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RDC: cómo se diferencian Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en la lucha contra el narcotráfico

En Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, Eleonora Gosman explicó por qué Lula rechaza calificar como terroristas a las bandas narco y cómo esa postura contrasta con las propuestas de Flávio Bolsonaro.

Debate entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro
Lula y Flávio Bolsonaro chocan por la inseguridad en Brasil y sus propuestas contra el narcotráfico | Perfil

La inseguridad y el avance del narcotráfico se convirtieron en ejes de la disputa política en Brasil, donde Lula da Silva y Flávio Bolsonaro sostienen posiciones diferentes sobre cómo enfrentar a las organizaciones criminales. Entre las propuestas en discusión aparecen una mayor intervención del Estado federal, la creación de un Ministerio de Seguridad Pública y la posibilidad de calificar a las bandas narco como organizaciones terroristas.

En Ronda de Corresponsales, por +Perfil, la corresponsal en Brasil, Eleonora Gosman, analizó las diferencias entre ambos sectores y advirtió sobre la expansión internacional de las redes criminales. También señaló que el fenómeno puede tener consecuencias para la Argentina y que la situación económica argentina se utiliza como argumento en la campaña política brasileña.

Lula propone reforzar el papel del Estado federal en seguridad

Gosman señaló que la seguridad fue uno de los pocos temas del debate político brasileño en los que hubo una discusión más concreta. El punto central, según explicó, es cómo lograr que el Estado federal tenga una intervención más directa en la lucha contra el narcotráfico y las organizaciones criminales.

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La corresponsal recordó que la Constitución brasileña de 1988 estableció un esquema en el que los estados tienen responsabilidades centrales en materia de seguridad y que, según su descripción, recurrían al auxilio federal cuando la situación alcanzaba niveles críticos.

Frente a ese escenario, Lula propone ampliar la participación del Gobierno federal y mejorar la coordinación entre las distintas jurisdicciones. Una de sus iniciativas es crear un Ministerio de Seguridad Pública, una estructura que actualmente no existe como cartera independiente, ya que el área funciona dentro del Ministerio de Justicia.

Flávio Bolsonaro propone endurecer la respuesta contra el narcotráfico

La propuesta de Lula contrasta con la posición de Flávio Bolsonaro, quien, según Gosman, volvió a plantear la incorporación de Brasil al denominado Escudo de las Américas. La corresponsal señaló que esa iniciativa no cuenta con el respaldo de algunos sectores clave de las Fuerzas Armadas brasileñas.

Otro punto de divergencia es la calificación de las organizaciones criminales. Flávio Bolsonaro sostiene que las bandas dedicadas al narcotráfico deben ser consideradas organizaciones terroristas y plantea recuperar el control de las zonas más afectadas por su actividad.

Gosman mencionó especialmente a las favelas de Río de Janeiro, San Pablo y otras regiones, que se encuentran entre los territorios más castigados por la violencia vinculada con el crimen organizado. La discusión, sostuvo, no se limita a los barrios populares, sino que también involucra las estructuras económicas y financieras que sostienen a estas redes.

Por qué Lula rechaza llamar terroristas a las bandas narco

Según explicó Gosman, Lula rechaza la categoría de narcoterrorismo porque considera que las organizaciones criminales brasileñas tienen características, objetivos y estructuras económicas diferentes de las asociadas al terrorismo. Para el mandatario, el análisis debe contemplar tanto la violencia que ejercen como la riqueza que acumulan.

La corresponsal puso como ejemplos al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho. Señaló que, aunque algunos integrantes y jefes operan en las favelas, quienes ocupan los niveles superiores de esas organizaciones pueden vivir en barrios ricos y llevar estilos de vida alejados de los territorios donde se concentra parte de la violencia.

La distinción apunta a que el combate al narcotráfico no se limite a los lugares donde se producen los enfrentamientos o se distribuyen las drogas. También pone en discusión las redes de poder y los circuitos económicos que permiten a las organizaciones criminales acumular y blanquear dinero.

La expansión del crimen organizado también preocupa a la Argentina

Gosman advirtió que la internacionalización de las organizaciones criminales es un aspecto central del problema. Según planteó, la expansión de estas redes puede aumentar los riesgos para otros países de la región, incluida la Argentina.

"En la Argentina, podemos ser cada vez más víctimas", afirmó la corresponsal al referirse a la posibilidad de que estas organizaciones amplíen su presencia en el país. Mencionó tanto la provincia de Buenos Aires como sectores de la Ciudad de Buenos Aires entre los territorios que podrían verse afectados.

La periodista también describió mecanismos de lavado de dinero vinculados con actividades empresariales. Como ejemplo, señaló que algunas organizaciones criminales controlarían estaciones de servicio, una actividad que, según su explicación, puede servir para introducir fondos de origen ilícito en circuitos comerciales formales.

La cuestión expone que el narcotráfico no opera únicamente a través de la venta de drogas o del control territorial. Su dimensión económica y transnacional también plantea desafíos para las autoridades encargadas de investigar el lavado de activos y la circulación de recursos entre países.

La situación argentina aparece en el debate político brasileño

Durante el segmento, Jorge Elías señaló que la situación de la Argentina también fue mencionada en el debate brasileño. Gosman confirmó que el ejemplo argentino aparece en los discursos de campaña de Lula como una referencia negativa sobre las consecuencias económicas del gobierno de Javier Milei.

Según la corresponsal, las críticas se concentran en la pobreza, la inflación, el deterioro de los salarios y la situación de las jubilaciones. Esos argumentos se utilizan para contrastar la realidad económica argentina con la brasileña y para cuestionar el rumbo adoptado por el Gobierno de Milei.