Un exsargento del Ejército de Estados Unidos condenado por violación, agresiones indecentes y deserción fue localizado en Málaga después de permanecer prófugo durante casi tres décadas. Jesse Bussey había desaparecido en Alemania en 1996 y, durante los años siguientes, utilizó diferentes identidades hasta terminar trabajando como profesor de inglés en España bajo el nombre de un ciudadano nigeriano.
“30 años estuvo así, cambiando todo el tiempo de nombres, de vidas ficticias, de profesiones”, explicó el corresponsal en España Marcelo Molina durante su participación en +Perfil, al reconstruir una fuga que atravesó Alemania, Francia y España.
De una corte marcial a una fuga de tres décadas
Bussey estaba destinado en Schweinfurt, Alemania, cuando fue acusado por mujeres de su unidad. El proceso militar terminó con una condena en ausencia por violación, dos cargos de agresión indecente y deserción, además de una pena de 16 años de prisión, degradación al rango E-1 y expulsión deshonrosa del Ejército.
La última vez que había sido visto antes de desaparecer fue el 3 de septiembre de 1996, cuando cargaba combustible en su Toyota MR-2 dentro de una instalación militar estadounidense. Desde ese momento comenzó una búsqueda que se convertiría en una de las más prolongadas de la historia del U.S. Marshals Service. “30 años estuvo así”, insistió Molina al describir la capacidad del exmilitar para modificar su identidad y reconstruir su vida en distintos lugares.
Los investigadores determinaron posteriormente que, después de abandonar Alemania, Bussey ingresó a la Legión Extranjera francesa utilizando otro nombre y permaneció allí hasta comienzos de 2000. Más tarde vivió durante un período en situación de calle en Francia.
De fugitivo a supuesto profesor nigeriano
En esa etapa apareció una de las identidades que terminarían siendo decisivas para encontrarlo. Bussey adoptó los datos de un ciudadano nigeriano 18 años menor que él y comenzó a presentarse como David Onyemachi Osuji.
Con ese nombre terminó instalándose en la Costa del Sol y trabajando como profesor de inglés en Benalmádena, Málaga. Incluso existía un perfil profesional en LinkedIn donde figuraba vinculado con la Fundación General de la Universidad de Málaga.
Molina explicó que el hombre había construido una identidad suficientemente convincente como para desarrollar una vida cotidiana sin despertar sospechas inmediatas. “Esa foto no coincidía, o sea, decía: está muy desmejorado o indudablemente es otra persona”, relató sobre las dudas que posteriormente generó el pasaporte utilizado por Bussey debido a la diferencia entre la edad declarada y su aspecto físico.
Quienes trabajaron con él lo describieron posteriormente como una persona reservada. Uno de los responsables de la academia recordó además que Bussey había mencionado alguna vez una relación con el Ejército estadounidense, un dato que adquirió otro significado cuando comenzó a circular la imagen del fugitivo.
Una recompensa de US$ 25.000 y la pista definitiva
La búsqueda había recuperado impulso cuando investigadores estadounidenses retomaron antiguos expedientes e intentaron reconstruir la trayectoria de Bussey. El Army Criminal Investigation Division llegó a ofrecer una recompensa de US$ 25.000 por información que permitiera capturarlo.
Las autoridades también difundieron fotografías y reconstrucciones de cómo podría lucir después de tantos años. Una pista recibida luego de esa campaña condujo a los investigadores hasta un profesor de inglés que vivía en España.
El trabajo permitió relacionar finalmente a David Osuji con Jesse Bussey. La cooperación entre el U.S. Marshals Service, el Ejército estadounidense, Interpol y la Policía Nacional española permitió confirmar su identidad y avanzar con el pedido de detención.
La detención en Málaga y el regreso a Estados Unidos
Bussey fue detenido el 10 de noviembre de 2025 en Málaga, aunque el caso volvió a adquirir repercusión pública meses después, cuando Estados Unidos informó oficialmente sobre su extradición. Permaneció bajo custodia española mientras se resolvía el procedimiento judicial y finalmente fue entregado a las autoridades estadounidenses el 8 de junio de 2026.
Su destino fue el United States Disciplinary Barracks de Fort Leavenworth, Kansas, la prisión militar de máxima seguridad donde comenzó a cumplir la condena de 16 años impuesta casi tres décadas antes.
La captura puso fin a una fuga en la que Bussey consiguió pasar de militar estadounidense a integrante de la Legión Extranjera y, finalmente, a supuesto profesor nigeriano en la Costa del Sol.
“30 años para que lo hayan encontrado”, resumió Molina.