En un escenario donde la política exterior, el impacto económico y el pulso electoral se entrelazan de forma indivisible, la causa Malvinas y el Atlántico Sur reaparecen en el centro del debate estratégico nacional. En esta entrevista, en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Carlos Ruckauf analiza las fichas que mueve el Gobierno nacional a nivel internacional en sintonía con la administración de Donald Trump y el Pentágono. Además, proyecta el tablero hacia 2027, profundizando en los desafíos de Javier Milei y en las crecientes tensiones dentro del kirchnerismo para definir su liderazgo de cara a la contienda presidencial.
Carlos Ruckauf es abogado, dirigente político y analista internacional. Ejerció la vicepresidencia de la Nación durante el segundo mandato de Carlos Menem, entre 1995 y 1999, siendo el primer vicepresidente desde el año 1938 en completar la totalidad de su mandato constitucional. Además, ejerció como gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1999 y 2002. También fue ministro de Relaciones Exteriores entre 2002 y 2003, desempeñándose como canciller de la Nación bajo la presidencia interina de Eduardo Duhalde.
¿Cómo le va, Carlos? Hacía tiempo que no hablábamos. Un gusto volver a tomar contacto con usted. Le cruzo dos temas de su interés a partir de Malvinas y a partir, además, de la política en general. Hay quienes dicen que lo que está pasando con Malvinas es resultado de un populismo sin plata y una geopolítica sin armas. Me gustaría su reflexión de cómo conecta un tema con otro: la geopolítica, Malvinas y la economía argentina.
No, yo creo que Malvinas tiene que estar afuera de toda discusión. Creo que meter a Malvinas en la discusión del barro de la política es, primero, negarnos a coincidir en una causa nacional y, segundo, no hacer honor a lo que fue la gesta de Malvinas, más allá de quién tomó la decisión. Milei aprovecha el momento del mundo, aprovecha su óptima relación con Donald Trump, pero además aprovecha —porque le ha informado el canciller, que tiene mucha información— que el tema de la relación de Gran Bretaña con los Estados Unidos es un tema que el Pentágono está planteando, no solamente la administración coyuntural. Y, obviamente, el planteo está muy bien hecho porque plantea, primero, la vía pacífica; segundo, que en un territorio en disputa no se pueden dar concesiones; tercero, la visita a Katz, para mí fundamental, porque el Atlántico Sur es el verdadero tema. El otro día lo escuché a Asís decir esto con usted, o lo leí, ya no me acuerdo, y coincido con ese planteo. El Atlántico Sur es el verdadero tema que está como telón de fondo de todo esto. Nosotros tenemos que hacerlo con Chile y explotar con Chile los dos océanos: abrir puertos argentinos, abrir puertos chilenos para los productos chilenos, abrir puertos chilenos para los productos argentinos, plantarnos en nuestras reivindicaciones del Atlántico Sur y ser parte del escudo de las Américas.
Éntreme ahora en el tema político local. ¿Cómo ve al peronismo? ¿Cómo ve al Gobierno de cara a 2027?
Milei tiene como rival, hasta ahora único, a él mismo. Esto es: el candidato Milei necesita que el presidente Milei, de acá hasta el momento de las elecciones, mantenga el tema de la lucha contra la inflación y solucione otros temas que el propio presidente planteó en su discurso del 17 de agosto. En el caso de la oposición, a mí no me gusta ponerle el cartel de peronismo: yo creo que es el kirchnerismo. El kirchnerismo, que sí tiene muchos peronistas capturados, tiene claramente hasta ahora dos proyectos. El proyecto del kirchnerismo: Cristina Fernández de Kirchner, seguramente la persona con más peso político adentro de ese entramado porque es reconocida por la mayoría de los que votan ese espacio como la líder natural; y el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Claramente hay ahí una disyuntiva, que es quién será realmente el candidato de Cristina Fernández de Kirchner. Yo sostengo que va a ser Sergio Massa.
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Arguméntenos un poco su convicción o su creencia.
