¿Podría Cuba haber evolucionado hacia un capitalismo de Estado, como lo hicieron China o Vietnam? Para el analista sociopolítico Juan Miguel Pérez, la respuesta está menos en las limitaciones del modelo que en el contexto geopolítico. “No es lo que se quiere o lo que se anhela, es lo que se puede”, afirmó, al subrayar que la isla “vive precisamente cercada por aquello a lo que les molesta que un país pequeño pueda asumir el destino fuera de la tutela del gran bastón que significa Estados Unidos". En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el doctor señaló que, sin el aislamiento externo, Cuba podría haber ensayado una transición económica similar a otras economías socialistas.
Juan Miguel Pérez es analista sociopolítico y sociólogo de República Dominicana. Es egresado del Instituto de Estudios Políticos de París y doctor por la Universidad de Columbia. Además, es profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Quería preguntarle si los acontecimientos recientes en Cuba, como los apagones generalizados durante todo un día y una noche, el incendio en la sede del Partido Comunista en una ciudad del interior, y las declaraciones de Trump afirmando que tendrá el “honor” o “privilegio” de hacer con Cuba lo que quiera, pueden interpretarse como señales de que el régimen cubano está entrando en sus últimas horas.
Eduardo Galeano, El autor de Las venas abiertas, Memorias de fuego, en uno de sus libros sobre el fútbol escribía, en uno de sus célebres aforismos: “Fuentes bien informadas anuncian la inminente caída de la Revolución Cubana”, y lo iba reproduciendo cada año. Porque la historia de sesenta y tantos años de la Revolución Cubana siempre fue la historia de la inminente caída, de ese anuncio de que ya era el día, de que ya era el mes, de que ya era la hora del fin de la Revolución Cubana.
Desconocían ellos muchas cosas de esa revolución: de cómo creció, de cómo triunfó, de cómo generó una solidaridad internacional, de los fundamentos internos, que por supuesto han padecido mucho de manera crónica, seria. De hecho, en un escrito reciente yo hablaba que el bloqueo ha sido permanente desde el mismo primero de enero de 1959, cuando hubo un bloqueo político; luego se agregó un bloqueo militar y luego se agregó un bloqueo económico, que va incluso más allá a través de la ley Helms-Burton, de las relaciones únicamente entre Estados Unidos y Cuba, porque penaliza a todo aquel que quiera hacer transacciones con Cuba, incluyendo a los turistas que quieran visitar Cuba. Pueden ser noruegos, pueden ser canadienses, pueden ser argentinos, y eso es fatal para una economía de una isla tan pequeña como lo es Cuba.
Pero ahora a eso se agrega una crisis social importante, porque el cansancio ha generado una fuerte migración, porque todo el mundo, por supuesto, quiere vivir en un país que no sea ese en el que está viviendo bajo esas condiciones tan atroces, en términos de la falta de combustible, de insumos médicos, de insumos en la agroindustria para poder producir, etcétera.
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O sea, es una situación muy crítica la que está viviendo, creo que la más importante que ha vivido Cuba a lo largo de sus sesenta años de revolución, tan importante como la de la crisis de los domicilios, por ejemplo, en el año 62, la de Bahía de Cochinos en el año 61, la inversión que hizo Cuba para liberar a Sudáfrica en Angola, que no fue poco, el Mariel en el 81, que fue el gran éxodo hacia Miami, los intentos de desestabilización permanente que ha tenido y que hicieron del sistema de inteligencia cubano uno de los más importantes.
Esa amenaza permanente que se ha tenido sobre Cuba la tiene hoy también interiormente, porque los liderazgos ya no son los históricos. Es una nueva generación la que está gobernando y, por supuesto, ha habido mucho deterioro en el plano de la fe en el propio proceso político, producto de las condiciones tan difíciles en las que la revolución ha tenido que continuar su camino.
Me quedo escuchándolo y me viene a la memoria la fábula infantil del pastor y el lobo, tantas veces el pastor dijo que venía el lobo y no venía, entonces la vez que cuando realmente vino y lo anunció no le dieron importancia. ¿cuál es su expectativa respecto de eso?
