La situación financiera de Argentina muestra señales de estabilidad, con reservas fortalecidas, superávit comercial y tasas en pesos que resultan atractivas en un contexto de riesgo país contenido y menor presión cambiaria reciente. Antonio Aracre analizó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) la estrategia económica y advirtió sobre los desafíos del sistema financiero, con una crítica directa a las billeteras virtuales "Se largan a hacer de bancos y cometen errores".
El empresario argentino, Antonio Aracre, durante más de tres décadas trabajó en la multinacional Syngenta, donde llegó a ser CEO para América Latina, consolidándose como una figura influyente en el mundo del agronegocio. Siguiente a eso, en 2023 dio el salto a la función pública al asumir como jefe de asesores del entonces presidente Alberto Fernández. Aunque su paso por la Casa Rosada fue breve: renunció pocos meses después en medio de tensiones internas dentro del oficialismo.
Caputo recién anunció que las formas en las que va a conseguir el dinero para pagar las obligaciones de deuda externa no implican ir al mercado voluntario de deuda, como se imaginaba en un comienzo. ¿Se equivocó, no sé si el ministro o el presidente, en no aprovechar la ventana que había en enero y febrero, cuando Ecuador emitió deuda, pensando que la tasa de interés de ese momento, creo que era alrededor de 9%, era alta y que podía conseguir una tasa menor? Inclusive, algunos economistas internacionales que consultamos decían que hasta podía haber probado con una cantidad pequeña, que no implicaba entonces el costo de intereses un problema de más deuda futura, sino haber dejado sentado que Argentina podía salir al mercado voluntario de deuda, cosa que ahora con la guerra no puede hacer.
Yo creo que era una tasa efectivamente muy alta, que Argentina no debía pagar. Prueba está en que hace más o menos un mes empezaron las licitaciones de la Ley 2.095 (Ley de Compras y Contrataciones de la ciudad Autónoma de Buenos Aires), donde se colocan más o menos 300 millones de dólares cada 15 días, unos 600 por mes, a una tasa del 5,50, 5,60, casi la mitad de la otra.
Con lo cual, a mí me pareció una decisión acertada, porque el monto de los intereses tiene un peso fiscal muy grande dentro del presupuesto nacional y de las cuentas públicas. Y si el ministro tiene alguna forma de asegurar los pagos de vencimientos de capital, como él dice que los tiene, con fuentes alternativas, supongo que deben ser países u organismos multilaterales, con una tasa incluso menor que la de los vencimientos de los bonos que operan en ese circuito.
Me parece que, como solución intermedia, hasta tanto se disipe el panorama y Argentina tenga el riesgo país que su situación fiscal y financiera ameritan, es una solución bastante razonable.
El ministro también dijo, en estos días, que la mayoría de los argentinos ya entiende que la inflación se da por un desbalance del mercado monetario, aquella idea de que es siempre y en todo momento un fenómeno monetario. Ahora, una inflación de casi 3% al mes, ¿no mostraría que además de un fenómeno monetario hay elementos multicausales?
Siempre diferencio qué cosa muestra el IPC, el índice de precios al consumidor, de lo que es la inflación, tal cual como se la entiende en todo el mundo: la inflación, que efectivamente es un fenómeno monetario.
¿Cómo te das cuenta de lo que es una cosa y la otra?
La inflación, cuando es un fenómeno monetario, tiene un número que puede ser el tres, el 5, el 10 o el 200. En ese caso, todos los precios se mueven hacia arriba en forma bastante pareja y simultánea.
En cambio, cuando hay efectos de recomposición de precios, ya sean estacionales o extraordinarios, ocurre otra cosa. Te pongo el ejemplo de la carne en los últimos 3 meses, que subió un 25%. También el de la nafta en marzo como consecuencia de la guerra. O un caso más claro para los argentinos: lo que viene pasando con las tarifas públicas y el transporte, sometidos a una quita de subsidios importante en los últimos meses y que está llegando a una etapa final, con mucha más profundidad.
