mantienen los inversores frente a los activos argentinos.
Llull señaló que parte de la atención se trasladará ahora hacia acontecimientos políticos externos, entre ellos el proceso electoral de Brasil y posteriormente las elecciones de medio término en Estados Unidos. Según su análisis, esos resultados pueden modificar las condiciones internacionales y el marco político dentro del cual se desenvuelve la Argentina.
La relación con Estados Unidos ocupa un lugar particular en esa evaluación por el vínculo que el Gobierno de Javier Milei mantiene con la administración norteamericana. Para Llull, los inversores también intentan determinar hasta qué punto las condiciones políticas internacionales pueden repercutir sobre el respaldo financiero y diplomático que recibe la Argentina.
Política y economía, dos variables difíciles de separar
Nicolás Taiariol, economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), coincidió en que los movimientos financieros no pueden analizarse independientemente de la política. “Yo creo que lo financiero y lo económico está íntimamente ligado con lo político”, afirmó.
El economista destacó especialmente la importancia de Brasil y Estados Unidos para la Argentina. “Argentina está inserta en un subcontinente, Sudamérica, en un continente y en un mundo, por lo cual lo que pase en estos países, principalmente Brasil y Estados Unidos, que son dos países íntimamente ligados con Argentina, obviamente va a repercutir”, explicó.
Sin embargo, Taiariol evitó anticipar la magnitud que podría tener ese efecto. “La pregunta es, bueno, ¿cuánto va a repercutir? Algo que no sabemos cómo va a resolverse”, sostuvo.
El desafío del financiamiento para 2027
La evolución del riesgo país resulta especialmente relevante porque el Gobierno contempla nuevas emisiones de deuda como parte de su estrategia financiera para el próximo año. El programa incluye, entre otras fuentes, la colocación de alrededor de USD 5.000 millones en Bonar 2029, una alternativa que se vuelve más costosa mientras permanezcan elevados los rendimientos exigidos por los inversores.
El escenario no implica que la Argentina enfrente automáticamente un problema para cumplir sus vencimientos, pero sí introduce interrogantes sobre el costo y las fuentes de financiamiento que estarán disponibles. La acumulación de reservas también aparece entre las variables observadas por el mercado, junto con las tasas internacionales y la evolución de los bonos soberanos.
Por eso, Meaños volvió a concentrar la discusión en la señal que ofrecen los activos financieros. “La preocupación por el riesgo país” permanece en el centro del análisis, sostuvo, mientras el mercado intenta determinar si la reciente volatilidad responde principalmente al escenario internacional o anticipa mayores dificultades para financiar los compromisos argentinos de 2027.