miércoles 07 de diciembre de 2022
MODO FONTEVECCHIA MEDIO AMBIENTE

Aumenta la vigilancia sobre las empresas que contaminan el Riachuelo

Un sistema de muestreo automático de los efluentes dará mayor precisión al monitoreo de la cuenca fluvial más dañada del país.

El monitoreo del Riachuelo está a punto de dar un salto de calidad. En el sistema actual, los inspectores van a las fábricas a tomar muestras de sus efluentes cada dos meses.

Pero próximamente habrá un registro automático que centralizará la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), que nuclea a los tres estados con competencia en ese territorio: Nación, provincia y ciudad de Buenos Aires.

Con un financiamiento público-privado de 64 millones de pesos, las nuevas instalaciones permitirán detectar anomalías y emitir alertas para un control más estricto sobre la cuenca fluvial más contaminada de la Argentina, donde están el 70% de las villas y asentamientos del conurbano, y viven más de dos millones de personas.

El convenio entre ACUMAR, la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas y la Universidad Nacional de Almirante Brown habilita el desarrollo de nueve equipos con sensores capaces de tomar muestras de agua cada 30 segundos, discriminando por caudal del efluente, temperatura, acidez, conductividad eléctrica y oxígeno disuelto, todos parámetros que se analizarán en la central del organismo público.

Cecilia Nicolini: "La pelea contra el cambio climático es una pelea contra el tiempo"

Hace ya 14 años, en el fallo más importante de la historia ambiental argentina, la Corte Suprema de Justicia había intimado a ACUMAR a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la cuenca, y remediar el agua, aire y suelo a lo largo del río y su entorno.

Poco antes se había comprobado que el 88% de las muestras de niños en los alrededores del Polo Petroquímico Dock Sud tenía metabolitos de tolueno, un cancerígeno derivado del petróleo.

Aunque la reconversión de las industrias contaminantes avanza, la convivencia de familias sin cloacas, empresas petroleras y depósitos de productos químicos sigue siendo “una situación de alta complejidad con riesgos potenciales a la salud”, reconoció el propio organismo.

A pesar de los anuncios y compromisos gubernamentales a lo largo de estos años, la contaminación sigue ahí. En 2017 la Universidad de La Plata categorizó al 92% de las muestras de agua tomadas como “malas” o “muy malas”, ya que tenían rastros de plomo, cromo y la bacteria Escherichia coli.

Dos años más tarde había 466 casos en seguimiento por toxicología, la mayoría en Lomas de Zamora, Avellaneda y Lanús. Y en las primeras pruebas del nuevo equipamiento ya se comprobó que una capa negruzca lo recubre al poco tiempo de instalarse.

A partir de ahora, la información será cada vez más precisa. Sólo faltan las decisiones políticas y económicas que avancen hacia el saneamiento definitivo.

JL PAR