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MODO FONTEVECCHIA
Escenario global

Claudio Fantini y el experimento venezolano: "Le encargaron al chavismo deschavizar Venezuela y es lógico"

El especialista describió la operación como un experimento geopolítico pensado para desmontar el poder desde adentro y evitar un escenario de caos. A su vez, señala el impacto simbólico y militar sobre las fuerzas venezolanas y la inteligencia cubana frente a la superioridad estadounidense.

Claudio Fantini
Claudio Fantini | CEDOC

El futuro de Venezuela vuelve a discutirse en clave de transición y reconstrucción, tras más de dos décadas de un esquema de poder y con la salida de Nicolás Maduro como punto de quiebre regional, atravesado por presiones internas y decisiones externas. Según una entrevista del programa Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el periodista Claudio Fantini analizó la intervención de Estados Unidos como parte de un experimento geopolítico y resumió la lógica con una definición: Le encargaron al chavismo deschavizar Venezuela, y es lógico.

El periodista, analista político y especialista en relaciones internacionales argentino, Claudio Fantini, cuenta con una trayectoria extensa en medios gráficos, radio y televisión. Se destaca por su enfoque en política internacional, geopolítica y conflictos globales. A lo largo de los años analizó procesos clave en Estados Unidos, América Latina, Europa y Medio Oriente, con una mirada comparativa y contextual. Además, es autor de libros de no ficción, centrados en líderes políticos, poder y escenarios internacionales, y suele dictar charlas y conferencias sobre actualidad global.

La última vez que lo entrevistamos, el año pasado, usted dijo que no quedaba alternativa, que Donald Trump no podía haber movido toda esa flota para luego retirarla sin conseguir absolutamente nada.

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Yo creo que el mundo está viviendo un experimento muy complejo. Se le ha encargado al chavismo deschavizar Venezuela. Eso no parece fácil. Hasta puede parecer una locura o un absurdo. Yo creo que no lo es.

Hay ejemplos de democratización realizada por personajes claramente autoritarios. Tras el asesinato de Rafael Leonidas Trujillo en la República Dominicana, subió Joaquín Balaguer, que era un trujillista de pura cepa, era el número dos del régimen y, sin embargo, fue quien destrujillizó la República Dominicana y quien abrió el paso a la democracia. A eso apuesta la administración de Trump. También tiene que ver con entender errores como fue, por ejemplo, tras la captura y la ejecución de Saddam Hussein en Irak, haber abolido la totalidad del régimen baasista. El resultado fue que Irak se convirtió en un agujero negro que supuró yihadismo lunático de todos los colores y un río de sangre que corrió.

Por eso tiene lógica lo que se está haciendo, aunque parezca una contradicción gigantesca: juzgar a Maduro por narcotraficante mientras quedan en el poder personajes como Diosdado Cabello, el general Vladimir Padrino López, Tarek William Saab. Yo creo que hay una lógica y un acierto en elegir a Delcy Rodríguez. Ahora, tiene que actuar para dos tribunas que exigen actuaciones exactamente contrapuestas y ese es un desafío que parece imposible.

Tiene que actuar para la tribuna chavista y convencerla de que están yendo por una senda bolivariana, y tiene que actuar para Donald Trump y convencerlo de que está actuando bajo su dictado del mejor modo posible. Parece algo imposible. Estamos ante un experimento, pero creo que, la idea no es tan absurda, es bastante lógica.

El golpe simbólico que dieron las Fuerzas Armadas norteamericanas, desarmando la inteligencia cubana, produciendo la cantidad de bombardeos que produjeron, y la incapacidad absoluta de poder responder de las fuerzas militares de Venezuela, generan algo parecido al golpe simbólico que produjo en la dictadura militar argentina la derrota de Malvinas, la pérdida absoluta de su poder de amedrentamiento y su capacidad militar.