Sí, Silvio Rodríguez tiene una canción extraordinaria, El necio, dice: “Dicen que me arrastrarán por sobre rocas, cuando la revolución se venga abajo”. La orden es “patria o muerte, venceremos”. Es decir, Fidel Castro vivía permanentemente de verde olivo y en botas, y tenía una barba que fue la misma con la que bajó de la Sierra Maestra. ¿Qué quiere decir eso? Que era un presidente guerrillero.
Sabía que estaba plenamente en combate y que en cualquier momento de su vida podía perderla e incluso, podía, como decía Maceo, uno de los generales libertadores de Cuba en el siglo XIX, “si intentan apoderarse de Cuba, pagarán con el suelo anegado en sangre si no perecen en la contienda”. Es decir, eso está permanente.
Hoy tenemos una situación excepcionalísima también en la historia, que es la abolición del derecho internacional a través del gobierno Trump, la abolición de la idea de soberanía y de autodeterminación de los pueblos. Eso ni siquiera se había visto cuando Reagan, a pesar de que Reagan invadió Granada, etcétera.
La destrucción creativa y las revoluciones científicas
Pero todo eso se había más o menos respetado. Lo que nosotros estamos viviendo es inédito y, sin duda alguna, hay un riesgo muy grande de que el imperio más poderoso del mundo, pueda, a 90 millas, desembarcar con sus aviones supersónicos, con sus drones teledirigidos, con sus bombas atómicas, la ya debilitada infraestructura y defensa militar cubana, poder ocuparla, poder tomarla.
Lo que sí le puedo decir es que habrá resistencia, porque independientemente del deterioro en la fe en el proceso revolucionario en términos colectivos, el pueblo cubano es un pueblo luchador. No todos están con la revolución, eso es cierto, pero como dijo el propio Fidel Castro en su último discurso, quedará el mensaje y el ejemplo de los comunistas cubanos. Y esos sí están dispuestos a dar su vida, porque ha sido el credo permanente a lo largo de, reitero, esos sesenta años.
Todo parece indicar que Estados Unidos cuenta con los recursos militares para, el día que desee hacerlo, poder hacer caer militarmente al régimen cubano. Lo que usted dice es que lo que se generará será una guerrilla de resistencia a quienes les toque gobernar esa Cuba como títere de Estados Unidos. ¿Entiendo bien?
Sí, esa es la doctrina de la guerra de todo el pueblo. Es la doctrina que ha prevalecido y que está muy bien delimitada en unos puntos y que tiene todo combatiente activo o pasivo de las fuerzas revolucionarias de Cuba. Cuba tiene muchas montañas. Cuba tiene la Sierra Maestra, de ahí surgió la revolución.
¿Un cubano siente que los dominicanos viven mejor?
Usted hablaba, por ejemplo, de los apagones. Nosotros no tenemos embargo. Nosotros tenemos, al contrario, acciones privilegiadas con los Estados Unidos. De hecho, si tenemos más turismo es porque a Cuba se le ha impedido su turismo. Es decir, en el momento en el que se impide que los turistas, se les penalice o se les advierta, se les intimide de que si viajan a Cuba perderán la visa norteamericana, de que si viajan a Cuba perderán hacer negocios con los Estados Unidos, todos esos elementos benefician a República Dominicana.
La República Dominicana ha sido el contraejemplo de Cuba, no por el valor intrínseco de su sistema político-económico, sencillamente porque ha sido el espacio de gran inversión para que la contraposición al ejemplo cubano pueda decirle al mundo lo que supuestamente esto tiene mejor que aquel, pero nosotros tenemos apagones. Cada vez menos, pero recientemente hubo un apagón nacional en este país, y aquí tiene todo habido y por haber.
