En su columna por Ronda de Investigación a través de +Perfil, la periodista, Paula Bistagnino, repasó la historia de The New Yorker, una de las revistas más emblemáticas del periodismo internacional, que publicó su primera edición en febrero de 1925. La publicación nació con la idea de construir una revista cosmopolita y urbana, dedicada al arte, la cultura y la política, y logró sostener su identidad durante más de un siglo.
Entre las ilustraciones comentadas, Paula Bistagnino mostró una tapa de Donald Trump vinculada con el petróleo. La describió como una imagen del presidente estadounidense “sediento de petróleo, con un tanque sobre la cabeza, chorreando petróleo, babiándose con petróleo”.
Para la periodista, la revista tiene una identidad política reconocible y una mirada que pone el foco en cuestiones culturales y sociales. “Una revista muy asociada con el progresismo estadounidense y por supuesto con una mirada que pone en foco siempre el arte, la cultura, la libertad de expresión y demás”, explicó.
Bistagnino también recomendó el documental sobre la publicación, disponible en Netflix, que muestra cómo trabaja su equipo editorial, cómo selecciona ilustraciones y cómo produce sus reportajes y crónicas. “Y te da ganas de ser periodista”, resumió sobre la experiencia de verlo.
Truman Capote y el origen del periodismo narrativo
Uno de los hitos centrales de The New Yorker fue la publicación de los textos que dieron origen a A sangre fría, de Truman Capote. “Y así llega a este pueblo de Kansas a investigar la historia del asesinato de una familia allí que se convierte en sangre fría y esas primeras crónicas salen en el New Yorker y después eso deriva en el libro”, relató en +Perfil, el nuevo medio de Editorial Perfil.
La periodista consideró que la obra es fundamental para entender el desarrollo del periodismo narrativo de no ficción, aunque recordó el antecedente argentino de Rodolfo Walsh: “Aunque acá tuvimos a Walsh antes, siempre lo vamos a decir, a Rodolfo Walsh haciendo lo sucio antes acá”.
Hiroshima, Hannah Arendt y los grandes textos del siglo XX
Bistagnino destacó otros trabajos emblemáticos de la revista. Entre ellos, Hiroshima, de John Hersey, publicado en 1946, que reconstruyó las consecuencias de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos sobre Japón. “Una edición entera, o sea, toda una edición del New Yorker fue dedicada a Hiroshima”, recordó.
También mencionó los textos de Hannah Arendt sobre el juicio a Adolf Eichmann, detenido en Buenos Aires en 1960, y las reflexiones de James Baldwin sobre el racismo y las luchas sociales de la década de 1960.