Es una observación muy clara y muy importante. Es un efecto devastador el que ha tenido para el poder militar venezolano. Durante horas el mundo estuvo viendo a Caracas todavía viva, sin la luz del sol, con helicópteros Boeing CH-47 Chinook, que son gigantescos, volando a baja altura. Eran decenas, más los aviones que bombardeaban Fuerte Tiuna, la base aérea de La Carlota y distintos puntos. Normalmente uno ve fuego del cielo hacia luces que caen desde el cielo y luces que van desde el suelo hacia el cielo. Eso se vio en Tel Aviv, cuando caían los misiles iraníes o los de Hezbollah desde el sur del Líbano, y en Bagdad, en su momento. Acá había fuego unidireccional: lucecitas que caían y no lucecitas que subían, cuando se trata de un aparato militar que tiene miles de dispositivos antiaéreos poderosísimos, por los que los rusos derribaron un avión de línea al comienzo de la invasión de Ucrania, que iba con pasajeros.

Mire la altura que alcanzó ese tipo de dispositivo de defensa. El sistema Buk tiene los S-300. Había hecho gala Maduro de los 5.000 misiles portátiles antiaéreos, que son la versión rusa de los Stinger, con los que los muyahidines afganos bajaban helicópteros soviéticos como si fueran palomas en la cordillera del Hindu Kush. Y todo estaba paralizado. Se pudo mostrar una actuación de excelencia de la CIA y del cuerpo de los Delta Force que realizaron concretamente esa acción quirúrgica. A la vez, no solo el golpe era para el poder militar venezolano: perdió el invicto Cuba.

Si algo podía hacer con excelencia el G2 de inteligencia cubano es proteger a los líderes propios y a los líderes aliados de los líderes propios. Y esta vez ese último círculo de seguridad sobre Maduro, que eran los 32 efectivos cubanos, cayó por completo. Cuba también fue derrotada. Es un impacto muy fuerte porque perdió un invicto que tenía. Cientos de veces había fracasado tratando de asesinar a Fidel Castro y a Raúl Castro; nunca pudo generar fisuras dentro del aparato de poder cubano. En Venezuela lo lograron. Lo que no lograron, porque consideran no conveniente —y me parece que es una cautela sensata—, es extirpar de un solo golpe. No vaya a ser que cometan el error que cometió Bush hijo, Dick Cheney, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz cuando hicieron eso en Irak y crearon un agujero negro.

Los datos de petróleo revelan que el 10% del total del petróleo venezolano actual lo producen compañías rusas y el 10% compañías chinas, y que China es el mayor comprador de petróleo venezolano. Finalmente Estados Unidos ganó o perdió en la injerencia china y rusa en Latinoamérica versus darle a Rusia Ucrania y a China Taiwán. Es decir, en el intercambio entre Rusia, China y Estados Unidos, ¿salieron ganando Rusia y China o salieron ganando los tres? ¿Cómo sería el balance de estos tres poderes?

Yo no tengo claro cómo incide esa forma de producción de petróleo que fue ordenada por Delcy Rodríguez, porque el acierto de ponerla a ella es que fue quien estabilizó una economía que venía explotada y en estado catatónico desde hacía años. Fue casi una década de hiperinflación con niveles estratosféricos del crecimiento de los precios.

Ahora, entiendo que Rusia y China pierden, porque ya no hay un régimen que, por ejemplo, le provea a China el petróleo a precio de ganga, ya que se lo ha estado llevando prácticamente gratis, por dos pesos y medio. Pierde Cuba porque deja de tener lo único que mantiene prendidas las luces de todas las ciudades cubanas, por lo menos un par de horas al día. Ahora ni siquiera eso va a tener. Pierde Rusia porque, con la alianza que tenía con el régimen chavista, había logrado implantar mafias rusas en el arco minero de la cuenca del Orinoco, en la explotación ilegal del coltán y del oro.

Hay, desde mi punto de vista, un acuerdo subterráneo de hecho, dentro de una visión geopolítica que creo que es la del mundo en marcha, que hace tiempo vengo planteando. Los cuatro gigantes geográficos del mundo —Rusia, China, Estados Unidos y la India— entienden que los territorios que rodean a esos gigantes son áreas de influencia natural y que no debe una potencia extrarregional meter sus países ahí. Putin le reconoce a Trump, y creo que lo instigó, su gravitación absoluta desde Tierra del Fuego hasta el Ártico canadiense. Y si quiere Groenlandia, que tenga Groenlandia.