Esa recomposición de precios relativos se ve reflejada en el índice de precios al consumidor. Y está bien que sea así porque le afecta el bolsillo de la gente. Pero no es un fenómeno inflacionario como se lo conoce en la academia, que sí es un fenómeno monetario.
Esta es una discusión muy técnica que nos interesa a unos 50, a un puñado de 50 nerds de economía, y no necesariamente a la gente común y corriente. Pero la hago porque es importante saber algo. Si, una vez que se finaliza el proceso de recomposición de precios relativos, la base sobre la cual corre la inflación monetaria en Argentina sigue siendo tan alta o no.
En opinión mía y de muchos colegas, esa base hoy está en torno al 1,5%. El resto es todo recomposición de precios relativos. Para bajarla del 1,5% al uno, sinceramente no estamos tan lejos. Con una política monetaria más ajustada y estable —no como ocurrió en el segundo semestre del año pasado, sino como está pasando en los últimos dos o tres meses—, creo que se puede llegar a agosto o septiembre con una inflación en torno al uno.
Hace unos días fuiste crítico de las billeteras virtuales por la tasa y por la mora que cobran. Tenemos el caso de Ualá, donde un tercio del total de los tomadores de préstamos está en mora, al mismo tiempo con tasas muy altas.
Durante dos décadas manejé una empresa que tenía en el esquema financiero de financiación a sus clientes la principal ventaja competitiva. Con lo cual entiendo que es una parte importante del negocio: cómo y cuánto financiás a tus clientes. Pero también sé que, así como es una parte importante, es muy difícil de hacer adecuadamente bien.
Y lo que me parece que se ha demostrado con algunas casas de electrodomésticos y algunas billeteras virtuales es que salieron impulsivamente a tomar parte de un negocio para el que no estaban preparados desde un punto de vista técnico. Es decir, para evaluar crediticiamente a quién venderle en cuotas y a quién no. Porque es totalmente improcedente, inadmisible, que vos puedas tener una mora del 40, 50, 60, 70%, cuando los bancos en promedio tienen una mora del 10%.
Entonces, ¿cómo solucionan esa grave falencia en la pericia para resolver el análisis crediticio?
Aumentando las tasas que le cobran a esos morosos al 200, 300 y hasta 500%. Eso no es una solución, es una ilusión monetaria. Creen que de esa forma van a poder amortiguar a los incobrables. En realidad van a generar más incobrables. Porque esas tasas, así como castigan al que lleva 10 meses sin pagar, también castigan al que lleva uno o dos meses sin pagar. Y, por lo tanto, vuelven completamente inviable todo el sistema de créditos.
Entonces, mi consejo fue: empiecen a invertir para resolver ese problema y saber a quién le prestan. Porque, de lo contrario, corren el riesgo de quebrar. Ese fue el punto. No se le puede cargar masivamente a todos los clientes una tasa usuraria para resolver el problema de lo que vos no sabés hacer, que es hacer el análisis crediticio.
Una cosa es que una empresa comercial tenga una línea de financiamiento propia o a veces incluso tercerizada, pero su negocio central, su core business, no es el financiero. Y otra cosa es en un banco, como por ejemplo el caso de Ualá. Digo, un tercio de tus tomadores de crédito no te pagan, ¿no plantea allí un problema de otro orden estructural? La pregunta es: ¿por qué una billetera virtual tiene una mora del 50% y un banco tradicional tiene una mora del 10%?
Sí, la explicación es bien clara. Sustituyen lo que sería el departamento de riesgo crediticio directamente por un aumento de la tasa de interés al doble o al triple que la de un banco. Es muy caro y lleva mucho tiempo tener un departamento crediticio que funcione bien. Y cuando vos te lanzás a ser banco porque no lo eras, a veces se cometen errores. A veces se quiere ir a una velocidad para la que no estás del todo preparado y creés que subir la tasa es una forma de amortiguar eso.
Para mí es un error, un error grave, que les puede costar incluso un problema mayor al que pretenden solucionar.
MV/ff