No, es un tema de buscar al que puede expresar mejor lo que ella quiere expresar y que puede volver al debate que el año que viene va a tener cuatro años de antigüedad. Es decir, el que debatió con Milei va a sostener qué se hizo y qué no se hizo. Kicillof es una persona que no tiene el nivel para competir. Es un mediocre gobernador que tiene muy complicada la provincia en los temas centrales. La salud es un desastre; el IOMA está destruido, que siempre lo hemos cuidado; la seguridad es algo absolutamente inexistente... Escuchar que el ministro de Seguridad habla de que la ley penal juvenil está siendo aplicada... Que le digan a los jóvenes que asesinan, porque pareciera que al gobierno de la provincia le preocupan los jóvenes que matan y no los asesinados. Y luego tenemos un tema también muy importante, que es la absoluta destrucción de la educación en la provincia. Entonces, con esos pergaminos es muy difícil que él pueda convencer a los argentinos de que es la alternativa superadora a lo que hay. Yo con usted ya he dicho varias veces que quien le gane un día a Milei va a tener que proponer algo mejor que lo que él hace, no volver hacia atrás. Y, claramente, Massa tiene una articulación que estaba planteando siendo candidato y que, obviamente, el ser ministro de Economía y llevarnos a una hiperinflación lo desdemolió. Pero, pese a eso, perdió por poco. Esto es lo que yo tengo información que piensa Cristina Fernández de Kirchner, quien considera a Axel Kicillof un ingrato, un personaje menor. Ella lo inventó, lo puso en la gobernación de la provincia de Buenos Aires y luego empieza a cantar otra canción.
Muy interesante, como siempre, usted, Carlos. Usted imagina una reedición del debate presidencial de 2023 en 2027 donde una persona como Sergio Massa podría ser el mejor fiscal de lo prometido y lo hecho por parte del presidente Milei. ¿Cómo se imagina ese debate y quién imagina que podría resultar airoso?
Bueno, todo depende de lo que pase de acá a ese momento en todos los temas que le importan a los argentinos. Las cosas no ocurren cuando uno quiere que ocurran. Esto es: el análisis periodístico tiene, como el político profesional, el drama de adelantarse. Y el ciudadano va a pensar en las elecciones cuando falte un mes y va a pensar en las elecciones según cómo le vaya en su metro cuadrado. La mayoría de los argentinos, como en el resto del mundo, no votan por ideología, sino por cómo les va en la vida. Y esta no es una opinión menor, dado que Cambridge estudió hace mucho tiempo —ya hace casi dos décadas, usted lo sabe— que las elecciones en todo el mundo tienen un componente de 83% emocional. Y esta emoción está vinculada a la vida de cada uno. Por ejemplo, cuando hablamos ahora de las elecciones en Estados Unidos, ¿por qué presumimos que en la Cámara de Representantes el oficialismo pierde? Bueno, porque hay más inflación, porque la gasolina cuesta muy cara y allá se usa mucho, porque a la gente no le gusta estar siempre en una guerra... Es decir, todos estos factores individuales construyen el voto. Uno puede predecir —yo he predicho en varios medios las elecciones del 3 de noviembre de Estados Unidos—, pero no las del año que viene.
Y la de este año de Estados Unidos, cuando usted habla de la Cámara de Representantes, se omiten senadores. ¿Imagina que también puede llegar a perder senadores?
No por una razón matemática: porque los republicanos tienen seis de ventaja en el Senado y, si bien van a perder bancas, como los swing states en materia de votación son pocos... Como usted sabe, el norteamericano vota republicano o demócrata siempre, salvo en algunos estados que son cambiantes. Ahora, esa mayoría en el Senado, el control del Senado, no lo va a perder la Casa Blanca, pero creo que va a perder la Cámara de Representantes.
Y en ese contexto que usted imagina, ¿cómo imagina la relación entre Trump y Milei el año próximo si hubiese alguna turbulencia financiera como la que hubo en las elecciones de medio término el año pasado?
No, no hay diferencia en la medida en que, cuando usted no tiene las dos cámaras en contra, el poder de decisión de la Casa Blanca en materia financiera es muy amplio y, además, ese tipo de auxilio es muy barato. Desde el punto de vista de lo que gasta un país, piense nomás que acaba de ofrecer nada menos que 5000 dólares Donald Trump a cada ciudadano americano si gana las elecciones. Vaya uno a saber de dónde piensa que va a sacar el dinero. Pero, en todo caso, ayudar financieramente a la Argentina es un costo muy pequeño.
Carlos, como siempre, un gusto hablar con usted. Lo felicito en su nueva reinvención como analista político, lo hace muy bien. Le mandamos un abrazo y espero poder contactarlo más a menudo en el futuro. Muchas gracias.
Hasta siempre.