La relación entre el Gobierno de Javier Milei y los mercados financieros volvió a quedar en el centro de la discusión durante la Ronda de Economistas en +Perfil. Las restricciones que persisten sobre el mercado cambiario, el acceso al financiamiento internacional y la incertidumbre que generan los períodos electorales fueron algunos de los principales puntos del intercambio.
Ante la consulta de Fernando Meaños sobre las razones por las que los inversores todavía no terminan de otorgarle plena confianza a una administración identificada con una agenda promercado, el economista Matías Surt apuntó especialmente al escenario político. “Lo político es el punto central, no es el único, pero si la política en Argentina estuviera organizada de otra manera yo creo que no habría tanta desconfianza”, sostuvo el socio director de Inveq Consultora en +Perfil.
La incertidumbre política detrás de la desconfianza
Para Surt, la proximidad de cada proceso electoral vuelve a generar interrogantes sobre la continuidad de las políticas económicas. “El programa financiero argentino se pone en duda cada vez que hay una elección”, afirmó al describir uno de los factores que, según su análisis, condicionan la mirada de los mercados.
El economista también señaló el antecedente de la administración de Mauricio Macri como un elemento que elevó las exigencias de los inversores. “Venimos de una experiencia que ya intentó ser market friendly”, explicó, al sostener que aquel proceso dejó al mercado más cauteloso frente a nuevas promesas de normalización.
Surt consideró además que Argentina presenta una particularidad institucional frente a otros países de la región. “Argentina tiene una falla estructural que no la tiene ningún otro país”, planteó al comparar la dinámica local con la de Uruguay, Perú, Colombia y Brasil.
Las advertencias sobre el endeudamiento
El debate avanzó luego sobre las dificultades para conseguir financiamiento internacional en condiciones favorables. Gerardo de Santis retomó el antecedente del macrismo y calificó como “muy perniciosa” la estrategia de apoyarse fuertemente en capitales de corto plazo.
El docente e investigador de la UNLP también pidió mayores precauciones frente a nuevas emisiones de deuda externa. “Cuando el país toma deuda y todos los semáforos rojos, yo pondría todos los semáforos rojos”, afirmó al advertir sobre las consecuencias que esos compromisos pueden generar posteriormente.
El costo de la estabilización económica
Isaac Rudnik, director del ISEPCI, cuestionó que la falta de confianza pueda explicarse principalmente por la organización del sistema político argentino. “La aseveración de que el problema está en cómo está organizado el sistema político me preocupa”, señaló durante el intercambio.
Rudnik reconoció la reducción de la inflación, pero discutió los costos que, según su interpretación, tuvo ese proceso. “Por más que nos haya bajado la inflación, se bajó la inflación a costa de los jubilados, de los sueldos y de la pérdida horrible de crecimiento de la economía”, sostuvo.
Para el economista, la discusión no debería limitarse a observar el resultado final de la estabilización. “El problema es cuál es el camino que recorrimos hasta llegar ahí”, afirmó al reclamar que también se analicen sus consecuencias distributivas y sobre la actividad.
El debate sobre Uruguay y Chile
Surt defendió las comparaciones regionales y mencionó experiencias en las que gobiernos de distinto signo político mantuvieron políticas fiscales adoptadas previamente. Rudnik rechazó trasladar automáticamente esos antecedentes al caso argentino y respondió: “Chile es otra historia, cada uno es otra historia”.
Hacia el final, Meaños planteó si el equilibrio de las cuentas públicas podría convertirse en uno de los ejes de la próxima competencia electoral. “¿Usted va a mantener el equilibrio fiscal de los últimos cuatro años?”, formuló como una posible pregunta para quienes busquen disputar políticamente con el Gobierno.
La discusión dejó abierto el interrogante sobre cuánto peso tendrá ese tema en las futuras campañas. Para Meaños, la pregunta “¿usted va a mantener el equilibrio fiscal?” puede obligar a las distintas fuerzas a definir con mayor precisión qué políticas conservarían y cuáles modificarían.