El rechazo hacia lo femenino no puede atribuirse exclusivamente a un determinado período histórico ni a un género en particular. Así lo planteó la psicoanalista Jacquie Lejbowicz, quien analizó la problemática a partir de conceptos vinculados con el psicoanálisis y propuso ampliar la reflexión hacia las distintas formas de rechazo a lo diferente.
Consultada por Osvaldo Quiroga sobre si este fenómeno podía considerarse una característica propia de alguna época, Lejbowicz respondió: “No, no es patrimonio de ninguna época, tampoco es patrimonio de ningún género”. La especialista explicó que tanto hombres como mujeres pueden rechazar aquello que representa lo femenino, independientemente de cómo cada persona se identifique.
Lo femenino como aquello radicalmente diferente
Para Lejbowicz, una de las claves para comprender este rechazo está en pensar lo femenino como aquello que aparece como radicalmente diferente. “Lo femenino justamente es lo que se presenta como áltero, como radicalmente diferente”, sostuvo en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
Desde esa perspectiva, el problema no se limita a la relación entre hombres y mujeres. Su planteo permite analizar una cuestión más amplia: qué sucede cuando una persona o un grupo se encuentra frente a algo que no puede clasificar o que percibe como ajeno.
La psicoanalista formuló entonces una de las preguntas que atraviesan su reflexión: “¿Qué es lo que congrega tanto rechazo? ¿Qué es lo que vuelve tan difícil de soportar?”. El interrogante apunta a explorar por qué determinadas diferencias pueden despertar temor o rechazo.
El miedo frente a lo misterioso y lo inclasificable
Para desarrollar su planteo, Lejbowicz recurrió a conceptos de autores clásicos del psicoanálisis, como Sigmund Freud y Jacques Lacan, además de otros pensadores argentinos.
En particular, mencionó una idea de Freud vinculada con el temor hacia la mujer y aquello que aparece como misterioso o difícil de definir. Según la lectura que presentó, ese enfoque permite pensar el rechazo a partir del miedo frente a lo que no puede ser fácilmente comprendido o categorizado.
La especialista recuperó la idea de que se teme a la mujer por considerarla “misteriosa, inclasificable”. También planteó que ese temor puede vincularse, desde esa perspectiva psicoanalítica, con el miedo del hombre a feminizarse.
Del rechazo a lo femenino a la segregación
Lejbowicz explicó que su análisis no se limita específicamente a la relación con lo femenino. La especialista sostuvo que el concepto puede utilizarse para pensar fenómenos más generales relacionados con aquello que una sociedad considera diferente.
“Uno puede ir por esa vía pensando todo lo que se presente como diferente en cualquier época”, señaló. De esta manera, propuso trasladar la pregunta hacia los mecanismos de rechazo que pueden aparecer frente a distintas formas de alteridad.
La psicoanalista indicó que ese recorrido también forma parte de su libro. “La cuestión termina, y en el libro avanzo por esa vía, con la pregunta por la segregación en general”, sostuvo.