Rockbridge, un grupo vinculado al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y al empresario tecnológico Peter Thiel, desembarcó en Brasil con propuestas de afiliación dirigidas a empresarios y referentes de sectores estratégicos. Las condiciones económicas para sumarse, con aportes anuales de hasta un millón de dólares, despertaron interrogantes sobre sus objetivos y su influencia en el país.
En una nueva edición de Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, el conductor Jorge Elías dialogó con la corresponsal en Brasil, Eleonora Gosman, sobre la expansión del grupo y sus contactos con compañías brasileñas y sectores políticos. La llegada de sus representantes puso en discusión el alcance de una organización que reúne intereses vinculados con la tecnología, la defensa, la seguridad y la inteligencia artificial.
Qué es Rockbridge y quiénes están detrás del grupo
Rockbridge fue fundado por JD Vance y Peter Thiel, empresario conocido por su vínculo con la compañía Palantir. Según lo expuesto en el segmento, el grupo reúne a figuras de áreas como la tecnología espacial, los criptoactivos, la defensa, la seguridad y la inteligencia artificial.
La organización busca generar influencia en ámbitos sociales y colectivos, de acuerdo con los objetivos que se le atribuyen a partir de sus propias declaraciones. Su perfil fue comparado durante el diálogo con el de otros espacios de encuentro de élites internacionales, aunque con un foco específico en sectores tecnológicos y estratégicos.
El desembarco de Rockbridge en Brasil y sus contactos empresariales
La llegada del grupo a Brasil incluyó propuestas de afiliación dirigidas a empresarios locales. Entre las compañías con las que habría mantenido contactos se mencionaron BTG Pactual y JBS, una firma brasileña de la industria frigorífica con presencia internacional.
También se mencionaron contactos con sectores de la derecha brasileña y con el entorno de Flávio Bolsonaro. Sin embargo, durante el segmento se aclaró que no estaba confirmado si el contacto con el dirigente había sido directo.
Según Eleonora Gosman, Thiel llegó a Brasil en mayo acompañado por 15 integrantes de sus empresas y se alojó en un hotel de alto nivel en São Paulo. El empresario habría señalado que su interés estaba relacionado con Enter, una compañía brasileña dedicada a la inteligencia artificial.
Afiliaciones de hasta un millón de dólares
Uno de los elementos que generó atención fue la existencia de dos categorías de afiliación a Rockbridge. De acuerdo con documentos que, según se indicó, fueron consultados por el diario Folha, los representantes del grupo habrían distribuido formularios para sumar nuevos miembros.
La primera categoría, denominada Tifton, contemplaría una contribución anual de 500.000 dólares. La segunda, llamada Visionario, tendría un costo de un millón de dólares y ofrecería beneficios adicionales, entre ellos la posibilidad de integrar el Consejo Estratégico de la organización.
Ambas categorías permitirían acceder a encuentros anuales del grupo. Los pagos podrían realizarse en dólares, criptomonedas o acciones de empresas, según lo detallado durante el diálogo.
La preocupación en Brasil por los objetivos del grupo
El desembarco de Rockbridge abrió preguntas en Brasil sobre el alcance de sus actividades y la razón de la llegada de una delegación numerosa. Durante el segmento se vinculó esa inquietud con los debates sobre la influencia de las grandes empresas tecnológicas en asuntos estratégicos y gubernamentales.
En ese contexto, se mencionó un episodio en Australia relacionado con OpenAI y un sitio web gubernamental, aunque no se precisaron los detalles ni las circunstancias del caso. La referencia apareció como parte de las preocupaciones sobre el acceso de compañías tecnológicas a ámbitos sensibles.
La pregunta que se planteaba en Brasil era cuál era el propósito de la presencia de tantos representantes del grupo. Por el momento, el segmento no aportó una respuesta concluyente sobre los objetivos concretos de su expansión en el país.