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RDEsc: Vivian Lofiego y las historias fantásticas que habitan un edificio histórico de Buenos Aires

La escritora, periodista y traductora presentó en Ronda de Escritores (RDEsc) su nuevo libro, una obra atravesada por el género fantástico, la historia porteña y la presencia de mujeres que transitan un edificio cargado de simbolismos.

La escritora, periodista y traductora Vivian Lofiego.
La escritora, periodista y traductora Vivian Lofiego. | reperfilar

La escritora, periodista y traductora Vivian Lofiego presentó su nuevo libro, una obra atravesada por el género fantástico, la historia porteña y un grupo de mujeres que transitan un edificio cargado de simbolismos. En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores, por +Perfil, contó cómo los relatos sobre supuestos fantasmas que escuchó mientras daba clases de escritura creativa terminaron convirtiéndose en el origen de la historia.

Lofiego vivió durante muchos años en Francia, adonde se radicó siendo muy joven, y desde hace aproximadamente 12 años volvió a instalarse en la Argentina, aunque mantiene su vínculo con Europa y continúa dando clases allí. Al hablar de su recorrido literario, explicó que había un género al que quería acercarse desde hacía tiempo: “Siempre me fascinó el género fantástico desde muy chica, era como una asignatura pendiente que yo tenía”.

Las historias del Otto Wulff que dieron origen al libro

El impulso definitivo apareció cuando comenzó a dar clases de escritura creativa en el edificio Otto Wulff, ubicado en San Telmo. Allí empezó a escuchar historias sobre supuestas apariciones que, de acuerdo con los relatos de alumnos y otras personas que circulaban por el lugar, podían encontrarse en sus pasillos.

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Aquellas narraciones despertaron su interés y terminaron abriendo el camino hacia la ficción. “Con el tiempo me dejé llevar por esas historias, historias de Buenos Aires, y ahí empecé a escribir este libro”, explicó Lofiego sobre el proceso que dio origen a la obra.

El edificio se convirtió así en mucho más que un escenario. La autora destacó su historia arquitectónica y cultural, además de los relatos que se fueron construyendo alrededor del lugar, y explicó que antes de la edificación actual el terreno había estado ocupado por una vivienda vinculada con la época del Virreinato. Sobre los rastros de ese pasado, sintetizó: “Lo único que queda es la historia”.

Lofiego también mencionó a Otto Wulff, a quien describió como un personaje excéntrico, y al arquitecto Mianovich, relacionado con la construcción del edificio. Esa combinación de arquitectura, pasado porteño y relatos transmitidos a lo largo del tiempo fue incorporándose al universo de la obra.

Fantasmas, un sótano y las leyendas del edificio

Durante la entrevista surgió inevitablemente una pregunta: si tantas historias circulan alrededor del Otto Wulff, ¿la propia escritora llegó alguna vez a encontrarse con uno de esos supuestos fantasmas? “Bueno, yo no los vi. Dicen que están”, respondió Lofiego.

Entre los relatos aparece el supuesto fantasma de Rafaela, una figura asociada con el pasado virreinal del lugar. También existen historias relacionadas con el sótano del edificio, al que se vincula con episodios de las invasiones inglesas y que, según describió la autora, “aparentemente provoca bastante miedo en algunas personas”.

La escritora tomó esos relatos sin abandonar el terreno de la ficción y los combinó con una tradición literaria que la acompaña desde sus primeras lecturas. Entre sus referentes mencionó a Guy de Maupassant, Julio Cortázar y Silvina Ocampo, autores que marcaron su acercamiento al fantástico.

Un ascensor que conecta a las protagonistas

Dentro de esa construcción narrativa aparece un elemento que funciona como articulador de las distintas historias: un ascensor. “El primer elemento es un ascensor, y a través de ese ascensor van a pasar todas las protagonistas del libro”, explicó Lofiego.

El edificio funciona de esa manera como un espacio en el que pueden cruzarse diferentes mujeres, épocas y relatos. La arquitectura deja de ser únicamente el fondo donde sucede la acción para convertirse en una pieza central de la estructura narrativa.

Otro de los personajes históricos recuperados es la Perichona, figura vinculada con Santiago de Liniers. Durante la conversación, Quiroga recordó algunos de los elementos asociados con aquella historia y Lofiego mencionó uno que también encontró su lugar dentro de la obra: “El pañuelo de la Perichona, el pañuelo que le tiró la Perichona”.

La nueva obra de Lofiego reúne así los relatos que escuchó en el Otto Wulff con sus propias influencias literarias y distintos fragmentos de la memoria porteña. “Con el tiempo me dejé llevar por esas historias”, resumió la autora sobre el proceso que terminó convirtiendo aquellas leyendas de pasillos, fantasmas y personajes del pasado en literatura.