Del mismo modo, Trump viene trabajando para que Ucrania pierda la guerra con Putin, que Putin sea el premiado en esta guerra que él inició con un acto de invasión injustificado, y además le reconoce a Rusia el derecho a gravitar sobre lo que Alexander Dugin, el geopolítico del Kremlin, llama Eurasia. Le reconoce a Rusia ser el líder de ese inmenso territorio que va desde Oporto hasta Vladivostok, desde la costa portuguesa sobre el Atlántico hasta la costa oriental de Rusia.

Del mismo modo, Japón, Corea del Sur y Filipinas están viendo cómo Trump va a retirarse de estas antiguas alianzas que contenían a China y que impedían que pusiera su mano sobre Taiwán. Si la primera ministra japonesa salió a decir que, si invaden Taiwán, Japón entra en una guerra en defensa de Taiwán, es porque están viendo que Estados Unidos se retira y que, por primera vez en casi un siglo, quedan absolutamente solos frente al gigante chino.

Un gigante que avanza construyendo islas artificiales frente a Filipinas, que ya le quitó islas a Vietnam y amenaza otras en la bahía de Tonkín. Japón sabe que, si China ocupa Taiwán, a 110 kilómetros está la última de las islas del extremo sur del archipiélago japonés, Yonaguni, y que el brazo chino se va a estirar otros 100 o 110 kilómetros para quedarse.

Y se le reconoce al otro líder ultranacionalista del cuarto gigante geográfico, Narendra Modi, el derecho a que sea la India la que impere y gravite sobre todo el territorio que la rodea, dejando de lado a Pakistán, aliado estrecho de China. China va a pelear por mantener esa influencia, pero Bangladesh, Bután, Nepal, Myanmar y Sri Lanka forman parte.

Creo que así están viendo los cuatro gigantes geográficos lo que ocurre en Venezuela. Y hasta ahí falta una B de los BRICS, porque hasta ahora están Rusia, India y China. ¿Qué pasa con Brasil, otro gigante geográfico pero sudamericano? ¿Queda subsumido dentro del hemisferio norteamericano?

Creo que, en la visión que planteo, Brasil va a tener que pelear, no en términos militares, sino sobre todo en términos económicos, construir un vigor propio que se conjugue con su dimensión geográfica para convertirse en un quinto gigante geográfico. Hasta ahora no lo es. No es tenido en cuenta en ese rol y tampoco Lula supo construirlo en la región.

Porque Lula, igual que Petro, tiene alguna responsabilidad en que Trump haya podido violar el derecho internacional como lo hizo para capturar a un crápula de la peor calaña como Nicolás Maduro. Acá hay dos verdades objetivamente comprobables que no están contrapuestas. Contraponerlas es la vocación de ver todo como un Boca-River.

Una verdad absolutamente comprobable es que la acción de Estados Unidos es una violación total del derecho internacional. No es la primera ni será la última, pero es una violación y eso no está en discusión. Del mismo modo, es objetivamente comprobable que el régimen que encabezaba Maduro es un régimen fascineroso, que trajo calamidades, provocó una diáspora de dimensiones bíblicas y hundió un barco que era inundible.

Todo eso también es una verdad comprobable. Creo que Brasil tiene que analizar el rol que no jugó como país líder en la región y que debió haber jugado. En Venezuela se estaban violando sistemáticamente y a escala industrial los derechos humanos. Había industrialización de la tortura y desaparición de personas. Argentina tiene un caso: si una persona está apresada y no se sabe dónde está, esa persona está de hecho desaparecida. Con todo eso a la vista, el rol de Brasil debió ser más activo en presionar al régimen venezolano. No lo hizo y eso le quita autoridad moral para el reproche.

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Podría decirse que no le dio el cuero a Brasil y a Itamaraty para cumplir su objetivo de ser la India de Sudamérica.

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