Es decir, nosotros tenemos diez millones de turistas, tenemos una participación en la Feria Internacional de Turismo en Madrid que es el apoteosis. Tenemos cinco aeropuertos internacionales. Tenemos muchos elementos, pero como yo le decía la otra vez, tenemos también las remesas: 12.000 millones de dólares de parte de la diáspora de tres millones de dominicanos que están en el exterior, de baja calificación muchos, es decir, que son de su excesivo salario en sus trabajos en Estados Unidos, ahora en América del Sur, parte en Argentina, de los dominicanos que emigraron a Europa, etcétera. 12.000 millones de dólares, eso es 60% del presupuesto nacional, pero los cubanos, mucho mayor y de mayor calificación, apenas reciben 2.000 millones de dólares al año por esas remesas. ¿Por qué? Por ese bloqueo. Así nadie puede desarrollarse.
Nuestra revolución no fue el 25 de mayo sino el 10 de febrero de 1807
Entonces, los cubanos hoy están resistiendo, están teniendo que recibir el retorno de las brigadas médicas que estaban en Honduras, que estaban en Italia, que estaban en Jamaica. Eso es lo que ha hecho Cuba: brindar su salud a través de una escuela latinoamericana que formó no solamente estudiantes de la propia Cuba, sino que se creó para que todas las élites de los barrios, de los suburbios, de las favelas de Latinoamérica pudieran ir a estudiar, incluyendo norteamericanos de los guetos estadounidenses.
Nosotros hemos tenido una cantidad extraordinaria de ayuda de los cubanos en los hospitales Fajardo, en el hospital Amejeado, en el hospital Arnaldo Cambra, que no tenemos cómo pagar. Y, ¿qué hacía eso? Eso era gratis en los momentos en los que Cuba podía darse el lujo de hacerlo con nosotros. Ahora bien, hoy está viviendo una situación muy adversa, porque se ha quedado sola, solita, como decía Fidel Castro. Se ha quedado sin Venezuela. Eso es imposible.
Hace tres meses que no llega un barco de combustible. ¿Qué quieren? Exterminar a Cuba para un escarmiento, porque no es solamente tomar a Cuba, es dar el ejemplo de que no puede haber un guion distinto al que impone Washington en su patio trasero, que es como nos consideran a nosotros aquí en el Caribe, los poderes fácticos de Washington. Y lamentablemente la historia de América Latina es esa tensión. Es como decía un gran escritor dominicano, Juan Bosch: es la frontera imperial. Aquí en el Caribe es donde se ha fraguado la historia universal de la dominación colonial.
Quería preguntarle, y sin ninguna simpatía de mi parte con el régimen cubano, seguí muy de cerca y estuve físicamente mucho tiempo en la caída de la ex Unión Soviética. Allí no hubo intervención norteamericana en el sentido de dar un crecimiento y el régimen de economía planificada cayó por su propio peso. En China, si bien el Partido Comunista continúa al frente del gobierno de ese país, el sistema económico de economía colapsó. Hay cuestiones que van más allá del patio trasero de los Estados Unidos. Parece ser un sistema económico que es inviable.
No, no creo. Porque si Cuba pudiera comercializar, pudiera tener acceso a todo lo que un país... Usted se va a los puertos de República Dominicana y encontrará todos los insumos con los cuales poder hacer diferentes tipos de abono, por ejemplo, de fertilizantes para los cultivos, el desarrollo...
Lo entiendo perfectamente: impide el turismo, lo entiendo perfectamente. Ahora, ese no era el caso ni de China ni de la Unión Soviética, y tuvieron que cambiar su sistema económico a economía planificada, siendo países infinitamente más ricos que Cuba, ¿no?
China es una economía planificada. Lo que pasa es que China, con su poder, ha podido exportar e importar, porque China es un poder nuclear. Cuba no tiene esa posibilidad...
... la economía planificada capitalista
En el socialismo actual, lo que existe es un capitalismo de Estado.
Ahora le entendí. Lo que usted dice es que a Cuba no le dejaron hacer el mismo trayecto que hizo China o que hizo Vietnam.
