El litio se perfila como uno de los sectores con mayor potencial para aportar dólares a la economía argentina durante los próximos años, aunque todavía se encuentra lejos de alcanzar la magnitud de Vaca Muerta. “Yo creo que menor, pero eso no significa que no va a ser relevante, sin lugar a dudas lo va a ser”, explicó Gigante en diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
Para el especialista, una de las principales fortalezas del mineral está en la demanda internacional. “La demanda es totalmente exógena en la Argentina”, señaló, y proyectó que “el tema litio va a ser uno de los grandes aportadores en divisas para los próximos años”.
Demanda, precios y valor agregado del litio argentino
Gigante descartó que en el mediano plazo las nuevas tecnologías puedan desplazar al litio de las baterías. “No veo en el mediano plazo un cambio de tecnología que haga que esa demanda de litio se termine”, sostuvo. Además, destacó que entre 2024 y 2025 la producción mundial creció un 25%.
El precio del litio también juega un papel central. Actualmente, el carbonato de litio ronda los US$20.000 por tonelada, un nivel que el experto considera razonable para el mercado. “Hoy en día está a 20 mil dólares la tonelada, un precio razonable que sirve para el país”, afirmó.
Frente a las críticas que describen al litio argentino como una exportación de bajo valor agregado, Gigante marcó una diferencia: “Lo que exporta Argentina es carbonato de litio, que es un compuesto químico que es difícil de fabricar”. Por eso, enfatizó: “Nosotros estamos exportando valor agregado, no es que exportamos el mineral litio crudo”.
Argentina, además, cuenta con experiencia acumulada desde 1997. “Tiene todo un ecosistema de conocimiento, de inversiones, infraestructura y de tiempo”, explicó.
El desafío de Argentina: avanzar en la cadena de valor del litio
Para Gigante, el país no necesariamente debe fabricar baterías completas para aprovechar las oportunidades. “Hay puntos intermedios del eslabón de la cadena de valor del litio para la fabricación de baterías que Argentina puede participar”, sostuvo, aunque advirtió que hacen falta “políticas públicas” e incentivos.
El especialista también señaló una oportunidad vinculada con las futuras baterías de estado sólido: “Argentina se está perdiendo la oportunidad, justamente, de empezar a pensar en esas baterías”, mientras China domina la tecnología actual.
La crítica al RIGI para el desarrollo del litio
Respecto del RIGI, su mirada es crítica. “Yo no concuerdo de haberlo aplicado en el litio. Sí haberlo aplicado en el cobre”, afirmó.
Según Gigante, el litio ya contaba con un ecosistema consolidado y con una ley de inversiones mineras que otorgaba “30 años de estabilidad fiscal” y otros beneficios. “En el caso del litio en particular yo creo que no es un incentivador demasiado fuerte”, concluyó.