No, no, porque cada quien tiene sus maneras... El kibutz en los inicios de Israel, o en los pre-inicios de Israel, o las cooperativas de autogestión en la República Española, cada quien tiene su manera, justamente. De eso se trata la autodeterminación de los pueblos. Por eso, incluso, el propio Che Guevara tenía muy pendiente no reproducir el modelo soviético en Cuba, pero en toda revolución no es lo que se quiere o lo que se anhela, es lo que se puede, porque viven precisamente cercadas por aquello a lo que les molesta que un país pequeño pueda asumir el destino fuera de la tutela del gran bastón que significa Estados Unidos para países como los nuestros.
La Iglesia entra en una nueva era: “ahora empieza la revolución del Papa Francisco”
Por eso, lo que usted está diciendo es que no le permitieron hacer la transformación al estilo cubano, que la hicieron otras economías de economía planificada sin capitalismo. En estos casos que yo menciono hubo capitalismo con economía relativamente planificada, con capital privado y con cierto grado de apertura política, que a lo mejor Cuba hubiera encontrado su manera de hacerlo.
Podría ser. Pero ni el capitalismo tiene el monopolio del comercio, ni el socialismo tiene el monopolio tampoco de la planificación, y en el capitalismo existen planificaciones. La Reserva Federal ahora mismo no deja la tasa de interés al libre albedrío del mercado: está fijada. De hecho, por eso tiene un problema Trump y el presidente de la FED. Y de igual manera, el socialismo tiene necesariamente que comercializar, porque no es una economía de autarquía.
Obviamente no existe mercado sin un Estado que regule las fallas del mercado. Casualmente, esa es la discusión con nuestro presidente aquí. O sea, sin que cuide que no haya monopolios, que no haya oligopolios, que no haya abuso de posición dominante. Obviamente hay una intervención del Estado, pero obviamente es totalmente diferente la Gosplan de la ex Unión Soviética, en la que se planificaba hasta el color del vestido de los cumpleaños de quince que iban a festejar las niñas rusas. Entonces, si bien hay grados en que la Reserva Federal sube o baja la tasa de interés, no tiene nada que ver con el modelo económico en el que la planificación es absoluta.
En Estados Unidos usted se va a una crítica cultural: el poder de Hollywood te diseña cuáles son los ídolos y los héroes que los niños van a tener. Es decir, ok, planificaban muñecas; en este lado planifican Mickey Mouse o Pato Donald en los tiempos más antiguos. ¿Entiende? O sea, también hay elementos que te hacen ver muchos equiparamientos.
Esa es la gran lección de la Escuela de Frankfurt, de la crítica que hizo Herbert Marcuse, que hizo Theodor Adorno, que hizo Max Horkheimer: mirar dentro del propio capitalismo elementos que tienen que ver con una estereotipación de fenómenos socioeconómicos y culturales que uno muy bien puede caricaturizar, como usted muy bien plantea, en la economía planificada de los soviets, que es un poco el extremo y que nunca se vio en Cuba, por ejemplo.
Pero si usted se va a los años 60, a los años 70, a los años 80, la historia cultural cubana, usted encontrará que ese ICAIC, por ejemplo, ese instituto de cinematografía cubano, de industria cinematográfica cubana, fue el que produjo, a pesar de ser una isla de 10 millones de habitantes, el cine más poderoso en América Latina. Fue el mismo que produjo que en Barcelona 92 quedaran en quinto lugar a nivel mundial en las Olimpíadas.
Me encanta su optimismo en la idea de que existe una alternativa...
No, no es sencillamente un optimismo. Es decirle al mundo que han habido antecedentes en los cuales la propia Revolución Cubana protagonizó muchos de ellos cuando tenía las posibilidades de poder tener en las escuelas, desde el quinto año, una selección de esos muchachos en los que se les hacía escoger, por ejemplo, tres deportes. Y en esos tres deportes, baloncesto, fútbol, esgrima, atletismo, lo que fuera, fueron desarrollando capacidades que los convirtieron en una potencia mundial, a pesar de ser una isla.
RM/LT